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Martín Sarmiento, la cebra y Cervantes

asdasdUn buen día, el Padre Martín Sarmiento, al que somos muy aficionados usted y yo porque era un hombre sabio y un buen nacionalista gallego, decidió escribir un tratado sobre las cebras y acabó encontrando el origen de Cervantes. A Sarmiento le pasaban a veces estas cosas porque era un señor muy curioso, muy observador y tenía buen juicio.

Él creía y seguramente tenía toda la razón, que en tiempos de la Edad Media, había cebras en los montes ibéricos. Lo decía porque había leído algún antiguo texto en el que se hablaba de unos animales cuya descripción se correspondía con la de la cebra. Así que nuestro brother Sarmiento se puso a buscar documentación para su ensayo sobre las cebras. Entre otras fuentes dio con una obra titulada ‘Topografía e historia general de Argel’, publicada en 1612 y de autoría muy discutida. Unos dicen que la escribió un benedictino que se llamaba Diego de Haedo, otros que un sacerdote portugués, Antonio de Sosa y hay quien dice que fue escrita por el propio Cervantes durante su cautiverio. Eso nos da igual porque la batalla por la autoría empezó años después. Para Sarmiento la obra era de Haedo, que era el nombre que venía en la portada del ejemplar que leyó. Fue precisamente a través de la historia que está usted contándome hoy, que la ‘Topografía e historia general de Argel’ tuvo cierta resonancia, pues cuando se publicó se imprimieron pocos ejemplares y no la leyó ni Dios, y eso que Dios todo lo lee, que no es omnipotente por casualidad.

Bien, allí leyó Sarmiento una relación de soldados que regresaban a tie rra española tras sufrir el presidio en Argel, y entre ellos había un tal Miguel de Cervantes, del que se decía que era natural de Alcalá de Henares. El brother, que estaba centrado en las cebras, anotó el dato y siguió a lo suyo. Por el camino, encontró en un diccionario de la Real Academia el vocablo zebra, precisamente citado por Cervantes en una de sus obras, no sé en cuál. También consignó la referencia y siguió a lo suyo hasta que terminó su ensayo, que tituló ‘Sobre la zebra’ y que jamás fue publicado.

Acabada esa tarea, Sarmiento hizo algo que también hacía muy a menudo: acudir a terceras personas, bien para que le ayudaran o bien para que corrieran la voz sobre cualquier tema por si alguien se molestaba en investigarlo. En este caso, se limitó a hablar con un bibliotecario, enseñarle las pruebas que había recopilado, despedirse y volver a sus rollos de investigador portentoso.

Siendo Cervantes una figura muy reconocida, no tardó en aparecer una fe de bautismo en Alcalá de Henares, lo que resolvió el enigma. Luego empezó una guerra de la que Sarmiento se desentendió, pues no era persona de perder el tiempo en tonterías. Por un lado, hubo una cruenta batalla para decidir quién había sido el primero en encontrar el documento, asunto que a nuestro sacerdote le traía sin cuidado. Por otro lado, como suele suceder en estos casos, aparecieron milagrosamente otras actas que hablaban de otros Miguel de Cervantes nacidos en otros lugares, algunos que ni si quiera contaban con registros parroquiales de bautizos.

Hay un trabajo que cuenta con todo detalle el proceso por el que Sarmiento llegó a la conclusión de que Cervantes era de Alcalá y todas las luchas por el descubrimiento del documento que lo probaba. Tiene un título larguísimo: ‘De lo que aconteció cuando Martín Sarmiento se subió a la zebra del moro Muzaraque y encontró a Cervantes en el camino de Alcalá’. Lo firman José Santos Puerto y Elena Santos Vega. Igual son primos, o padre e hija, o por el contrario la coincidencia en el primer apellido es fruto de la casualidad. Tenemos ahí otro tema para investigar.

Lo que nos importa como bue nos gallegos es que fue el Padre Sarmiento quien encontró el primer dato, lo relacionó, buscó en un diccionario y le dijo a un bibliotecario: "Cervantes nació en Alcalá de Henares. Ahí queda eso". E hizo todo casi sin querer, mientras escribía sobre las cebras. Lo que haría hoy un brother como Sarmiento con una conexión a Internet no se lo puede usted ni imaginar

. Yo creo que no acabaremos aquí con el asunto de Cervantes, pues si bien ya sabemos dónde nació, por mucho que otros lo discutan, y quién lo descubrió, podemos hablar de sus orígenes, que esos son indiscutibles, yo creo que la próxima semana, que eso no nos va a dar mucho trabajo, ya se lo adelanto.

Martín Sarmiento, la cebra y Cervantes
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