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El chuletón y la chuleta

Foto en La Moncloa en pleno recital de la Carrà. Menú cárnico para espantar los fantasmas del indulto

EN PLENA CRISIS del chuletón, el destino se mostró tan cruel como certero. Se fue a morir la gran Raffaella en la víspera del España-Italia, que también nos quitó a españoles e italianos un poco de vida. La artista que mejor contorneaba la música pegadiza de fiesta y que se fue al sur para hacer bien el amor nos dejó a los 78, que ahora es una edad razonable para seguir dando guerra y viviendo de la pensión porque no perteneces a la generación Baby Boomer.

Raffaela Carrà se definía comunista, que en ella venía a ser una interpretación libre de socialdemocracia liberal o del spaguetti democristiano a la milanesa. Pero en el caso de Raffaela Carrá era imposible que su voto e ideología pudieran granjearle rechazo alguno por su simpatía y su capacidad artística. La Carrá fue una diva con bagaje respaldada por el respeto del público, a salvo de vanidades y envidias, con un talento descomunal y una sexualidad cautivadora proveniente de su ascendencia romana.

Raffaela era muy querida, y no como las starlettes que pueblan la política emergente de este tiempo. Ella ha sido una gran star-system, una estrella del espectáculo y la cultura latina. Las otras, otros y otrEs, las cheerleader de Sánchez y del separatismo, parecen más bien animadoras de la demagogia, vividoras de lo público sin preparación ni autenticidad. Ahí podemos incluir desde Irene Montero a Alberto Garzón, ministros que nos incitan al consumo de la mercancía averiada del adoctrinamiento porque también nos quieren imponer lo que tenemos que pensar y comer. A Garzón le ha caído una somanta de leches por sugerir comer menos carne para proteger al planeta, pero a juzgar por su aspecto no parece que se prive de muchas hamburguesas. La comida basura que los españoles se tragan a diario en forma de propaganda oficial es mucho más peligrosa para la salud y el cambio climático que la carne de vacuno. Debería probar Garzón la ternera gallega, porque seguro que graba otro vídeo calidade que le lleva por el buen camino xacobeo, a salvo de bulos y de emisiones tóxicas de efecto veraniego. El pobre ministro, comunista como Raffaella, incluyó solomillo en el menú de su boda y tuvo que tragarse la cínica desautorización del ‘imbatible chuletón’. Sánchez lo humilló cuando precisamente la doctrina del chuletón fue presentada por su persona divina en aquel fasto de la agenda 2050 como si fuera un show de la Carrà.

Igual que aquella otra famosa canción, ya nada es puro rumore, rumore, rumore porque cuando el río suena, agua lleva. Así que, si sonaban los indultos y hubo indultos, también habrá referéndum pactado y vista gorda al aval de la Generalitat arrancado al erario público para que la Caja de Ingenieros pague los embargos del procés. Total, si dicha entidad le hizo el préstamo hipotecario a Iglesias y familia para comprar el chalet pijo de Galapagar, también puede pagar los 5,4 millones que Junqueras y sus secuaces se gastaron en la acción exterior del separatismo. El problema es que estamos ante otro presunto fraude de ley redundante en la malversación porque se avala con dinero público el pago de una entidad privada. Un engaño más que el sanchismo distraído permite con tal de sacar los presupuestos del 22 que blinden la legislatura. Sin embargo, ya cantaba la Carrà «explota, explótame, expló», y todo terminará por estallar cuando se abran las urnas. Bastaron sólo unos meses para que el electorado comenzara a desconfiar. Y han bastado sólo dos años para que Sánchez se haya ganado merecida fama de trilero. Bastaron sólo unos meses para aupar el liderazgo de Ayuso. Y bastarán dos años para consolidarla, porque la presidenta madrileña le ha salido chuleta al chuletón de Sánchez.
Díaz Ayuso denuncia que la coalición de Gobierno se ha vuelto a desentender del rebrote covid por sus prisas de gracia al anunciar el fin de las mascarillas mientras en Barajas se practica un verano de puertas abiertas para recuperar el turismo. Algo que vuelve a dejar en evidencia a Sánchez tras su gestión de la pandemia, la ocultación de la cifra real de muertos y su negativa a legislar.

Ahora, el presidente del Gobierno anda en reformar la Ley de Seguridad Nacional para extralimitar sus poderes, rehuir el control parlamentario y permitir la expropiación de bienes y la movilización al dictado de los españoles. Un arrebato más propio de regímenes bolivarianos totalitarios que de democracias occidentales consolidadas. Dicha Ley nació en el mandato de Rajoy con el respaldo del PSOE para hacer frente, en caso de necesidad, a inclinaciones golpistas como la del separatismo ilegal catalán. El espíritu de la Ley de Seguridad Nacional es proteger la libertad, preservar el bienestar de los ciudadanos y garantizar la defensa de España y de los valores constitucionales, lo cual sigue en peligro según pregonan los indultados. Se aprobó en 2015 con los primeros escarceos del secesionismo ilegal, aunque después se utilizó el artículo 155 de la Constitución que Sánchez apoyó. Pero ahora, el sanchismo que aspira a perpetuarse quiere transformar la Ley en un blindaje adaptado a sus necesidades políticas.

La Gran Raffaella

MUY POCOS sabían que Raffaella Carrà estaba enferma, y que padecía cáncer de pulmón. Lo llevó en secreto, según fuentes próximas a su familia porque «no quería que supierais nada para no haceros sufrir». La Carrá ha tenido una gran despedida del pueblo llano con honores de Estado en la Roma del Coliseo, la fontana de Trevi y las pizzas. Todos la querían, hasta el mujeriego Frank Sinatra, al que, según dijo, le dio calabazas. Tuve la suerte y el honor de coincidir con ella en 2016, durante la grabación de una gala televisiva. En persona era pequeña y frágil, y ya parecía vulnerable de salud. Pero cuando la cámara se encendía, se transformaba en la poderosa profesional artística que fue. Entre sus anécdotas desconocidas la de su actuación de 1982 en el Festival Viña del Mar de Chile. Pese a su confesado comunismo, sucumbió a la censura de la dictadura de Pinochet al cambiar la letra atrevida de una de sus canciones más famosas. En vez de cantar «para hacer bien el amor hay que venir al sur», cantó «para enamorarse bien hay que venir al sur». Se puede comprobar el youtube.

El otro concierto fiscal

AYUSO NO ESTÁ dispuesta a pagar la factura de Sánchez con sus socios. Y es que LA Moncloa estudia un plan de ayudas fiscales para que las empresas vuelvan a Cataluña. Se daría prioridad a Barcelona sobre otras zonas de la comunidad autónoma. Desde finales de 2017 más de 6.200 empresas abandonaron Cataluña llevando sus sedes a otros puntos de España para huir de la inseguridad jurídica provocada por el referéndum ilegal. Estos incentivos fiscales rozan el agravio con el resto de las autonomías y podría vulnerar la igualdad fiscal. Es decir, se usaría la recaudación de Hacienda para discriminar positivamente a Cataluña, lo cual podría ser ilegal. De hecho, la reforma que planea Sánchez prepara beneficios para Cataluña y castigos para Madrid. En los presupuestos de 2022, Podemos y los socios de Sánchez pretenden incluir subidas fiscales sobre Patrimonio y Sucesiones, tributos que en Madrid no existen. La comunidad madrileña es la primera economía de España por méritos propios y por las consecuencias del delirio separatista cuya factura quieren compartir.

El chuletón y la chuleta
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