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Equipo de oro

LA PENA se apodera de una cuando se produce un desenlace como el de la medal race de la FX porque fue un puesto decepcionante, pero el deporte es así y, aunque suena a tópico es la realidad. Es una clase muy igualada podía suceder cualquier cosa porque había cuatro barcos separados por un punto.

El cuarto puesto sabe mal, pero tampoco está mal. Estamos hablando de los Juegos Olímpicos, de una competición en la que están unas cuantas elegidas, por lo que acabar en ese lugar es un motivo de orgullo. Muchos firmarían terminar así.

El desenlace era previsible. No por el puesto de Támara, sino porque había mucha igualdad y en la medal podían suceder muchas cosas. Este tipo de regatas, precisamente, se diseñaron para eso: para que hubiera desenlaces inesperados. Es solo una regata y no hay margen para corregir los errores. Es muy corta y no hay otra manga para solventar un determinado resultado.

Salieron mal y eso las lastró en una regata tan corta. Empezaron bastante detrás porque optaron por el lado derecho del barco del comité y casi todas estaban luchando por salir por ahí. Se liaron con las británicas, que le cerraron el paso y no sé si tuvieron algún problema de diálogo en el barco.

La medal es una regata rápida y con poca flota, por lo que a las que van en cabeza les permite controlar, porque hay poca separación.

Es cierto que durante la prueba tomaron la primera boya como octavas, pero cada vez que tomaban la puerta la danesa iba por la izquierda y Támara y Berta, por la derecha. El GPS del barco señalaba que ahí recuperaban y, de hecho, llegaron a aparecer en la clasificación por delante de la brasileña, pero verdaderamente no era real, porque los dos grupos se separan y hasta que no se cruzan no se sabe bien quién va delante, porque van por sitios opuestos.

Es un resultado duro, pero es la grandeza del deporte, por eso hay que valorar todo lo que se consigue. Llegar a esta situación ya es un privilegio. Estar en la última jornada con opciones de conseguir el oro es un motivo de orgullo. No se han subido al podio, pero eso no puede ensombrecer todo lo que han conseguido.

Es el momento de levantarse porque, durante estos cuatro años, han demostrado que son un equipo de oro. Su trayectoria está ahí. Lo importante es el camino y esta es solo una regata más de las muchas que Támara ha disputado con Berta. Estarán hastiadas por perder el último día, pero serán capaces de verlo con perspectiva, porque son grandes deportistas.

Un cuarto puesto en unos Juegos Olímpicos es algo muy importante que hay que saber valorar.

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