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Bárcenas, la niñera y el amor

Disertación sobre los vicios de la política y el amor al poder. De la democracia, las libertades y otros pecados
Luis Bárcenas. AEP
Luis Bárcenas. AEP

Si las siglas del PSOE resistieron la condena en firme por financiación ilegal en el caso Filesa y la sentencia por corrupción de los Ere por una cifra que supera ampliamente el sueldo de Messi, parece improbable que por bastante menos, a falta de lo que sustancien los tribunales, peligren las siglas del PP. La judicialización de la política y viceversa son tan viejas como la propia maldad, y se usa de forma indiscriminada en la batalla diaria y mediática con evidente partidismo. En un Estado de Derecho como el de España, convendría que se deje trabajar a los tribunales, caiga quien caiga, sin la intromisión intencionada del trincherismo político. La obsesión por el control del Poder Judicial que demuestra la coalición gubernamental deja al descubierto el peligro que corre la separación de poderes, un principio esencial de la democracia tan vital como la libertad de prensa, la transparencia, la verdad y la honestidad.

Con el inminente comienzo del juicio por las obras en negro de la sede del PP, las filtraciones de la enésima versión de Bárcenas han vuelto a poner en el foco de la destrucción política al principal partido de la oposición. Pero como sucede cuando se trata de PSOE, Podemos, CIU o la Monarquía, en España todavía prevalece el referido Estado de Derecho sobre el estado total-populista de tentación bolivariana.

Metidos como estamos en la pandemia de los 100.000 muertos, los partidos, los jueces, los fiscales y los medios deberían tener claro cuál es la prioridad más allá del engaño masivo y el ventajismo electoral en Cataluña del candidato exministro, CIS flash gordon de parte incluido. Afortunadamente, los españoles ya se han chuscado de las mentiras oficiales, y es de suponer que lo trasladarán a las urnas generales, cuando toque, más allá de la particularidad cercana del 14-F catalán que escenifica desencuentro cuando todos sabemos que los socios se quieren y amarán para siempre tras el día de los enamorados. Está la sociedad española escandalizada por la esclavitud del doble rasero que implica esa doble moral política que tanto daña la democracia.

Esa vara a la medida que se ejerce desde el poder nos mantiene bloqueados en un déficit encubierto de las libertades públicas. Sin pasar por alto tesis, másteres o la propia corrupción genérica, cabe pensar que la esencia de la democracia se corrompe cuando se incumplen las promesas electorales y se pacta con los detractores de la unidad de España y del cumplimiento de la Constitución que sostiene los pilares del Estado. En España hace mucho tiempo que el interés general es secundario, ya que en el ejercicio de lo público prevalecen las siglas por encima de cualquier consideración objetiva que blinde el bienestar social. Esa madeja de descaro con la que se enreda a la ciudadanía confiada y bien intencionada es de la que tira Bruselas cuando analiza fríamente el asalto al CGPJ y otros excesos del poder que aplasta los derechos generales con su rodillo de autoritarismo y autocracia.

DECRETO DE FONDOS EUROPEOS. Lo hemos visto ahora con ese informe del Consejo de Estado sobre el decreto de los fondos europeos covid que Vox ayudó a aprobar junto con Bildu. Pese a que no es vinculante para el Gobierno, Moncloa lo ha ocultado con premeditación y alevosía impropias de una democracia transparente en la que lo principal deben ser los españoles sin distinción de creencias ni ideología. Cabe pensar, como han denunciado distintas fuerzas políticas, que el Consejo de Estado pone al descubierto la arbitrariedad del decreto que regula el reparto de dinero, fomentando el clientelismo de los afines. En una situación de emergencia sanitaria nacional y global como esta pandemia mortal, no es de recibo que se politice hasta la salud, como si fuera un bien que dispensa y financia el Estado populista y no un derecho social pagado por todos. Sobre las tumbas de 100.000 españoles no cabe este trilerismo político al que no escapa ningún partido, si bien por su responsabilidad de liderazgo y mando único compete más al Gobierno central que a la cogobernanza autonómica. Los detractores de Isabel Díaz Ayuso terminarán llamándola Isabel Díaz Zendal.

La fijación de linchamiento con la presidenta madrileña llega a tal punto de enconamiento que la campaña contra el Hospital covid de Madrid ha tropezado con el boicot al propio centro médico recién inaugurado que atiende ya a 500 enfermos de coronavirus. La denuncia por sabotajes varios, sabotajes para perjudicar la imagen del Hospital Isabel Zendal al que da nombre la enfermera gallega que llevó la vacuna de la viruela a América y Filipinas, debería avergonzarnos a todos como sociedad. Este debe ser el único país del mundo en el que se montan protestas sindicales políticas contra la apertura de un Hospital covid sobre el argumento insostenible del traslado de sanitarios al Zendal. Ni la niñera de Podemos mejora semejante aberración de lo público por razones de puro sectarismo político. La tata emergente, la nanny de los pobres nuevos ricos de Galapagar es una parodia del Estado soviético.

14-F, la ecuación imposible 

La ecuación catalana no se despejará el día de los enamorados ni resolverá el desafío ilegal separatista. Con el precedente del insomnio y las promesas electorales incumplidas, todo el arco político sospecha que el 14-F terminará con apoyo socialista y podemita a ERC en Cataluña para que los separatistas blinden a Sánchez en Moncloa. La coalición PSOE-Podemos apoya la moción de Esquerra Republicana sobre la amnistía de los presos del procés para hablar del llamado derecho a decidir y la autodeterminación, delirio político sobre el que se levanta la ensoñación de la República catalana no contemplado en la Constitución vigente en España. El propio Tribunal Constitucional declaró inconstitucional y nula la ley del referéndum de autodeterminación aprobada por el Parlament en 2017. Por tanto, si un Gobierno que lanza al candidato Illa bajo la promesa de hacer valer el constitucionalismo frente al secesionismo es capaz de sentarse en una mesa de diálogo para hablar precisamente de lo ilegal, ya no solo estamos ante una incoherencia manifiesta, sino que de entrada cabe desconfiar porque sus líderes mintieron al electorado con anterioridad.

La niñera pública

No hace falta recordar la mayor sentencia por corrupción de la democracia (Eres del PSOE) o el caso Gürtel del PP en sus múltiples sumarios para llegar a la conclusión de que la demagogia es la guardiana de la incoherencia política y de la doble moral de lo público. Pero en el caso de Podemos sorprende que un partido tan nuevo e indignado que vino a regenerar la política haya malogrado en tan poco tiempo sus supuestas señas de identidad para batir el récord de falta de transparencia. Con ayuda inestimable de su socio socialista, el comunismo chavista no puede presumir precisamente de ejemplarizar la vida pública. Pasando por alto las sentencias condenatorias y chanchullos varios de Echenique, Monedero y Errejón, e incluso la inadmisible cloaca del caso Dina, lo último del matrimonio Iglesias confunde lo privado con lo estatal. Por mucho menos, a las familias Rajoy y Aznar les hubieran pedido la dimisión los centuriones de la pureza. Pablo Iglesias e Irene Montero utilizaron como niñera a un alto cargo de Igualdad que también cobró como asesora parlamentaria de Podemos. Mejóramelo...

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