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Sanxenxo, lobby de melancolías

ANDA RAJOY la mar de tranquilo y relajado por Sanxenxo, el pueblo pontevedrés con Sirenita y un alcalde a la vieja usanza. A Mariano se le nota que se ha quitado un peso de encima: el peso de la responsabilidad de gobernar, potro de torturas y máquina del envejecimiento prematuro. y a Sanxenxo le va bien Telmo Martin, uno de esos servidores públicos que de vez en cuando da la vid de la política, tan necesitada de gente con talento y conocimiento de causa en la tarea de la gestión que llama a las cosas por su nombre y deja los complejos durmiendo al cobijo de la sombrilla y de una actuación cercana y eficaz.

A Sánchez, en cambio, se le notan ya las canas de las noches sin dormir y las pesadillas y sobresaltos que causan los separatistas y los podemitas, profesionales del discurso antisistema de la refundación constitucional a doc y de la ruptura de España. Parece claro que los papeles se han invertido mientras Pablo Casado, rivera y Pablo Iglesias preparan la artillería de otoño con toda clase de reproches a quien consideran ‘un okupa del poder’ al que le exigen la convocatoria urgente de elecciones. Se supone que Iván redondo, el ideólogo del márketing monclovita y la reencarnación socialista del arriolismo, no se mete en la imagen de Sánchez más allá de donde marca el límite Begoña, la esposa con labores en el Instituto de Empresa. O sea, que se supone que las canas no son como las primeras de tinte que le aparecieron a zapatero. rajoy, en cambio, se pasaba con el oscurecimiento de la cabellera sobre una barba blanqueada por la tortura del sillón y del poder que le asemejaba al Papá Noel del centro derecha hasta que la traición peneuvista se alió con proetarras, separatistas, podemitas y proletarios anti PP. Objetivo: procurarle a Pedro el retiro de expresidente cuando las urnas lo precisen en tanto disfruta del cargo por obra y gracia de una moción de censura usurpadora de legitimación y fortaleza parlamentaria.

Desde Sanxenxo, repleto de turistas adscritos al lobby del Silgar, se escuchan teorías para entretener y amenizar las tumbadas al sol o los baños heladores en el congelador del Atlántico. Pero sobre todo el personal está muy cabreado con los desplantes al rey que nadie contesta, con las cesiones a la cuadrilla del Tinell, con la llamada migratoria y otros brotes de la era sanchista que para consolidar su hegemonía ha de pasar por las urnas. Mientras tanto asistimos a lo de siempre, a una política de gestos y marketing sustentada en el desprestigio del contrario que sólo cuenta para el máster de Casado, y que basa su epicentro de acción en la propaganda social. Así no vamos por el camino debido de un país serio y decente en el que se da más valor a la confrontación y al escándalo que a la propia decencia moral y ética del ejercicio de lo público. Desde Sanxenxo, pues, con morriña y esperanza, la vida sigue. y la política vela armas para transformar en realidad el lobby de las melancolías.
 

Sanxenxo, lobby de melancolías
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