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La mediación familiar como vía para solucionar conflictos fuera de los tribunales

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Se trata de una herramienta de mucha utilidad, sobre todo si hay hijos menores

En general, los divorcios suelen ser procesos traumáticos, difíciles de gestionar, sobre todo si se tienen hijos en común. Encontrar la forma de pervivir como familia, aunque los padres ya no vivan juntos, no es fácil. 

En estos casos, no hay duda de que lo mejor es procurar siempre evitar el desencuentro. Llegar a un acuerdo amistoso es más rápido, económico y llevadero que recurrir a los tribunales. Y, para conseguirlo, tenemos a nuestra disposición herramientas muy beneficiosas.

La mediación familiar y su utilidad

La normativa que regula este tipo de situaciones tiende cada vez más a recurrir a la mediación familiar para tratar de reducir las posibles diferencias entre los cónyuges.

Frente al proceso judicial, en el que es el juez quien toma la decisión final según los argumentos de cada parte, la mediación familiar consiste en contactar con un profesional experto como método alternativo para la resolución de los conflictos de pareja. Su objetivo es alcanzar un acuerdo duradero y equitativo, fruto del compromiso mutuo entre las partes. La sesión, dirigida por un mediador, pretende explorar la base del conflicto y la postura de cada uno, así como informar del procedimiento a seguir y de sus ventajas frente a la vía judicial. 

La mediación en el ámbito familiar se basa en principios como el uso del diálogo y la permanente comunicación entre las partes, la imparcialidad del mediador y su neutralidad frente a cada caso. Sobre el tema, Elena Crespo, abogada especialista en Derecho de Familia y medalla al mérito profesional por su labor profesional en la mediación familiar, comenta que esta herramienta "permite resolver los conflictos fuera de los tribunales, de una forma más cercana, amistosa y conciliadora"

Las ventajas que aporta esta figura llevaron al Gobierno a aprobar en enero de 2019 el Anteproyecto de Ley de Impulso de la Mediación. La finalidad del ejecutivo no era otra que implantar la del mediador como una figura complementaria a los Tribunales de Justicia para la resolución extrajudicial de conflictos. Aunque en la actualidad la mediación familiar es voluntaria, con la nueva ley pasaría a ser obligatoria con carácter previo a la vía judicial. Exigiría que las partes asistieran a una sesión informativa durante los seis meses previos a la interposición de la demanda.

Todo parece indicar que este anteproyecto acabará formalizándose y que se terminará por aprobar la nueva ley. Al respecto, Crespo opina que "es una decisión muy acertada, pues la mediación o el arbitraje como pasos previos a los tribunales ya son vías obligatorias en algunos asuntos legales menos complejos". Además, hay que tener en cuenta que es una medida con efectos positivos para todos: "para los implicados, porque toman parte en su propia decisión y asumen una responsabilidad al respecto; y para el sistema judicial, porque ve relajada su carga".

En definitiva, hay que reconocer que la figura del mediador familiar aporta muchas ventajas en los procesos de separación o divorcio. Respecto al profesional que la debe ejercer, aparte de formación legal, también debe tener ciertas nociones de psicología, estar informado sobre conflictos familiares y su contexto sociológico y poseer cualidades personales como empatía, capacidad de escucha, paciencia y neutralidad.

Como apunte adicional, en la mediación no se requiere abogado ni procurador. Por esta razón, su coste es muy inferior que recurrir a la vía judicial.

El coordinador parental y sus diferencias con respecto al mediador familiar

Por su parte, la figura del coordinador parental nace en Canadá y EE.UU. para, tras la resolución del conflicto entre las parejas, supervisar la relación cuando existen hijos pequeños en común. Nace para garantizar que esos niños y su estabilidad emocional se vean afectados lo menos posible.

Elena Crespo conoce también a la perfección esta figura, como profesora de un postgrado sobre coordinación de parentalidad en la UDIMA (Universidad a Distancia de Madrid). "El coordinador parental es una figura parecida a la del mediador familiar, pero existen diferencias". Básicamente, el coordinador de parentalidad se presenta como "un colaborador del juez en la implantación efectiva de las medidas adoptadas judicialmente, que tiene facultades de gestión del conflicto, de mediación y de reconducción de la familia hacia la normalización de la nueva situación en un clima pacífico".

Así, la principal diferencia con respecto al mediador es que trabaja con el juez, y no es, por tanto, una alternativa a este. En España comenzó a utilizarse esta figura con mucho éxito en Cataluña, y ahora se está implantando en toda España. "Todo apunta -añade Crespo- a que su uso se va a generalizar".

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