Opinión

Duros a peseta

Crecí escuchando la cantinela de que nadie daba duros (0,03 euros para los millennials) a cuatro pesetas (0,024, ídem). Se desconfiaba así de los desprendidos que no buscaban una contraprestación a cambio. Mi madre, en cuyos principios se debió inspirar el Cholo Simeone para sus planteamientos defensivos en las finales futbolísticas, añadía piensa mal y acertarás.

Pues parece que de nada me han servido esas sabias advertencias, popular y familiar. No han calado. El pasado fin de semana, mea culpa, fui de los que reenviaron por WhatsApp a diestro y siniestro a amigos esa promoción engañosa que ofrecía minineveras de Estrella Galicia. Lo hice altruistamente, por no decir de forma irresponsable. No me molesté en comprobar si detrás de esa atractiva campaña estaban Hijos de Rivera o una web rusa, como después me alertaría un compañero de trabajo más sensato. ¿Qué me iba a mí en el intento si ni siquiera me gusta la cerveza?

A riesgo de parecer un sacrílego, no me atrae ni la dorada gallega. Pues di ese errático paso probablemente por el prurito de aparentar ser un tipo enrollado, amigo de sus amigos, que deja para otros lo de ser cautos y comprobar que no te la metan doblada.

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