Opinión

Cuarentañera por sorpresa

40 años. EP
photo_camera 40 años. EP
Me atropellaron los 40. Como esas vacaciones que esperas pero con el lío del trabajo, y de la vida en general, llegan de repente, sin poder organizarte mucho ni hacer la maleta, con listas de pendientes sin tachar y a medio depilar. Así me pillaron los 40. De golpe. Consciente de que estaban a la vuelta de la esquina, sí, pero como si aún me faltase cruzar alguna calle más para llegar. Quizás un par de semanas o un mes. Tampoco más. Y de pronto ahí estaba, soplándole a la vida para cambiar de década como si la tarta no fuese mucho conmigo sino con otro yo. Porque no me pesa la edad, ni me molesta cumplir. Eso es lo mejor que nos puede pasar a todos, sumar. Pero, ¿en qué momento? ¿Cuándo corrió tanto el reloj? ¿Estuve muy despistada o últimamente avanza más rápido de lo normal? Dice Google, según un estudio de la Universidad de Standford, que sin importar la presencia de arrugas o canas, a los 34 años una persona deja de ser joven porque empieza a envejecer. ¿Entonces qué importa el 40 ahora si ya hemos saltado la barrera hace ya tiempo? Pues cuarentañera feliz. 

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