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El hundimiento

LAS DOS GRANDES sorpresas de esta campaña han sido, al menos mientras escribo esto, que Pablo Casado no haya dimitido y que Aznar no haya saltado por la ventana de su yate colombiano. El PP se ha quedado en los huesos. Es un hundimiento en toda regla. Consigue 65 diputaditos y pierde 72. Lo nunca visto desde la UCD. Una catástrofe. Estas elecciones, de alguna manera, también las ha ganado Rajoy, que entregó un partido en caída libre pero no hundido, como lo ha dejado Casado esta noche.

Casado renunció al centro, un error de principiante del que el PP puede no salir vivo o en el mejor de los casos, tardará años en recuperarse. Una derrota humillante provocada por la estrafalaria deriva ideológica impuesta por Casado, que prefirió enfrentarse a Vox en la ultraderecha. El PSOE de Pablo Iglesias gana 37 y se pone en 122. Su mérito es haber practicado una lectura de la situación que se ha revelado muy eficaz; dejar a Podemos la izquierda radical y recoger los votos que Casado le regalaba alegremente.

Luego está Vox. 24 escaños, muy lejos de sus expectativas. Ese pobre resultado fue lo que terminó de hundir al PP, que confiaba en repetir la Operación Bonilla, quien perdiendo logró sumar con Vox y Ciudadanos en Andalucía.

Fue Vox quien descolocó al PP y movilizó a la izquierda. El voto defensivo de gran parte de la sociedad, el desplazamiento de Casado hacia la derecha extrema, la altísima participación de la izquierda, todo eso lo provocó Vox y en el PP no supieron verlo, y cuando alguien se lo dijo, lo ignoraron. Salió Abascal como si hubiera arrasado, largando un discurso muy joseantoniano en el tono pero muy poco profundo: toros, caza, feministas, unidad y nada más.

Ciudadanos, de entre el llamado trifachito, fue el mejor parado. Se acercó mucho al PP con 57 escaños y menos de un miserable 1% de diferencia. No le salió mal la jugada, aunque ahora Rivera estará llorando por haber renegado del PSOE.

Hay algo sobre lo que las derechas deberán reflexionar. Tanto en Euskal Herria como en Catalunya, nacionalistas e independentistas han arrasado: ERC saca 15, JxC 7 y Bildu 5. Los partidos de derechas no entren en Euskadi y en Catalunya se quedan en nada de nada. Sería momento de que alguien aprendiera que la confrontación ni da votos en estos territorios ni los da en el resto de España. Y otra cosa: a pesar de la polarización entre los dos bloques,hay representación independentista, nacionalista o regionalista, aparte de en los dos países citados, en Valencia, en Canarias y hasta en Cantabria. ¡Y en Melilla, con una candidatura de corte africanista! En todas partes menos en Galicia. Cuatro años más sin un triste diputado en Madrid, lo que es una desgracia.

El caso es que Pedro Sánchez tiene ante sí un abanico de pactos para elegir. Ha jugado bien sus cartas, con una campaña discreta y alentando el miedo al pacto de Colón. Puede renunciar a pactos con independentistas o no; puede pactar con Ciudadanos o reactivar el pacto de la moción de censura. Nunca un candidato sin mayoría absoluta lo ha tenido tan fácil para formar gobierno.

Pues hala, a pensar y a reaccionar, sobre todo los del PP, que en un mes volvemos a las urnas para las municipales y habrá mucho candidato popular al que no le gustará el lastre que Pablo Casado echó sobre uno de los que antes era uno de los grandes partidos y hoy es uno del montón.

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