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La economía, estúpido

Crisis como factor de riesgo electoral. Del 12-O al 10-N no hay que perder de vista el bolsillo

El Rey en el desfile del sábado. JAVIER LIZÓN (EFE)
El Rey en el desfile del sábado. JAVIER LIZÓN (EFE)

Cuando en 2008 Zapatero volvió a ganar las elecciones ocultando de forma premeditada la crisis global que desde verano de 2007 ya asolaba a España, la sociedad tuvo la certeza de un engaño colectivo tras votar y padecer los estragos. Posteriormente, los españoles corrigieron esa ficción representada por Solbes ante Manuel Pizarro en aquel debate económico de la mentira otorgando mayoría absoluta al PP en las elecciones de 2011. Entonces volvía a funcionar la famosa frase del asesor demócrata, James Carville, que valió la victoria de Bill Clinton en las presidenciales de 1992: «(Es) la economía, estúpido». Con tres años de retraso y el daño hecho, el PP tuvo que evitar el rescate europeo, corregir un déficit galopante que nunca terminaremos de pagar y recuperar el empleo combatiendo la destrucción masiva de puestos de trabajo del zapaterismo pese a aquel famoso Plan E de la nada y de la Z que el PSOE se sacó de la manga para disimular el estropicio. 

Ahora, todavía con la Fiesta Nacional en la retina y en plena (pre)campaña electoral del 10-N, vuelve a cobrar sentido aquel eslogan tan americano y español, porque todos los indicadores económicos avisan de una recesión inminente con el PSOE otra vez en el Gobierno ignorando todas las señales de alarma. El aumento del paro, la contención del crecimiento, la caída en la venta de viviendas, las correcciones de Bruselas, y las alertas de Funcas, la OCDE y el FMI explican el comportamiento de Sánchez, que se ha arrojado al ruedo de la propaganda electoral agitando la subida de las pensiones garantizada por ley y apelando a las peonadas del PER como pesca desesperada de votos en el caladero cautivo andaluz del clientelismo político. 

El tradicional modus operandi socialista para ganar elecciones en Andalucía que ha publicado recientemente ABC puede emigrar Despeñaperros arriba para instalarse con ese "Ahora España" en todo el territorio nacional. No hay duda de que los asesores de Pedro en funciones Sánchez saben lo que se traen entre manos y cómo se las gastan las crisis económicas. 

Pero insultar la inteligencia de los votantes con una repetición electoral de la que es responsable Moncloa, con la ayuda publicitaria de los viernes sociales financiados con dinero público y el uso de instituciones de obligada neutralidad como el CIS o la Abogacía del Estado, puede pasar factura en las urnas. En los sondeos, en los medios, en el Ibex y en el subconsciente político se está instalando la aceptación de la subida del PP y el estancamiento o bajada del PSOE, Cs y Podemos. Por eso hay una frenética presencia mediática hiperactiva de Sánchez y por eso Tezanos pide el voto para el PSOE con artículos y con sondeos precocinados del CIS. Por eso Sánchez se anticipa con trucos de economía doméstica a los estragos de la crisis, y por eso los españoles están lanzando un mensaje demoscópico de precampaña que avisa del regreso efectivo del bipartidismo, la necesidad futura de entendimiento entre los dos grandes partidos y la obligación de preservar el estado del bienestar y la unidad de España. 

Esto último también explica el viraje españolista de Sánchez ante la inminente sentencia del procés de este lunes, lo cual no termina de convencer a los ciudadanos, sabedores de que el PSOE aceptó en la moción los votos desleales de amistades peligrosas como los proetarras y los golpistas del separatismo unilateral e ilegal de los que de repente reniega el sanchismo monclovita. Y sabedores de que los socialistas han pactado en Navarra con Bildu, y en 40 ayuntamientos catalanes y la Diputación de Barcelona con los separatistas, además de abstenerse en la moción contra Torra. 

Por tanto, mientras España celebraba con espíritu electoral el desfile de la Fiesta Nacional en espera de la decisiva sentencia del procés y la resurrección del dictador, cobra vida el sentido del lema demócrata «es la economía, estúpido». Y aunque Sánchez nos somete a una sobreexposición política y mediática con planes de techo de gasto y presupuestario, la realidad de los números desmiente paraísos idílicos de la economía en fechas venideras y un aumento del despilfarro nada austero que requiere un seguro incremento fiscal. 

Antes de final de mes, el Gobierno en funciones debe enviar a Bruselas el plan presupuestario que incluya el cumplimiento del déficit en 2020. Eso requiere mayor recaudación a costa de las clases medias, porque ya no cuela lo de gravar a los ricos para favorecer a los pobres, una estrategia solo al alcance de Robin Hood. Así que la campaña real del 10-N también va a pivotar en torno a «la economía, estúpido», y una subida de impuestos de alrededor de 6000 millones de euros, todo ello ubicado debidamente en un contexto de conjunto con la gestión de la exhumación de Franco y las sentencias del procés, que irán de la sedición y la malversación a la conspiración para la rebelión. 

Al final de la escapada, todo vuelve a empezar el 10 de noviembre tras los resultados electorales y la política de pactos. En la espera, celebraciones como la Fiesta Nacional nos reconcilian con España y recuerdan el servicio que a ella ha hace la Corona para bochorno de la política.


El libro Mariano

Tras asistir a la presentación del libro de Fernández Díaz, está al caer el de Rajoy, ya acabado y entregado a la editorial para pasar por imprenta. Puede estar en las librerías antes de Navidad, aunque el autor es consciente de que para esa fecha o para el próximo cumpleaños del Rey emérito (5 de enero de 2020) puede haber libro biográfico de Juan Carlos escrito por un conocido periodista tras largas conversaciones en La Zarzuela. El de Rajoy no es un libro de memorias ni autobiográfico, sino una obra testimonial en primera persona sobre su etapa de Gobierno escrito desde los recuerdos y siguiendo los apuntes de su agenda en Moncloa. Rajoy ha tenido ayuda para recopilar documentación, pero no un negro como Sánchez en Manual de Resistencia, cuya redacción corrió a cargo de la periodista Irene Lozano, flamante secretaria de Estado para la España Global. Rajoy habla del no rescate, del 155, de la moción, y de su enigmático encierro en el restaurante Arahy de la calle Alcalá donde permaneció ocho horas de vértigo y suspense. Por primera vez, explicará por qué no dimitió. Y añade: "Lo cuento todo".

Del 12-O al 10-N

Cuando Cristóbal Colón descubrió América el 12 de octubre de 1492 pensando que había llegado a la India, nadie era consciente del acontecimiento histórico al que asistía el mundo. En España, cada 12 de octubre celebramos por ley el día de la Fiesta Nacional, aunque algunos traten de manchar la efeméride con acusaciones de colonialismo y críticas de contestación a la naturaleza de la Hispanidad y a la exhibición patriótica del desfile militar. Este año, la festividad ha coincidido con el preámbulo de una campaña electoral, con lo que tiene eso de emocional y condicionante, porque es campo adecuado para abucheos y silbidos en defensa de la unidad de España, de la bandera y de la presente monarquía parlamentaria como sistema democrático español. Aunque estamos muy lejos de aquel Día de la Raza franquista, es verdad que el dictador casi ha desfilado como factor de movilización y memoria de la dos Españas por uso electoralista. En todo caso, el 12-O ha transcurrido con la normalidad debida en espera de la normalización democrática del 10-N, fecha de la añorada y nostálgica estabilidad.

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