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Política televisada

La pequeña pantalla como catalizador catódico de masas. O la obsesión por el relato como vicio del poder
Felipe VI y Pedro Sánchez. EFE
Felipe VI y Pedro Sánchez. EFE

LO DEL HELICÓPTERO de Trump sobrevolando la democracia americana y sorteando los peligros de la pandemia sólo es comparable al vuelo fénix de Franco. Hay que reconocer que la Casa Blanca dramatizó el regreso del más allá de Donald Trump con música, suspense y grandiosidad cinematográfica muy superiores a la fría resurrección del dictador patrio, rescatado del subsuelo de los caídos para adorar el valle de la ambiciosa inmortalidad sanchista. Viendo a Trump hacerse con el relato de la campaña electoral, debemos reconocer que Ivanhoe y sus camarógrafos de propaganda están a años luz de Hollywood. Somos más bien una mala versión de Berlanga con tanta apelación al Plan Marshall y tanto tiro al pichón borbón con la trucada escopeta nacional. Aunque Sánchez se esfuerza con sus andares de pistolero sobrado, sus gafas de top gun y sus canas de insomnio y galanura, a Trump se le ve más rodado en el arte trucado del reality, que para eso triunfó en la televisión antes de hacerlo en las urnas. Pedro, que no pasó de tertuliano, ni siquiera va a ‘El hormiguero’ o a cenar con Bertín Osborne porque le sobran platós de "rojos" con los que hacer el trabajo publicitario gaseoso que suple la ausencia de gestión. 

También Sánchez se fabricó un regreso al futuro republicano montando un acto en Barcelona de pretendido desagravio al Rey que en realidad fue otro teatrillo peliculero de esos que producen en Moncloa. El presidente que quiere reinar acompañó al Rey en la ciudad condal aparentando respaldo en el territorio enemigo de la ruptura porque la Corona está sola ante el separatismo desafiante que le dio plantón. Mira, Felipe, que aunque te ataque mi vicerrepublicano Iglesias y sus mochileros de facultad, debes saber que el que manda soy yo, le viene a transmitir Sánchez al Rey tras la moralina de vetarlo en Barcelona para después tutelarle como a un hijo descarriado. Yo te acompaño Señor, te ordeno y mando porque tú bastante tienes con los líos del emérito, las vergüenzas del cuñadísmo y tu consorte periodista, parece insinuarle tras permitir caceroladas y ataques impropios del juego limpio de la democracia. Y allá se fueron Rey y presidente para ir allanando el camino a Illa maravilla, ese día ocupado en el cerrojazo de Madrid con el que justificar el estado de alarma y en desacreditar las cifras de mejora con tácticas trileras de mal perdedor, que no pagador. La pareja SimonIlla nos está dando grandes tardes gloria en su cómica indigestión de la pandemia. Nada que incomode al dúo SanchIglesias, venido a la Tierra desde la dimensión sideral de los dioses para salvar a la Humanidad hispana de la derecha franquista con recetas de comunismo trasnochado.

Los verdaderos científicos, entre los que no están la pareja filosófica, dicen a los políticos la verdad incómoda que más duele: "Ustedes mandan, pero no saben". El comité de expertos que nunca existió, formado por militantes de la causa socialcomunista, también repartirán las ayudas europeas a discreción. En vez de ir al Congreso, Pedro Sánchez y el terrible Iván idearon otro show audiovisual esta semana para endulzar con música de piano y melancolías microeconómicas sus trampillas presupuestarias que no coinciden con la verdad macro del Banco de España y del Fondo Monetario Internacional. Incrementar el techo de gasto un 53 por ciento hasta 200.000 millones de euros mientras se reconoce una caída del PIB para 2020 del 11,3 es como endeudar a un parado con una hipoteca que ahora no puede pagar pero que sufrirán sus tataranietos. Por eso, Sánchez nos distinguió a los españolitos pandémicos con otra actuación de máximos presentando entre presencial y virtual su Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia desde el plató de La Moncloa. Cabe recordar a los amnésicos de la memoria democrática que los 140.000 millones de fondos europeos —72.000 en ayudas directas a cambio de duros recortes y el resto a crédito— llegarán en un plazo de 6 años. Con pantallas de lectura en teleprónter y un gran despliegue de recursos visuales para televisión, Sánchez desgranó el Plan S colgando su legislatura de palabrería tal como avanzar, impulso o nueva modernización de España, que es la adaptación libre del spot ‘nueva normalidad’. Pedro fía la resiliencia de su coalición a los lugares comunes de la progresía, mantra de demagogia retórica en un paseo de impostura surrealista por las Españas del deseado nuevo régimen: España verde, España en igualdad, España inclusiva, España puede ra-ra-ra.... España, España, España mientras pacta con los que quieren romper nuestra querida España.

Y con Sánchez cultivando su gran pasión de estadista en otro memorable y peronista ‘Aló Presidente’, el juez García Castellón le aguaba la fiesta pidiendo al Supremo que investigue a Iglesias por denuncia falsa, revelación de secretos y delitos de daños informáticos en el Caso Dina. Todo un bombazo en los planes del mando único que atrapan al moño preferente en la cloaca villareja bajo "agravante de género".

Cerco a Iglesias
Cuando Lola, lolita, lola apareció en las grabaciones de Villarejo quedó como mujer homófoba con Marlaska y como una jurista que hizo dejación de funciones al no denunciar que jueces y fiscales españoles estuvieron con prostitutas menores en Colombia. En aquella ocasión Pablo Iglesias pidió la dimisión de la entonces ministra de Justicia y hoy Fiscal General del Estado diciendo que no podía formar parte del Gobierno quien "es amiga de tipejos como Villarejo". Ahora resulta que el juez García Castellón, amenazado por la checa extrema, pide al Supremo que investigue a Iglesias en el caso Dina por la supuesta invención del robo del móvil de su asesora fingiéndose víctima de las cloacas con fines electorales. Y lo que son las cosas, queda en manos de Dolores Delgado y del polémico fiscal jefe del Supremo, Luis Navajas, que supervisará el informe de la sala de lo penal que complementa la petición de investigación del juez. Ese dictamen de la Fiscalía es preceptivo pero no vinculante, por lo que de ser admitidos los argumentos del magistrado lo siguiente es pedir el suplicatorio al Congreso. Cuidado Pedro: el ofendido Poder Judicial que quieres someter tendrá la última palabra.

Sánchez plagia a Felipe
​PARA LAS hemerotecas de las promesas incumplidas quedan los 800.000 empleos que Felipe González usó como cebo en la campaña electoral de 1982. Con el tiempo, Felipe llegaría a decir: "Prometí 800.000 empleos y destruimos 800.000", porque efectivamente los empleos los crean los empresarios y no el Estado. Pues bien, 38 años después Pedro Sánchez tira de manual y promete la misma cifra a 3 años si logra terminar la legislatura, que esa es otra promesa implícita en manos de sus socios. Y lo que es peor, la promesa va a cuenta de los fondos europeos, lo cual va a ser incompatible con un endeudamiento sólo en 2021 de 94.000 millones. Ojalá no sea otro plagio de márketing, porque en realidad cuando los Ertes finalicen España acumulará un paro millonario que difícilmente se puede combatir imitando a González o incluso a Zapatero, quien gastó a manos rotas con el plan E llevando al paro a más de 3 millones de personas hasta un total de 5.273.600 desempleados al final de su mandato. Después vino Rajoy y creó 1,7 millones de empleos en 3 años, es decir, lo crearon los empleadores al amparo de una política económica razonable incluida de reforma laboral.

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