Recuperar el suelo pélvico tras el parto

La incontinencia urinaria y la dispareunia, o dolor durante las relaciones sexuales, son las disfunciones postparto más frecuentes. Un trabajo de fisioterapia guiado por especialistas ayudará a corregirlas, según explica Silvia González Iglesias, fisioterapeuta de Ribera Polusa-Santo Domingo.
Las integrantes del equipo de fisioterapia de Ribera Polusa
photo_camera Las integrantes del equipo de fisioterapia de Ribera Polusa. AEP

La forma y la función normales del suelo pélvico (SP) son determinadas por la interacción y el buen funcionamiento de sus estructuras. La gestación y el parto pueden causar traumas y disminuir el tono muscular, causando problemas denominados disfunciones del suelo pélvico. Se estima que una de cada tres mujeres presentan disfunciones del suelo pélvico a lo largo de sus vidas. Estos problemas causan un impacto negativo en su calidad de vida.

¿Qué es el suelo pélvico?

El suelo pélvico es el conjunto de tejidos que recubre la porción interior de la pelvis. Está conformado por músculos organizados en capas superficiales y profundas que actúan en el mecanismo de sustentación de las vísceras pélvicas, en la continencia urinaria y anal, y en la función sexual. Cuando se pierde su integridad, aumenta el riesgo de incontinencia urinaria o dispareunia. Ambas patologías son situaciones que producen angustia y son potencialmente incapacitantes a largo plazo, afectando a mujeres de diferentes edades, debutando durante la gestación o después del parto.

Disfunciones posparto

Las disfunciones más frecuentes tras dar a luz son la incontinencia urinaria y la dispareunia. La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria de orina, un problema que tiene implicaciones físicas, sociales, psicológicas y económicas. La mayoría de las mujeres no informa de este síntoma a los profesionales de salud por sentirse avergonzadas, creer que nada puede hacerse o no saber dónde buscar ayuda.

La dispareunia es el dolor al mantener relaciones sexuales. Es un dolor vulvar o vaginal, incluyendo además disminución de la lubricación vaginal durante las relaciones, sequedad y ardor. Así se trate de una complicación a corto plazo que no supera los doce meses postparto, es una queja común y subinformada, que puede perjudicar significativamente la salud de la mujer y su calidad de vida. Una relación de confianza entre el profesional y el paciente resulta esencial en el tratamiento de este tipo de disfunciones. La dispareunia es mayor en mujeres en postparto con trauma perineal o en aquellas que pasaron por un parto instrumental.

La recuperación

En el puerperio, período que transcurre desde el parto hasta que la mujer vuelve al estado anterior a la gestación, ocurre la involución uterina y de los tejidos. La involución más importante tiene lugar en las tres primeras semanas después del parto. El suelo pélvico está sensible, distendido, y muchas veces dañado por ciertas prácticas obstétricas. El simple hecho de estar de pie ya es un esfuerzo y las diferentes estructuras elásticas, como los ligamentos de suspensión, descenderán hacia la musculatura perineal. Aún estando sujetas o firmes, las vísceras tienen un margen de movimiento para poder amortiguar los impactos. Por otro lado, la musculatura frena ese movimiento en la parte inferior. Si tenemos una musculatura flácida, las vísceras van a bajar y los ligamentos progresivamente se distenderán cada vez más.

El plano muscular protege al plano ligamentario y viceversa. Un útero no gravídico pesa entre 70 y 90 gramos, pero el útero de una mujer que ha dado a luz pesa un kilo, justamente en el momento en el que los ligamentos viscerales están más distendidos. Así que el peso lo soporta ese suelo pélvico distendido y fatigado.

Los tejidos necesitan al menos doce meses para recuperarse tras el parto. Sí, esta es la realidad. Durante el parto vaginal se producen grandes distensiones a nivel muscular, ligamentoso, se estiran las fascias, se dañan los tejidos blandos en caso de desgarro o episiotomía… En partos por cesárea se corta la piel, los planos musculares, la fascia abdominal, el útero… Esto conlleva una larga recuperación. Podemos recuperar la fuerza muscular abdominal y del suelo pélvico antes de que pase un año si nos ponemos en manos de profesionales, pero la recuperación completa va a durar más.

De este modo, en el postparto inmediato se recomienda evitar la gimnasia abdominal convencional, estancias prolongadas de pie, cargar pesos y esfuerzos que produzcan presión abdominal, ya que todo eso conlleva un sobreesfuerzo del periné y de los ligamentos, favoreciendo el descenso de los órganos y la incontinencia.

Por eso, desde la fisioterapia se recomienda el reposo relativo en esta etapa. Podemos entenderlo como algo similar a "mi bebé duerme, yo duermo". Debemos ser conscientes de que anatómica y hormonalmente somos diferentes y tenemos que cuidarnos.

Pueden y deben realizarse ejercicios circulatorios mientras se está en reposo relativo, como movimientos circulares de los tobillos o flexión y extensión de los tobillos simulando la marcha.

Causas de disfunción

El parto es, probablemente, la causa principal de disfunción del suelo pélvico en la mujer. El dolor pélvico puede empezar ya durante el embarazo y continuar meses tras el parto. Los factores de riesgo que pueden hacer a las mujeres más vulnerables a padecerlo son:

  • Expulsivos prolongados
  • Parto vaginal
  • Partos instrumentales
  • Peso elevado del neonato
  • Episiotomía u otras cicatrices
  • Dolor pélvico durante el embarazo
  • Dolor crónico en otra localización
  • Infecciones del tracto urinario de repetición (candidiasis vaginal)

El dolor puede presentarse en forma de ardor, presión, sensación de alfileres y agujas, descargas eléctricas, hormigueo o picazón. Puede localizarse en el periné de forma central o predominar de un lado u otro. Su intensidad puede variar a lo largo del día, aumentando tras esfuerzos que incrementan la presión intraabdominal, como coger peso.

La fisioterapia

Una recuperación rápida del suelo pélvico tras el parto empieza por una buena preparación de este durante el embarazo, con ejercicios específicos guiados por fisioterapeutas especializados. Esto no garantiza que no pueda haber ninguna complicación, como la aparición de dolor, pero sí minimizará una posible disfunción.
Cuando nos encontramos ante un postparto sin dolor, la recuperación suele ser más rápida.

El fisioterapeuta especializado en suelo pélvico valorará el estado de la musculatura y, en función de su tono (hipertonía o hipotonía), pautará un tratamiento basado en técnicas como la terapia manual, estiramientos endocavitarios o el uso de la radiofrecuencia.

Si estamos ante un suelo pélvico debilitado es importante esperar unas semanas a que el periné se recupere, teniendo especial cuidado con la postura, utilizando un cinturón pélvico postparto y evitando aquellos esfuerzos que aumenten la presión intrabdominal y, por consiguiente, la pélvica. Pasadas unas semanas, y bajo la supervisión del experto, es recomendable comenzar a ejercitar la musculatura del suelo pélvico. 

Los ejercicios de Kegel, basados en la contracción de la musculatura del suelo pélvico, pueden empezar a realizarse a las 24/48horas de dar a luz. Es muy importante tener en cuenta la constancia y periodicidad necesarias para que sean eficaces, pero aún así debemos saber que en ciertos casos necesitaremos otras técnicas.

Otra herramienta para abordar estas patologías son los abdominales hipopresivos, que trabajan la cinta abdominal sin presionar el suelo pélvico y ayudan a tonificar la musculatura perineal. También se recomiendan tras la cesárea.

La práctica de yoga y pilates, siempre guiada por un fisioterapeuta e individualizada, también estaría indicada en esta etapa de  recuperación funcional.

Hay evidencias que demuestran que si partimos de un diagnóstico adecuado y el tratamiento se aplica de forma específica, las disfunciones de suelo pélvico se reducen espontáneamente a partir del sexto mes del parto.

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