El mesón rural Ribadiso, para hacer un alto en el camino

El mesón rural Ribadiso, situado en un bucólico entorno de este núcleo arzuano, cuenta con menús enfocados al peregrino y con excelentes carnes
El mesón rural Ribadiso. DANI CABO
photo_camera El mesón rural Ribadiso. DANI CABO

El mesón rural Ribadiso está situado en la parroquia homónima de Arzúa, en pleno Camino de Santiago, lo que lo convierte en lugar de parada peregrinos. A ellos adapta en gran medida su propuesta gastronómica, con un menú del día, otro especial y una amplia oferta de raciones y platos combinados. El establecimiento cuenta, además, con una corta carta en la que sobresalen las carnes.

El menú del día consta de tres primeros y tres segundos, con una propuesta de cuchara, una de ensalada y otra de pasta. Entre los segundos destacan una sabrosa ternera asada y el muslo de pollo, que probamos el día de nuestra visita, junto con algún pescado como la merluza. Cuesta 15 euros.

El menú especial, más sofisticado que el anterior, vale 25 euros. Tiene opciones como los pimientos verdes rellenos de bacalao, la cazuela de gulas con langostinos o el churrasco mixto, acompañado de un vino de la Ribeira Sacra.

Hacen también una lasaña casera de carne y platos de pasta, así como platos combinados, como la merluza con patatas y ensalada o los huevos fritos con bacon y patatas. No falta tampoco media docena de propuestas de ensaladas.

La carta del mesón Ribadiso

Más allá de la comida a precios asequibles, la pequeña carta del Ribadiso permite elevar el nivel si se opta elige un chuletón de ternera gallega, que se sirven en plato de barro y cortado en láminas.

De sabor intenso y equilibrado, es una de las especialidades de la casa. Otras sugerencias son chuletón de vacuno mayor y el secreto ibérico. En la carta figuran también los arroces de bogavante y marisco y el arroz negro. Como entrantes se pueden pedir unas zamburiñas, el tradicional pulpo á feira o chipirones fritos, entre otras alternativas.

Los postres del negocio son tradicionales, como el flan casero o la tarta de queso al horno. Tienen también tarta de Santiago. El amplio comedor, ubicado en un edificio de piedra con paredes vistas y decorado con madera, resulta muy acogedor, aunque con la llegada del buen tiempo es aconsejable disfrutar de su amplia terraza.

Vale la pena disfrutar del encanto del paisaje del entorno inmediato, conformado por el río Iso, el viejo puente medieval y el antiguo hospital de peregrinos, rehabilitado como albergue, que se encuentran al lado del mesón.

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