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Cómo robar un monte gallego

Resumamos con brevedad los hechos para llegar a donde queremos llegar, que es al lugar en que se desarrollaron: los romanos, en su conquista del noroeste peninsular encontraron fuerte resistencia de cántabros, astures y galaicos, que no querían que viniera nadie a matarlos. Los imperialistas (no vamos a discutir esto) eran mayores en número, mejores en el arte de la guerra y tecnológicamente más avanzados, así que libraron un par de batallas que ganaron con cierta facilidad. Los pueblos autóctonos rebeldes se unieron para una gran batalla final en el Monte Medulio. Ganaron los romanos y los últimos resistentes se suicidaron en masa, unos quemándose en hogueras, otros clavándose sus espadas y otros envenenándose, según cada uno eligió libremente.

La batalla de Medulio se celebró en el año 22 a.C. y la contó un señor llamado Tito Livio, a quien llamaremos Tito, cronista romano que vivió en aquella época. Posteriormente, dos historiadores, uno llamado Floro y el otro Orosio, volvieron a relatar la historia, pero aunque vivieron mucho después ambos citan a Tito, la única fuente conocida que narró la batalla. Resulta que de la obra de Tito no se conserva ni un mísero ejemplar, por lo que sólo podemos acercarnos a ella leyendo a Floro y a Orosio, quienes a su vez leyeron a Tito.

Bien, durante siglos se viene discutiendo la localización del Monte Medulio. Historiadores y estudiosos proponen lugares aquí y allá, coincidiendo la mayoría en situarlos en Cantabria, en Asturias o donde sea, los menos de ellos en Galiza. Resulta que de las dos únicas fuentes que leyeron a nuestro amigo Tito, es decir Floro y Orosio, el primero cita al Monte Medulio sin dar la menor pista sobre su localización: "Tuvo lugar por último el asedio del monte Medulio. Avanzaron los romanos por todas partes a un mismo tiempo, y aquellos bárbaros, al ver llegado el fin de su resistencia, a porfía se dan la muerte con el fuego y con el hierro, en medio de una comida, con un veneno que allí se extrae comúnmente del tejo". O sea que Floro describe brevemente la batalla, nombra al Monte Medulio y ahí se acaba la historia.

Aunque todos citan a Floro a la hora de situar el lugar de la batalla, a Floro le daba igual, pues de no ser así hubiera dejado alguna pista. Pero Orosio, que es nuestro mejor amigo lo hizo, no con precisión pero sí con cierto detalle: "Los legados Antistio y Firmio sometieron, después de largos y duros combates, las regiones más extremas de Gallaecia, que plagadas de montes y de selvas, se internan en el Océano. Pues tuvieron que poner cerco al monte Medulio, que se levanta proyectándose sobre el Miño, en el cual se habían refugiado una gran multitud de hombres". Está claro que tanto Floro como Orosio tomaron de la crónica de Tito Livio aquello que les pareció más importante; que Floro obvió la localización del campo de batalla pero Orosio no.

Orosio lo deja muy claro: el Monte Medulio debe buscarse en algún lugar de la antigua Gallaecia, en las regiones más extremas, cerca del mar, internándose en el océano y a uno u otro lado del río Miño. Dijo Orosio que eso lo escribió Tito Livio, y una de dos, o el historiador mentía o decía la verdad. Es de suponer que decía la verdad, más que nada porque cuando él escribió esto, entre los siglos IV y V d.C., no sabía que en el futuro desaparecerían todos los ejemplares de la obra de Tito, por lo que cualquiera que comparara lo escrito por Tito y por Orosio descubriría la superchería sin mayor esfuerzo. Por otra parte, Orosio era natural de Braga y puede que por eso prestara más atención a la localización del Medulio que Floro nacido en Padua, que la ignoró porque no le concernía.

Orosio lo deja muy claro: el Monte Medulio debe buscarse en algún lugar de la antigua Gallaecia

Pues resulta que todos los que se ocupan del asunto, salvo excepciones, cuando sitúan al Monte Medulio en lugares tan dispares como Cantabria, Asturias, Palencia y hasta Euskal Herria, ocultan sistemáticamente el fragmento de la crónica de Orosio en la que nos dice que el Medulio está en una zona delimitada entre las costas de las actuales Galiza y Portugal. Se ha propuesto con cierta legitimidad el castro de Santa Trega, que reúne todas las condiciones apuntadas por Orosio tras leer a Tito Livio, pero no es descartable cualquier otra localización, ya que hay otras posibles.

El asunto tiene cierta importancia o debiera tenerla. Se trata de la última batalla entre quienes se oponían a la ocupación romana y los conquistadores, pero más que nada es una cuestión de orgullo patrio. Casi todos, con honrosas excepciones como la del historiador Carlos Barros, ignoran a la única fuente que nos dice dónde está el Medulio. La prueba más palmaria de cómo la Historia escrita desde Madrid nos desprecia, es que a todas estas batallas por la ocupación del noroeste peninsular se les llama oficialmente "Guerras cántabras" o "Guerras asturcántabras" ignorando deliberadamente que la madre de todas las batallas se libró donde se libró, en un monte de la Gallaecia, a orillas del Miño y cerca del mar. Y nosotros decimos que llueve, como siempre.

Sepa usted que el famosísimo lema del Partido Galeguista, "Denantes mortos que escravos", está inspirado en la batalla del Monte Medulio, porque Castelao, que era buen patriota, leyó a Orosio y le hizo caso.

Cómo robar un monte gallego