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¿Volverá el hijo pródigo?

El alcalde de Sarria, Claudio Garrido, se deja querer por un PSOE que aspira a ganar terreno ante los próximos comicios autonómicos
 
Claudio Garrido recibe el bastón de mando. VILA
Claudio Garrido recibe el bastón de mando. VILA

El secretario general del PSOE, Gonzalo Caballero, se dejó ver por A Montaña, el feudo socialista en la provincia. Fue una toma de contacto con el fin de coger impulso ante las próximas autonómicas, para avivar la sangre. La foto de familia en A Fonsagrada puede entenderse como una demostración de solidez, pese al susto que se llevaron los socialistas en el término fonsagradino en los últimos comicios locales. Pero a la política real se juega en otro lugar clave, Sarria, que con la capital suma el 80% de los votos del partido judicial de Lugo para elegir diputado provincial.  Algo se mueve en la villa sarriana. Las visitas del secretario de organización del PSOE, José Antonio Quiroga, a la casa consistorial dieron mucho que hablar. El proyecto de Ponte Ribeira puede ser una excusa perfecta para el presidente de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil. Nadie duda tampoco de que el don de gentes del regidor, Claudio Garrido, le anime a prolongar los encuentros. Sí resulta extraño que los ediles del PSOE sarriano se enteren de ellos a posteriori. Los contactos para el regreso al redil de Garrido y de exmilitantes socialistas integrados en Camiña Sarria no es una cuestión baladí. Esta candidatura logro una mayoría relativa y ganó en 19 de las 23 mesas electorales del municipio.

La vuelta del hijo pródigo tendría una indudable rentabilidad en sufragios con los comicios autonómicos en el horizonte y contribuiría a las aspiraciones del PSOE de aumentar sus tres parlamentarios actuales. Esta estrategia tiene como víctima a la exalcaldesa y actual portavoz socialista, Pilar López, que se erigió en valedora de Gonzalo Caballero desde primera hora, en contra de la anterior ejecutiva provincial, encabezada por Álvaro Santos. Se convirtió, además, en el gran azote de Garrido en este mandato. Pasó de alcaldesa polémica a ser la edil más brillante de la oposición, en ocasiones con posturas coincidentes con las del PP.

Las reuniones entre Garrido y Quiroga mosquean al PSOE local, pero ya se sabe que la política es ingrata y el peso de cualquier candidato se mide en votos. Pilar López es una mujer de carácter y, si el alcalde vuelve a las filas socialistas, hay que dar por hecho que se pasará al grupo de no adscritos. No está tan clara la decisión del otro concejal, Diego López, aunque comparta el malestar de su portavoz. 

Hay quien ve en las recientes críticas de Garrido a la reconversión en autovía del corredor Sarria-Nadela un gesto de acercamiento a los socialistas, pero habrá que esperar para conocer el desenlace de un enfrentamiento que se inició cuando Pilar López no concedió a Garrido el tercer puesto en la candidatura y la opción de ser diputado provincial hace ya cinco años. 
A la espera del resultado de este pulso, el mandato en Sarria se presenta movido, ya que el único aliado de Camiña es el edil Benjamín Escontrela, de Galicia Sempre, y el BNG no siempre vota con ellos para garantizar la mayoría.

El lío del Frei Luis de Granada

Claudio Garrido, además de dejarse querer, se encuentra en una coyuntura que le favorece. El ambiente está caldeado con las protestas de padres y profesores del colegio Frei Luis de Granada, que se oponen a que los niños acudan a clase con el edificio apuntalado. El regidor mantiene un perfil bajo en este asunto, aunque es conocida su cercana relación con algún directivo de la Anpa, mientras asiste al desgaste del PP.

Gato ya va de la mano

Otro disidente del PSOE, Antonio Gato,  ya va de la mano con los ediles del que fue su partido de toda la vida. El pacto del regidor de Monterroso con socialistas y Compromiso es insuficiente para gozar de mayoría, pero abre caminos de futuro. Mientras, Gato se divierte convocando una asamblea vecinal para presentar los presupuestos y presionar al PP y a sus excompañeros independientes. Es un auténtico malabarista.
 

Reyes sin corona

La falta de acuerdo entre PSOE y BNG para gobernar en Burela, por razones de representatividad, resulta chocante. El poder municipal se concentra en el alcalde, en este caso el socialista Alfredo Llano. La capacidad de maniobra de los concejales delegados es escasa en un concello pequeño o mediano. Son reyes sin corona. Otra cosa es evitar el pacto para que la alcaldía no rentabilice el trabajo de sus aliados.

¿Volverá el hijo pródigo?