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Sánchez y los mercados

Cuando alguien diseña una estrategia para derrotar a un adversario, el adversario no debe asumir esa estrategia y acomodarse a ella. Dicho de otra manera: si el PSOE te acusa de dar miedo, no des miedo. Y eso fue lo que hizo Casado: pactar con Vox, posar con Abascal e incluso ofrecerle ministerios en un gobierno a tres bandas. ¿En qué pensaba este pobre muchacho? Tuvieron miedo todas las feministas, todos los nacionalistas, antitaurinos, los movimientos LGTBI, ecologistas… Asustaron a tanta gente que al PP lo votaron cuatro gatos mal contados.

¿Pretendía este hombre arrasar en unas elecciones prometiendo aplicar el 155 en el acto, mandando a aquella Cayetana a preguntar a las mujeres si dicen sí, sí, sí hasta el final? ¿Pactando con quien proponía armar a todos los españoles? ¿Fichando a toreros? ¿Con el hijo de Suárez afirmando que los neoyorquinos decapitan a sus bebés al nacer? Ahora dice Casado que la culpa de su derrota humillante es la fragmentación del voto de derechas. Hombre, no, si te parece va a ser de Ricky Martin, pero podrías preguntarte qué hacías tú fragmentando ese voto al pactar con Abascal y Rivera, pinfloi, que eres un pinfloi.

Da igual. Ahora eso ya está. Ahora hay que dirigir la vista al futuro. El futuro inmediato de Pablo Casado es ir por ahí buscando a algún candidato del PP a cualquier alcaldía que lo quiera en un mitin, o paseando por la calle, o tomándose un café, o al menos llamándole por teléfono para tener alguien con quien hablar por las noches, cuando se queda a oscuras.

Luego está Sánchez. Sus militantes le gritaban la noche del domingo, con insistencia, que con Rivera no. Por otra parte, este lunes "los mercados" le sugerían que pactase con Rivera. Yo siempre que oigo eso de los mercados me imagino a las placeras de Pontevedra decidiendo el futuro de España mientras limpian merluzas, filetean terneras o ponen medio kilo de kiwis. Pues si los mercados quieren gobernar, que se presenten a las elecciones, digo yo, que un banquero no tiene derecho alguno a decirle a nadie con quién tiene que pactar, lo mismo que usted, las placeras de Pontevedra o yo. No haberle dicho a Casado que llegara a acuerdos con Vox y con Ciudadanos. Ahora, como eso no funcionó, intentan otra cosa que les venga bien.

Sánchez verá si hace caso a los mercados, a sus votantes o a nadie. Es su responsabilidad. De momento, la vicepresidenta Carmen Calvo dice que intentarán gobernar en solitario con pactos puntuales, que total si lo hicieron con 85 diputados malo será que no lo puedan hacer con 123. No creo que a Pablo Iglesias le guste la idea: una cosa es apoyar a Sánchez para echar del gobierno a Rajoy y otra regalarle cuatro años de estabilidad a cambio de nada. Hay cierta diferencia, como la hay entre ser vicepresidente y colocar a tres o cuatro ministros, o quedarse en líder del cuarto grupo de la oposición y por encima sacarle adelante los presupuestos durante cuatro años al tío que no te aceptó a su lado.

Supongo que para Sánchez lo más cómodo sería buscarse un socio: o Iglesias o Rivera. Las presiones serán brutales. Por un lado, "los mercados" ejercerán todo su poder; los que le han votado también. A ver quién pesa más.

Sánchez y los mercados
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