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Julián Rodríguez, responsable del espacio Zona Franca, en los medios del Grupo El Progreso.

Luz entre tanto eucalipto

La inversión en la planta de fibra textil es de 490 millones sin contar con los fondos europeos
Camión transportando madera

EL viejo sueño dejó de serlo unas cuantas veces y se convirtió en serio intento a lo largo de los últimos cincuenta años. José Rodríguez López (Larsa) fue el primero, allá por los setenta. El lugar elegido, Fazouro, en Foz. Después llegaría Eurogalicia Forestal, de la mano Roberto Tojeiro padre, José María Cuevas, Kio y los alemanes de Fedmülhe, en pleno tripartito, con As Pontes en el horizonte. Mucho después, serían tres socios (Jacinto Rey y los fallecidos Epifanio Campo y Manuel Jove), en alianza con Ence, los que planteaban su traslado y ampliación a cambio de megavatios en el concurso eólico del bipartito. El objetivo siempre era el mismo: cerrar el ciclo de producción de la celulosa con una papelera en el norte de Galicia. Había recurso entonces, insistían sus promotores, y lo hay ahora. Los años pasan y la demanda abre la puerta a cerrar otro ciclo bien distinto, pero que también tiene al eucalipto como protagonista.

Los portugueses de Altri no pasaban precisamente por aquí cuando hace unas semanas anunciaban oficialmente su intención de montar una planta de producción de fibras y viscosa con destino al sector textil. Lo hacían al calor de los fondos Next Generation, pero también con la certeza de poder contar con socios, proveedores y grandes clientes en Galicia. La compañía es la segunda papelera del país vecino, con un volumen de negocio de 615 millones, algo por debajo de los ingresos de Ence (707 millones). Comunicado el proyecto a la autoridad bursátil de Lisboa, llegan ahora las cábalas sobre su ubicación, con lo que parece ya a todas luces una certeza: la fábrica de viscosa estará en la provincia de Lugo.

Sin embargo, Altri no fue la primera opción barajada para asumir uno de los grandes proyectos tractores de la Xunta. Cuando comenzó a tomar forma la planta de fibras textiles, este mismo año, desde San Caetano se miró inicialmente a Ence, que se mostró receptiva siempre y cuando entrase en la ecuación la planta asturiana de Navia, y no Lourizán, lo que hacía absolutamente inviable la iniciativa. La pastera, de hecho, tiene entre sus planes para Asturias una planta gemela a la de Altri. Su diversificación también pasa por la celulosa para uso textil. Con fondos europeos, el proyecto de Ence para Navia cuenta con una inversión de 495 millones de euros y sobre el papel creará 1.250 puestos de trabajo.

Para conocer el proyecto gallego de Altri, una empresa cotizada con tres fábricas de pasta de papel en Portugal y unas 81.000 hectáreas de áreas forestales, hay que irse a lo que dicen los analistas. Y aportan algunos datos. Los chicos del Santander, siempre atentos, apuntan a que el grupo luso tiene un plan diseñado que pasa por controlar algo más del 50% del accionariado de la planta, lo que deja la puerta abierta a otros socios. Entre ellos estarían grupos madereros y otros integrantes de la cadena de valor forestal. Finsa, siempre tan discreta, figura en las quinielas. Lo que parece claro a estas alturas es que Inditex no figurará entre los accionistas de la planta. No participa en el capital de ningún proveedor, por muy exclusivo o grande que sea. Otra cantar es el interés mostrado, que para algunos ejecutivos en Arteixo roza el entusiasmo.

Actualmente, la viscosa es el tercer material más usado por el grupo textil gallego, con 8.379 toneladas en 2020. Inditex aumentó un 110% sus recursos de esta materia prima entre 2018 y 2019, con un ritmo de crecimiento constante. España importa prácticamente toda la viscosa que consume. Un negocio concentrado en pocas manos.

Los analistas del Santander también apuntan que la capacidad de producción de Altri se elevará en un 20% una vez puesta en marcha la fábrica de viscosa, que generará un beneficio de explotación de 110 millones y requerirá de una inversión de 490 millones excluyendo los fondos europeos. La previsión de la Xunta es movilizar una inversión total próxima a los 900 millones.

Operar en un mercado en pleno crecimiento debido a la búsqueda por parte de la industria textil de soluciones verdes frente al algodón o el poliéster es la gran baza de la viscosa de la pulpa del eucalipto. Propietarios de montes y transformadores, que se beneficiarán vía precios; transportistas que tendrán ocupación; una base de clientes asegurada como son los grandes grupos textiles gallegos... Y los millones de los fondos Next Generation. Esta vez, todo encaja.

Luz entre tanto eucalipto
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