Opinión

Alquileres

TAL ES la escalada en el incremento de su alquiler, que la vivienda no es ni mucho menos asequible para la mayoría de quienes la necesitan. En siete años, desde 2015, el aumento se disparó hasta el 60%, para devorar sobre el 35% del sueldo medio, principalmente en zonas de gran escasez, como Madrid, Barcelona, Málaga o Valencia. Porque los precios se disparan, entre otras razones, porque no hay oferta suficiente, y aunque quedan viviendas desocupadas, sus propietarios se retraen más que nada por la inseguridad jurídica; por precaución, conscientes de la dificultad que supone recuperar un piso alquilado si el inquilino no paga, prefiriendo no arriesgarse. Hay otros motivos. Joan Clos, presidente de la Asociación de Propietarios de Vivienda en Alquiler, sostiene que «las medidas intervencionistas, como el control de precios, solo generan inseguridad jurídica y reducen la oferta existente resultando ineficaces para solucionar el problema de acceso a la vivienda». El Gobierno actuó también de forma indirecta en el mercado prohibiendo la actualización de alquileres por encima del dos por ciento, desvinculándolo del IPC. Es decir, que todo lo que se hizo para favorecer, dicen, al inquilino surtió el efecto inverso. Mucha menos oferta y precios bastante más elevados.

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