Javier Cabello: "La culpa de que nos la cuelen es siempre nuestra"

El autor de El sistema y la madre que lo parió se hizo famoso por desahogar en las redes y ahora escribe un libro para invitar a la reflexión y advertir de que todo puede ir a peor
Javier Cabello
photo_camera Javier Cabello. EP

Javier Cabello tiene el sentido crítico a flor de piel y se recrea rebatiendo todo lo que se da por supuesto. Ha encontrado un filón en el sistema social, político y económico, plagado de verdades a medias y falto de ciudadanos con conciencia crítica.

Mientras yo perdía el tiempo durante la pandemia haciendo pan sin necesidad, usted desmontaba el mundo.
En la pandemia empecé a darle vueltas a cómo podía expresar la indignación que sentía. Recurrí a las redes sociales para desahogarme, para hablar de lo que no me parecía justo. Ahí empezó todo.

Todavía no se ha inventado un virus que desate el sentido crítico. Eso tiene que venir de antes.
Claro. Siempre he tenido interés por la política y por lo que me afecta desde la vida pública. Ya desde muy joven disfrutaba discutiendo sobre política con mis amigos, nunca me he callado.

¿Por dónde empezamos a dudar del sistema?
En el libro podría haber hablado de mil temas, pero lo que pretendo es discutir ciertas verdades oficiales que no son tal y que están establecidas, sin cuestionarlas. Por ejemplo, tenemos asumido que el sistema de pensiones está bien y que solo puede ser así. Pues no es cierto, es insostenible, una bomba de relojería que puede explotar en cualquier momento. ¿Los impuestos? Está asumido que las tasas fiscales están bien y que se distribuyen bien, pero tampoco es cierto. Y luego está la cultura de la subvención, una forma de clientelismo establecida desde la nueva nobleza del siglo XXI, que es la política.

Sostiene en su libro que los políticos solo deberían intervenir para hacernos autosuficientes.
La función del político es que seamos lo menos dependientes posible, no limitarse a dar muchas subvenciones para mantenernos. Alucino cuando la gente se alegra porque las ayudas lleguen cada vez a más gente, cuando lo bueno sería que cada vez menos gente las necesitase. Al presentar los Presupuestos, los políticos presumen del elevado gasto social. Está bien porque es necesario, pero lo ideal sería tomar medidas para que no hiciese falta.

Se intenta asfixiar al autónomo porque es independiente y más crítico que el asalariado

Es muy crítico con la situación de los trabajadores autónomos.
Nos estamos cargando la figura del autónomo, lo estamos asfixiando. No solo se le ponen barreras para dificultar la entrada, sino que si consigue sacar adelante su proyecto y empezar a trabajar tiene que prepararse para que le quiten la mitad de lo que gana. No creo que la intención de machacar al autónomo con impuestos sea sacar más dinero para el Estado, sino que se intenta destruir esa figura porque el trabajador autónomo es más independiente que el asalariado. Puede sobrevivir por sí mismo y llegar tan lejos como sus capacidades y su esfuerzo le permitan. En definitiva, son personas potencialmente más críticas. Cuando llega el primer trimestre te das cuenta de que a veces es mejor no tener beneficios, invertir todo lo que ganas para no pagar tantos impuestos. En ese momento entiendes a ese fontanero que te propone pagar sin factura.

Advierte también del control que supone el uso de tarjetas. Saben qué compras, dónde, cuándo...
El dinero físico es libertad. Cuando los líderes europeos empiezan a decir que usar tarjetas es genial, empieza a dudar. Al menos hay que ser consciente del control que eso supone, aunque después hagas lo que quieras. Yo tengo un amigo que nunca lleva efectivo, paga con el móvil. ¿Qué haces si te quedas sin luz?, ¿cómo vas a pagar en la farmacia? Es puro sentido común. Pero lo que este amigo dice es que no le importa que desaparezca el dinero físico porque no le afecta. Eso es lo que él cree.

No es que el IPC baje, es que a principios de año han cambiado el modo de calcularlo

Sale caro ser ignorante.
Es de lo peor que te puede pasar. Te pueden estafar, puedes tener problemas con la hipoteca, los políticos te lo van a colar todo con datos maquillados. Por ejemplo, a principios de año se cambio la metodología de cálculo de la inflación, el modo de calcular el IPC. No es que haya subido menos, es que lo calculan de otro modo. Pero si no te interesas por nada, no te enteras y te la cuelan.

Es necesario un tirón de orejas. No se puede culpar solo a quien vende verdades a medias, sino a quien las compra porque pensar agota.
Por supuesto, la culpa es siempre tuya. Hay culpa de sobra. Es lícito quejarse, pero la culpa de que nos la estén colando es nuestra.

Cada voz crítica, cada idea compartida cuenta.
No queda otra. La alternativa sería resignarse y yo no puedo. El primer cambio empieza por ti. Con el libro lo que pretendo es dar argumentos para discutir, para rebatir lo que parece incorrecto. Por encima de cambiar un Gobierno está la concienciación social, que ahora no hay. Es necesario un cambio de mentalidad, esforzarse por entender.

La concienciación social es más necesaria que cambiar un Gobierno

La cosa puede ir a peor.
Cuando la cosa va mal, siempre puede ir a peor. Tenemos ejemplos alrededor. Lo que ocurrió en Argentina puede pasar aquí. Estamos peor que hace 15 o 20 años. Tenemos menos poder adquisitivo, menos capacidad de compra, menos libertad de expresión, menos seguridad. No se puede vivir en una burbuja. Yo doy la voz de alarma. Si me equivoco, mejor para todos. El libro es una extensión de lo que hago en las redes sociales, una invitación a reflexionar. Mi grano de arena, no un tratado de economía, para eso que lean a Juan Rallo, que sabe muchísimo más. Yo solo te invito a que si algo te parece injusto, lo digas. No tengas miedo a que te cancelen la cuenta porque eso tendrá un coste a largo plazo.

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