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El intervencionismo de Sánchez

Retrato de la política de márketing. Cuando gobernar topa con el poder judicial y la democracia
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. J.L. CEREIJIDO (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. J.L. CEREIJIDO (EFE)

CUANDO el populismo y la radicalidad se abrazan al poder, la democracia se resiente en perjuicio de la ciudadanía. Cuando un Gobierno sin mayoría y débil se entrega a socios de extremismo contrastado —comunismo, separatismo, bilduetarras o los tres—, el intervencionismo se convierte en la herramienta recurrente del Estado para sujetar el sistema a costa de las libertades. La última estafa pública política es la intervención en el alquiler de la vivienda para garantizarse los Presupuestos del Estado 2022 con cargo a la clase media y así salvar la legislatura del sanchismo podemita.

Esa invasión estatal de lo privado que interviene bajo el pretexto de mejora social colectiva tiene su pícara razón en asegurar la hegemonía presidencial de Sánchez quien, con Iglesias fuera del Gobierno, campa a sus anchas como líder galáctico. Esta Ley de Vivienda y todo lo que la acompaña ya ha fracasado en Europa, no abarata los precios ni de compra ni de alquiler y tiene su mayor contraindicación en la errática ley catalana de limitación de alquileres. El PP y algunas autonomías anuncian recurso porque en la Ley de Vivienda subyace la intención gubernamental de intervenir los alquileres de particulares, fondos y bancos, víctimas preferidas de la coalición de izquierdas que a menudo opera como sus enemigos buitre.

Si el propio Gobierno reconoce que las medidas necesitan de la cooperación necesaria de ayuntamientos y comunidades autónomas y no estarán listas hasta 2024, no hace falta ser un lince protegido para comprender que también estamos ante motivaciones electorales que van acompañadas de un bono joven para el alquiler de vivienda de 250 euros al mes o un bono cultural de 400 euros al alcanzar la mayoría de edad con derecho a voto.

Si tienes entre 18 y 35 años y ganas menos de 23.725 euros brutos, no te preocupes si vives con tus padres y pasas de curso con suspensos porque el papá Estado te facilitará emancipación, casa y ocio cultureta en otra impositiva operación de clientelismo que rompe las reglas de la libertad de mercado, ataca la propiedad privada y denosta sin escrúpulos la finalidad del bien común. En definitiva, atenta contra derechos fundamentales garantizados en la Constitución vigente que el Gobierno sortea con un nuevo engaño legal de rodillo partidista.

Los abusos de Sánchez están alarmando en España y escandalizando en Bruselas por la inseguridad jurídica que propagan. Su intervencionismo en la Fiscalía y la Abogacía del Estado, su voluntad intervencionista en el control del Poder Judicial negándose a que los jueces elijan a los jueces, su intromisión demagoga contra los beneficios de las eléctricas sin renunciar a la recaudación fiscal estatal para poner un parche en el precio de la luz en el que no interviene de verdad, su desapego al diálogo consensuado con la oposición y por tanto apego al intervencionismo tentativo o no en salario mínimo, libertad de prensa, leyes de educación y universidades, etc. hacen de Sánchez el presidente con más ticts autoritarios de la democracia. El Supremo rechazó los indultos, pero Sánchez los concedió en su egoísmo intervencionista pese a que los separatistas le exprimen en una mesa de diálogo —con ellos sí dialoga— para lograr otro referéndum ilegal, la amnistía y el relanzamiento del movimiento republicano catalán con vocación de confluencia estatal.

Las filtraciones intervencionistas para erosionar la Corona prosiguen con este Gobierno que ejerce de doble agente republicano y monárquico. El estado de alarma inconstitucional que será ratificado próximamente con una segunda sentencia del TC es otra prueba del intervencionismo gubernamental. El cerrojazo al Congreso durante el primer estado de alarma también fue inconstitucional y sobre todo intervencionista, al igual que la gobernanza por decreto y los trucos para rehuir el control parlamentario de la oposición.

Toda esa filosofía doctrinal intervencionista que usa Sánchez para compensar su precaria mayoría muestra desesperación y debilidad lejos de fortalecer políticas igualitarias. España no se puede convertir en un Estado intervencionista y subvencionado por razones de ideología política que invaden el propio espíritu de la Constitución y generan desconfianza internacional. El intervencionismo económico sólo se justifica en una crisis extrema como la que motivó el rescate bancario de Rajoy para salvar el propio sistema. El intervencionismo económico como el alquiler de la vivienda y la imposición de un tipo mínimo sobre el impuesto de sociedades del 15 por ciento obedece a una compra política de respaldo parlamentario no logrado en las urnas para seguir en Moncloa.

El intervencionismo político que condiciona a los pueblos diciéndole a los ciudadanos cómo tienen que pensar y ser en asuntos de creencia, militancia o identidad sexual tiene otro nombre distinto que no es ‘democracia’ y se parece demasiado al totalitarismo bolivariano de orfebrería social. Cuando un Gobierno está más pendiente de fijar el precio de las cosas que del interés general, cuando está más centrado en permanecer en el poder que en gobernar para todos, hay un déficit democrático que sobrepasa la alarma social para convertirse en abuso.

Maraña juducial

ADEMÁS de considerar inconstitucional el cierre del Congreso en el primer estado de alarma, el TC ha sentenciado esta semana por 7 votos a 3 que la prisión permanente revisable aprobada por el anterior Gobierno del PP es constitucional. Mientras el Alto Tribunal prepara nueva sentencia contra el segundo estado de alarma aprobado por Sánchez y sus socios al tiempo que delegaba responsabilidad de cogobernanza en las comunidades autónomas, se prepara otro bombazo judicial que arroja por tierra la campaña desatada contra la Monarquía a propósito de la obligada investigación del Rey emérito. La Fiscalía Anticorrupción y la fiscalía del Supremo ultiman el archivo de las tres investigaciones abiertas contra Juan Carlos I. La decisión se sustenta en la prescripción de los hechos, en la inviolabilidad del monarca antes de su abdicación en 2014 y en la presentación de dos regularizaciones fiscales. Las preguntas son: ¿Se vulneró su presunción de inocencia pese a los indicios cuando se filtró lo de "comisionista internacional"? ¿Cuándo podrá volver a España

El parpadeo de la luz

SÁNCHEZ no gana para disgustos pese a su ofensiva contra las eléctricas. Su política energética tampoco escapa al márketing y no puede con las continuas subidas del precio de la luz que esta semana ha batido un nuevo récord pese a las anunciadas medidas intervencionistas. Ahora ha trasladado su problema a la Unión Europea y pide «compras conjuntas de gas y medidas extraordinarias y audaces a la Comisión Europea» para contener el precio de la electricidad, que en España ha subido bajo su mandato en más de un 40 por ciento. El PSOE y Podemos exigieron responsabilidades a Rajoy cuando la luz subía un 8 por ciento, pero ahora Sánchez le pide a Bruselas que le resuelva un problema que le compete como presidente del Gobierno. Al menos ha conseguido que la cumbre europea del 21 y 22 de octubre aborde el asunto, aunque en anteriores ocasiones no se alcanzó un acuerdo de máximos sobre política energética común. La bombilla de Sánchez se enciende y apaga porque amenaza con fundirse.

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