Opinión

El racismo, un problema que no cesa

TRISTEMENTE una semana sí y otra también son noticia los cánticos, gritos y demás problemáticas en las instalaciones deportivas con acciones racistas que por el momento no se dan parado. El show mediático que es el fútbol en muchas ocasiones, con cosas buenas, pero también con cosas bastante negativas, abre una serie de líneas rojas difíciles de frenar como pasa en reiteradas semanas con el jugador del Real Madrid, Vinicius. Las llamadas desde diferentes extractos a erradicar esos comportamientos, atraen una importante contestación ya que tras los comportamientos que se dan con él en diferentes campos de fútbol, salen miles y miles de comentarios en las redes sociales, justificándolos y generando nuevas faltas de respeto, insultos, etc. Sobra con ver algunas redes sociales, descontados los bots, desde perfiles de personas reales y más allá de minimizar el problema, cada vez se acentúa más.

¿En qué estamos fallando? Quizás opinar es sencillo, aunque la problemática tiene un arraigo social encallado y palpable en muchos entornos, teniendo una importante presencia en el fútbol de élite, pero extrapolable a otros ámbito de la sociedad, como es en ocasiones el deporte aficionado. La formación en valores, de una manera real y efectiva debe darse desde las primeras edades, teniendo en cuenta la actual diversidad social y cultural, como un elemento enriquecedor y no como fenómeno de diferenciación.

Dicho eso, ¿Cuáles pueden ser las medidas? ¿Qué ampara la actual legislación deportiva? En este último fin de semana, se dieron tres nuevos episodios en dos partidos, en el Getafe-Sevilla y en el Sestao-Rayo Majadahonda, a la espera de ver las consecuencias deportivas y económicas, que tendrá para las diferentes partes. Así, hasta el momento en el que se adopten medidas contundentes y ejemplarizantes, como parar partidos de manera definitiva, realizar cierres de instalaciones, inhabilitar por periodos prolongados de tiempo a los aficionados o jugadores, importantes sanciones económicas y deportivas, no seremos capaces como sociedad de erradicar algo que va mucho más allá del deporte y que en muchos casos, aún parece no acabar de importar. Veremos el avance de los acontecimientos y si el trayecto cambia por el camino o no...