Opinión

Delitos impunes


En el recuerdo de todos están las imágenes de las secuencias más violentas del procés ahora en que parece que, si Sánchez se pliega, como la vez anterior, a las exigencias que le imponen sus consocios para seguir en la Moncloa, para dejar impunes todos los procesos derivados de aquel, a través de una amnistía. Van a quedar sin sanción los asaltos urbanos, estragos y daños diversos en Barcelona principalmente, la violencia generalizada, incendios, asaltos y destrucción de comercios, robos con violencia, allanamientos y agresiones a las fuerzas del orden, causando en algunos casos lesiones irreversibles a sus agentes, que provocaron su baja en el cuerpo.

Los delitos relacionados con el procés ocupan muchas páginas del calendario a lo largo del mismo. Aparte de los asaltas y destrucciones llevados a cabo en Barcelona, destaca el cerco a la Guardia Civil y funcionarios judiciales y destrucción de tres vehículos y desaparición inicial del armamento que se encontraba en el mismo, luego aparecido con sustracción de munición y otros daños, en el registro a la Consejería de Hacienda el 20 de septiembre de 1917. Tres unidades Patrol de la Guardia Civil aparecieron con ruedas pinchadas, cristales rotos, parachoques dañados, luces destrozadas, espejos reventados, parabrisas partidos, salpicaderos hundidos, apoyacabezas salidos, lámparas fundidas, capós destruidos, chapas abolladas y rayadas, tapicerías rajadas, rejillas destruidas, asientos repletos de basura y excrementos o motores despedazados.

De aquel día quedan las evidencias de los dirigentes nacionalistas, luego indultados por Sánchez, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, subidos a un coche destrozado de la Guardia Civil el 20 de septiembre de 2017, dirigiéndose a las masas con un megáfono, que es considerada una de las más icónicas del proceso soberanista. Por aquellos hechos, que tuvieron su prolongación en el 1-O, el Tribunal Supremo consideró que Sànchez utilizó su condición de presidente de la principal entidad soberanista, la ANC, para alentar a miles de personas a impedir la obligación del Estado de frenar un referéndum ilegal. 

Entró en prisión el 16 de octubre de 2017. Con gran seguridad llegó a responder a la entrevista de El Mundo, asegurando que «nadie va a estar diez años en la cárcel». Y acertó.En el despacho del entonces secretario de Hacienda, Josep Lluís Salvadó, encontraron un archivo que establecía 176 medidas «para la creación de un nuevo Estado catalán». Implicaba a varios departamentos, e incluía anexos con los trabajos que estos departamentos deberían desarrollar. Estos hechos son los de mayor gravedad junto al llamado ‘Tsunami Democràtic’: el colapso del aeropuerto de El Prat y el corte de la autopista A-7, tras la sentencia del procés. El juez instructor entendió que los encausados cometieron un delito de «terrorismo», al atacar estructuras fundamentales del Estado.

El fiscal reiteiró que los hechos habrían encajado en el delito de sedición, pero como Sánchez suprimió el delito del Código Penal, como le exigían sus socios de ERC, tendrían que juzgarse, sostienen, como desórdenes públicos agravados, si llegan a juzgarse. 

Conviene recordar que tanto el president de la Generalitat, Aragonès, como el portavoz de ERC, Rufiá, han insistido que del mismo modo que Pedro Sánchez tuvo que aceptar el indulto y la reforma del Código Penal, tendrá que aceptar la amnistía y el referéndum, con la misma naturalidad.
Por esos, estos días, los avaladores de Sánchez vienen creando desde sus tribunas el clima necesario para justificar la amnistía, y encajar un referéndum disfrazado, limitado a los ciudadanos con vecindad civil en Cataluña, como consulta ciudadana sobre los acuerdos de que pudiera llegar Sánchez con la Generalitat y el independentismo.

En el caso de la amnistía se trata de encajarla en la Constitución mediante argucias diversas, como que no se dice nada de ella en nuestra Carta Magna, como en el caso de los indultos generales, pese a tener un efecto mayor. 

Pedro Sánchez y sus avaladores presumen de que las cesiones precedentes, indultos y reforma a la carta del Código Penal han sido dos eficientes medidas que han disuelto la tensión independentista, ahora bajado de tono y que con la amnistía y el referéndum pactado todavía serán mejor los resultados en el mismo orden. Es una obscena mentira. El independentismo ni se ha rebajado ni ha cambiado sus metas y objetivos, que reafirman cada día. Y en cuanto a que en Cataluña se cumple la Constitución, hay que tener la osadía de considerar idiotas a los españoles, cuando en la mayor parte de los ayuntamientos de Cataluña ni siquiera se iza la bandera del Estado, en tanto sigue el programa de apertura de embajadas en el extranjero, sin que el Estado lo impida.

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