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Vacunación milagrosa en Moncloa

▶ Descripción sobrenatural de la vacunación total. Prodigio de providencia y portento en la política española
Pedro Sánchez. EUROPA PRESS
Pedro Sánchez. EUROPA PRESS

Fue premonitorio, como un contagio masivo de moral, como una pademia de esperanza que no duró ni un día. Se diría que España sucumbió al milagro redondo en su camino errante hacia la cuarta ola. La luz se hizo en la noche profunda de la mentira para transformarla en verdad destellante, perversa certeza única y oficial bajo sospecha de bulo monitorizado. Primero apenas habría contagios... Posteriormente la negligencia del 8-M... Después vencimos el virus... A continuación salimos más fuertes... Más tarde todo era culpa de Ayuso... Y finalmente un ser superior nos pone la inyección televisiva como anticipo gafado del fiasco antológico de indecisión con AstraZeneca.

La mismísima divinidad, quien sabe si la Santísima Trinidad, se hizo carne y hueso como aparición de salvaguarda del pueblo sanitario. El doctor Pedro Sánchez salió a jugar su baza de la vacunación en la Moncloa, y Vinicius Jr. se sintió en la obligación de seguir al líder y acertar con el gol. No es que Vinicius garantice a los españoles una goleada permanente como parece aventurar Sánchez con la vacuna, pero hay que reconocerle a Redondo su disposición al dream team cuando se trata de maridar campaña electoral y coronavirus.

Y es la cosa que entre los 60-65-69 se elimina por decisión sanitaria el riesgo de trombos que la UE reconoce. Y como que la propaganda se ha desvanecido ante la realidad de las promesas incumplidas, el desmadre de la cogobernanza y la mentira patológica. Como que escapar a Angola y Senegal dejando vacunado al 70 por ciento del país en futuro imperfecto no garantiza el cumplimiento prometido. Como que la desconfianza en la trola comienza a apoderarse de la población en el despertad de la verdad tras una gestión errática repleta de Vacunación milagrosa en Moncloa relato ficción. En la reaparición del Aló Presidente, a Sánchez sólo le faltó levitar o salir con una bata blanca y una jeringuilla para explicar cómo había que ponerse la vacuna. Entonces, un ovni en forma de Sputnik aterrizó en la puerta del Sol y la milagrosa rueda de prensa de la Moncloa se convirtió en un todo a cien de rebajas en plan celda de castigo.

Ayuso volvió a ser vapuleada por el aparato oficial debido a su osadía: considerar la futura compra nacional de la vacuna rusa en caso de que la Agencia Europea del Medicamento la apruebe ya que el miedo es libre. A la "rockstar de la calle", como la ha bautizado Toni Cantó, la sacudieron por todas partes mientras que a Ximo Puig nadie le reprochaba que hiciera lo mismo con la vacuna de Janssen. Fíjate que atrevimiento, negociar con los rusos una derechista como Ayuso, válganos Dios. Y entonces la verdad afloró de nuevo como una primavera de verificación newtral, quiero decir neutral, porque también Alemania, que no es sospechosa, quiere negociar un contrato bilateral con el putinferio soviético para comprar la Sputnik V. Dos conclusiones: Madrid vuelve a ir por delante del Gobierno en la pandemia y el desconcierto se apodera de la gestión de Sánchez quien, bronceado y sin despeinarse, viajó a África para poner en el mapa al continente pobre, que es como verdaderamente disfruta un socialdemócrata de convicción y de salón.

Más cerca, en el Rayo Vallecano, los extremos se tocaron como polos opuestos de realidad subversiva. Al podemismo ecleasiástico le pareció muy mal la invasión de Vox en su alma conceptual. Fue como una violación en manada del territorio, como el robo a mano armada del voto obrero, como una intromisión en el hogar del pensionado comunismo que vive alejado de sus orígenes en el palacio de los zares de Galapagar. Así que en la plaza roja de Vallekas con K de okupa y sin M de mantero se plantó la cúpula de Abascal para presentar su candidatura madrileña.

El barrio de Pablo Iglesias preocupa a la izquierda toda, extrema incluida, porque empieza a apretarles el cinturón rojo subvencionado con márketing de mínimo vital. Por eso Podemos volvió al "rodea al rival" para mandar disfrazados de antifascistas a sus comandos revolucionarios, en realidad radicales fascistas violentos de ultraizquierda dispuestos a defender su patrimonio electoral.

Pero no nos equivoquemos, el electorado se siente libre y nada secuestrado, los votantes no se perciben tontos en el doctrinario inducido de Mediamart pues saben que son pasta del engaño en campaña electoral. Se verá el 4 de mayo, cuando los madrileños voten en democracia para ver si eligen bienestar o desgobierno. No hay lugar para el matonismo político ni la demagogia del desprecio a la inteligencia de la decencia.

La pretendida polarización no moviliza la mentira, sino que moviliza la verdad. Y cuando en la noche del cuarto día de mayo se conozcan los resultados electorales, Madrid y España, incluida la Cataluña sin rumbo ni certidumbre, deben mirar hacia adelante para volver a la moderación de la convivencia, sin distorsión de la concordia ni la exclusión del pluralismo democrático. Abajo el totalitarismo dogmático. Milagro de vacunación, coordinación y acierto en la Moncloa es lo que hace falta para que España edifique el futuro sobre el pilar constitucional de un país bien gestionado.

¿Qué hay de la mudanza? 


Parece que fue hace un siglo, pero en realidad estamos en el sábado. Tras la debacle catalana, Casado anunció el cambio de sede. ¿Alguien se acuerda? Cambiar pasado por futuro y emigrar de Génova13 al nuevo mundo en la idea de renovar los colchones a la Moncloa. Nada se sabe de aquella pretendida mudanza del centro derecha hacia el barrio del reformismo moderado, liberalismo para un presente de unificación en torno a las siglas de la suma suficiente. Dicen que en la sede del PP están echando números y consultando inmobiliarias en el manejo de los tiempos. Y al parecer, si el 4-M sale con Isabel la catódica coronada como reina de Madrid, habrá novedades más pronto que tarde. Se procederá al cambio de sede porque el objetivo es cumplir lo prometido. Y los mentideros van diciendo que habrá mudanza al Barrio de Salamanca, como se sabe, feudo inexpugnable popular en los mejores tiempos de mayorías absolutas. Los asesores dicen que es un error residir en el meollo del pijerío. Otros consejeros lo ven tan natural. Las calles Serrano y Ortega y Gasset tienen edificios asequibles. Depende a qué altura. Eso es lo que hay de la mudanza.

¿Qué hay de las generales? 


La maquinaria de la Moncloa trabaja a destajo con sus cientos de asesores en los distintos escenarios. Todo se fía al resultado de Madrid. Se dice que si gana la derecha y Ayuso es presidenta, Sanchi-redondo aparcará el adelanto electoral previsto para finales de este año en caso de que hubieran triunfado las mociones del fracaso. Si la izquierda gobierna, habría adelanto incluso para octubre. Sondeos Dios mediante, lo cierto es que pese a los trucos demoscópicos de movilización del tezanazo, el CIS verdadero del 4 de mayo puede otorgar la victoria a la suma del PP y Vox. Hasta hay quien se aventura a que, por encima del 74 por ciento de participación, Ayuso podría lograr la mayoría absoluta de 69 diputados en solitario. En ese caso, Sánchez se lo pensaría. Pero si hay gobernanza con Vox, Sánchez agitará con sus socios radicales ultras el fantasma de la extrema derecha para abrir las urnas en 2022. Si eso es así, con Iglesias enterrado en la derrota de Madrid, Casado puede acariciar una nueva mayoría tras la experiencia traumática de la coalición y sus socios republicanos rupturistas.

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