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El jurado declara culpable al parricida de Monterroso

Pedro López, a la salida de la Audiencia Provincial. VICTORIA RODRÍGUEZ
Pedro López, a la salida de la Audiencia Provincial. VICTORIA RODRÍGUEZ
El tribunal popular se apoyó en el testimonio de los forenses, que achacaron la muerte del anciano a una "agresión física". El acusado mantuvo su inocencia y repitió que "quería mucho" a su padre

El jurado ha declarado culpable de homicidio por unanimidad a Pedro López Louzao, acusado de acabar con la vida de su padre en la parroquia monterrosina de Esporiz.

El acusado mantuvo en todo momento su inocencia, aseguró que solamente le había propinado una patada a su progenitor, y contó con el apoyo de su pareja y de sus vecinas, que presentaron al anciano como un hombre "controlador" que le hacía la vida imposible a un hijo que "lo dejó todo para cuidarle". Sin embargo, en la balanza del tribunal popular pesó más el testimonio de los forenses, que achacaron la muerte del septuagenario a una "agresión física" y descartaron una caída fortuita.

El jurado explicó que "no se puede afirmar con seguridad que hubiese una intención previa de causar la muerte del fallecido, pero el acusado debió prever que tal cantidad y gravedad de golpes podían llegar a causar la muerte".

La defensa solicitó el indulto y recurrirá la sentencia condenatoria

Para el abogado de la defensa, César Lodos, el veredicto "no se corresponde con el desarrollo del juicio", por lo que solicitó el indulto y recurrirá la sentencia condenatoria. El letrado explicó además que "hay dos procedimientos distintos según el tipo de delito que se investiga y la pena que se puede imponer, y aquí se tramitó inicialmente por diligencias previas, que es un procedimiento para delitos menos graves y solo se pueden imponer penas de 9 años de prisión. Con esta tramitación, entendemos que Pedro López no puede ser condenado a más de 9 años de cárcel. Además, estudiaremos incluso pedir la nulidad de varias pruebas ilícitas que vulneraron los derechos del acusado", dijo.

César Lodos señaló que, tras escuchar la decisión del jurado popular, tanto él como su cliente se sintieron "decepcionados" y reconoció que esperaban un desenlace "distinto". Durante la vista oral, el letrado insistió en que Pedro López mantuvo la misma versión desde el primer momento. "Cuando llegaron los técnicos del 061 les contó que su padre se había caído, que lo intentó reanimar, pero no pudo, y que le dio una patada. Luego se puso nervioso y dijo: 'No sé si lo maté yo, pero fue sin querer'. Y eso fue lo que mantuvo siempre", dijo.

Sobre la versión de dos agentes de la Guardia Civil a los que supuestamente el acusado les confesó el crimen, el letrado mantuvo que no se ajusta a la realidad. "La actuación de los agentes fue una chapuza. Dicen que les confesó el crimen, pero hablaron con el acusado sin haberle leído sus derechos y cada agente cuenta que le dijo una cosa diferente, cuando lo único que les reconoció es que le había dado una patada a su progenitor y no sabía si lo había matado. Vulneraron los derechos de Pedro López y construyeron un relato a su medida en su afán por decir que habían resuelto rápidamente el crimen", apuntó.

Los forenses señalaron que el acusado se encontraba bajo los efectos del alcohol. "No tenía una afectación importante, pero suficiente como para tener un bajo nivel de control de impulsos"

Sin embargo, la declaración de los forenses fue contundente, ya que achacaron la muerte del anciano a un traumatismo craneoencefálico provocado por una agresión física. "Fue una muerte de etiología homicida, sin ninguna duda razonable", señalaron. Los forenses explicaron que la víctima presentaba seis traumatismos solamente en la cabeza, uno de ellos de tal gravedad que le provocó una lesión mortal. Además, el fallecido tenía contusiones importantes en la cadera y una fractura en la columna vertebral, "que lo hubiera dejado parapléjico, al menos de forma temporal".

Los profesionales médicos apuntaron que la gravedad y la cantidad de lesiones que presentaba el cuerpo del anciano denotabaron que sufrió "una agresión física" y consideraron "poco razonable" que fueran provocadas por una sucesión de caídas accidentales.

Además de las causas del óbito, los forenses señalaron también que el acusado se encontraba bajo los efectos del alcohol. "No tenía una afectación importante, pero suficiente como para tener un bajo nivel de control de impulsos", apuntaron.

Además, la psicológa forense definió al acusado como un hombre "con un nivel intelectual normal, pero con dificultad para afrontar sus problemas y escasa tolerancia a la frustración".

Ninguna de estas circunstancias sirvieron para que el jurado popular le reconociera una atenuante.

Tras declarar los forenses y las conclusiones de las partes, el acusado aprovechó su derecho a la última palabra repetir entre lágrimas que quería "muchísimo" a su progenitor. "Yo quería mucho a mi padre y siempre miré por él. Sentí mucho su muerte", afirmó.

El jurado declara culpable al parricida de Monterroso