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Valencia se amontona

EL PRESIDENTE de la Comunidad Valenciana, Ximo Puig, carga con dos contradicciones en su inesperada convocatoria de elecciones anticipadas para hacerlas coincidir con las generales del 28 de abril. Por una parte, se desmiente a sí mismo. No hace muchos días que, por no diluir la política regional en la nacional, había abominado de un eventual amontonamiento de los comicios autonómicos con los generales. Por otra, su exposición de motivos sobre la coincidencia de urnas es una descarada persistencia en el absurdo. Véase como se remite a la necesidad de diferenciarse, salir del montón, ser como Cataluña, Euskadi, Galicia o Andalucía, en el uso de la facultad de decidir un calendario electoral propio. ¿Entonces por qué acaba amontonando los problemas de Valencia con los del resto de España?

Por todo lo dicho, las explicaciones públicas de Puig han resultado un tanto patéticas. Una forma de solemnizar su ¡mecachis, qué guapos somos los de Valencia y qué poco nos luce! Y no lo digo por decir. Según su presidente, su problema es que la comunidad sigue siendo invisible. Y una forma de reclamar voz propia es abandonar el grupo de autonomías del montón.

Ya, pero si realmente eran invisibles ahora lo van a ser mucho más al quedar engullidos en las dinámicas de ámbito nacional.

Hablar por no callar. Hasta los patos de la Albufera saben que Puig se amontona con las elecciones generales para pedalear al rebufo de un PSOE nacional en fase ascendente y cuya política desinflamatoria en Cataluña es celebrada entre la izquierda regional, incluidos los votantes de un socio de gobierno (Compromís) claramente molesto por la decisión de Puig.

No es extraño, pues, que la vicepresidenta del gobierno de la comunidad y dirigente de Compromís, Monica Oltra, haya declarado que no había razones políticas para adelantar las elecciones. Tiene razón. A Puig no le faltaba músculo parlamentario ni hoja de ruta presupuestaria para seguir gobernando un mes más.

Eso es verdad. Pero las razones políticas van por barrios. Y los socialistas valencianos han visto la forma de aprovechar el tirón de Pedro Sánchez. Primero, para mejorar su posición frente a sus competidores por la derecha (PP) y por la izquierda (Compromís). Y segundo para desactivar el riesgo de haber sido penalizados el 26 de mayo si, mientras tanto, Sánchez vuelve a las andadas en su apareamiento político con los independentistas catalanes.

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