Opinión

Junqueras mejora a Urkullu

Hay que agradecer al profesor Oriol Junqueras que nos quite de dudas sobre la prevista hoja de ruta que tienen trazada para la creación de la república catalana, de manera pautada, aprovechando la situación de Pedro Sánchez, a quien, luego de haberle impuesto la reforma del Código Penal, la desaparición del delito que él mismo perpetró (y eso que a Sánchez le pareciera algo más grave, de «rebelión», según dijera) y la rebaja del de malversación de fondos públicos, a lo que ahora sigue la amnistía para sí mismo y todos los procesos penales derivados del procés. 

Y digo esto porque el portavoz de ERC Rufián dijo que al PSOE hay que obligarlo, y que los indultos hubo que imponérselos. En este caso, dice don Oriol que bien lo de la amnistía es pago corto si Sánchez quiere seguir cuatro años con su apoyo en la Moncloa, habrá tiempo suficiente para ir al paso siguiente «sin prisa, pero sin pausa»; o sea, para el referéndum de independencia. Cuenta además para su armazón con el Plan Urkullu, la reinterpretación de la Constitución a la medida de lo que se quiera interpretar, o sea, un proyecto perfecto, viable y más que posible para ellos. Quizá ya hablarían de ello cuando el lendakari visitó a Junqueras, cuando éste se hallaba en la prisión de Llenoders.

Por cierto, que lo más abyecto de la entrevista publicada en el diario del Conde de Godó es la canallesca alusión a los policías que fueron enviados a Cataluña a defender la Constitución y el orden legal, a los que acusa de delincuentes por el modo en que reprimieron o trataron de reprimir la celebración del ilegal referéndum o que se enfrentaron a los CDR que asaltaron las ciudades, en tanto patrocina la impunidad de los que cometieron una ristra de delitos comunes, incluidos saqueos, destrucción del patrimonio urbano, asalto al aeropuerto del Prat o coacción, quienes atropellaron en las vías públicas el derecho constitucional a la libre circulación, tras conocerse la sentencia del procés. Varios de esos agentes, a los que ahora se injuria, entre ellos dos gallegos, tuvieron que causar baja en el cuerpo ya que las graves secuelas y lesiones irreversibles que les causaron de por vida no les permitieron seguir en activo. Lo han recordado los sindicatos policiales, contrarios a la amnistía.

Extraña que en todo el proceso que vivimos, el doctor Pedro Sánchez no haya recuperado unas de las expresiones que su momento exponía para decirnos cómo era la España que él iba a construir, o sea, «la España multinivel»; o sea, lo que pidiera Maragall a Zapatero, «la España asimétrica». En la ponencia marco del 40 Congreso del PSOE, avanzaba la solución al ‘conflicto catalán’ decía: «La España multinivel moderna es la que ofrece cauces democráticos de diálogo y pacto en el marco de la ley para dar salidas a situaciones como la de Cataluña, en clave de mayor profundización del Estado de las autonomías». Nótese que se emplea la expresión «el pacto dentro de la ley», y no dentro de la Constitución. Porque esa ley podría ser una ‘lege ferenda’, es decir, por hacer a la medida de lo que a sus consocios de ERC y otros les convenga. O sea, la reinterpretación de la Constitución que propone Urkullu. Se contrapone al aforismo ‘lege data’, que hace alusión al Derecho existente. Y si esa ley no conviene, se cambia, como hicieron con el Código Penal. 

Lo que ahora quieren imponer a Sánchez exige una aguda reforma constitucional y una redistribución del poder político en España, que beneficiaria especialmente al País Vasco y Cataluña, aparte de mermar las competencias del Estado, y colocar de facto a estas comunidades al mismo nivel que el Estado mismo, convertirlo especie de liga de naciones (o el ‘Imperio Autro-Húngaro’ de Berlanga). Como ha señalado el profesor David Thunder, de la Universidad de Navarra, «no es fácil interpretar el sentido práctico de las declaraciones federalistas del PSOE, porque en realidad el lenguaje del federalismo e incluso de la plurinacionalidad es notoriamente ambiguo, compatible con una enorme gama de soluciones políticas».

«España pasaría de ser una monarquía constitucional constituida por un gobierno central más o menos consolidado, junto con los gobiernos regionales semiautónomos, a ser una liga de naciones. Si el PSOE tuviera en mente esta interpretación, estaría abogando por una auténtica revolución constitucional». ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar Sánchez? Un elemento esencial de esos nuevos estados, como se preveía en el Estatut catalán de 2006, era su propia cúpula judicial, sin que el Tribunal Supremo ni el Constitucional, como propone ahora el PNV. pudieran intervenir en los conflictos entre las comunidades autónomas y el Estado y la interpretación de sus propias leyes. De ahí lo oportuno de la expresión de Junqueras le pone a Sánchez las peras al cuarto; es decir, lo que antes se decía cuando a un producto se le ponía precio desorbitado. Lo peor es que lo iban a pagar el conjunto de los españoles.

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