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Poesía en tiempos de crisis

Se celebra el Día Internacional de la Poesía en un panorama poco inspirador, donde el miedo y el dolor provocado por la pandemia que sufrimos no paran de crecer. Y hay que preguntarse si este es tiempo para la poesía. La respuesta la encontramos en José Ángel Valente, que afirma que "un poeta debe ser más útil que ningún ciudadano de su tribu", para conjurar con el poder benéfico de sus obras el peligroso enemigo con el que nos enfrentamos.

Escribir en tiempos de crisis es también respirar, terminar con el dolor abatido del silencio de las calles vacías, sobreponerse a no ver la luz al final del camino, a resistir una crisis que nos golpea, sacude y cerca, pero sobre todo es no olvidar que siempre, como decía Blas de Otero, "nos queda la palabra". Pero hay que ser capaces de leerla, de hacerla nuestra y de sacarle todo el partido posible para no perder la esperanza y sobreponerse, porque la literatura y la poesía reivindican la capacidad de reinventarnos como seres humanos.

El poder terapéutico de las palabras es asombroso. Leer poemas ayuda a transformar nuestros sentimientos, emociones y pensamientos; a comprender nuestro estado de ánimo y ser herramienta de motivación. Hay que dejar que nos lleve donde ella quiera, encontrar juntos ese aire dulce y fragante que nos limpia y nos trae la seguridad de que vivir merece la pena. La poesía es también un lugar de encuentro —libre de contagios—, un espacio para compartir y acercar mundos desde otra perspectiva distinta a la que se da en lo cotidiano.

La poesía funciona como una fotografía capaz de recoger en palabras, en un instante, en un golpe de luz, las imágenes que enfoca. Solo la poesía salva del olvido.

Leer poemas ayuda a transformar nuestros sentimientos, emociones y pensamientos; a comprender nuestro estado de ánimo y ser herramienta de motivación

Una nación, una cultura pueden reconstruir su pasado, presente y futuro en la medida en que la poesía las retrata con sus palabras. La antigüedad se puede visualizar porque Homero la retrató. Walt Whitman fue el único que pudo captar la fuerza de los hombres y mujeres que construyeron los EE.UU. en el siglo XX. Sin Pushkin Rusia sería en el recuerdo una gran estepa con cadáveres congelados en el frío y zares crueles.

El bienestar no solo es un tema físico, ya que cuerpo y alma pertenecen a un mismo orden integral del ser humano. De ahí que la poesía asome su función terapéutica, aportando la fuerza extra necesaria para persuadir, convencer, en definitiva para resistir y continuar. En ocasiones, frente a un momento de tristeza, angustia o desolación, necesitamos palabras de aliento que ayuden a transitar y superar los malos momentos y aquí los poetas tiene un papel esencial. El universal Mario Benedetti nos dice en su poema titulado No te rindas: "No te rindas, aún estás a tiempo / De alcanzar y comenzar de nuevo, / Aceptar tus sombras, / Enterrar tus miedos, / Liberar el lastre, / Retomar el vuelo. / No te rindas que la vida es eso, / Continuar el viaje, / Perseguir tus sueños, / (…)".

Los versos que recomendamos, los libros que regalamos, los lugares bellos que queremos visitar con las personas que amamos sirven para consolar y contagiar emoción y recordarnos que tras la tormenta siempre asoma de nuevo el sol. Cada tarde cuando España sale a sus ventanas y balcones y muestra cómo late el corazón de sus ciudades produce con sus palmas una música que llega más lejos y más alto que las azoteas de nuestra incertidumbre. ¡Esto también es poesía!

Poesía en tiempos de crisis
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