Una intervención experimental salva la vida de una lucense con anorexia

El Hospital del Mar está probando una terapia de electroestimulación cerebral, bajo la coordinación de la neurocirujana Gloria Villalba, para tratar los casos más graves de anorexia, aquellos para los que no existen otras alternativas terapéuticas
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photo_camera La doctora Gloria Villalba realiza una implantación de electrodos en el cerebro de una paciente. HOSPITAL DEL MAR

La familia de Ana Belén Gómez Conde estaba desesperada. Tenía todos los motivos, porque la anorexia había mermado a esta monterrosina de 42 años hasta los 28 kilos a finales de 2022 y los médicos les habían anunciado que, salvo un milagro, su esperanza de vida era muy corta.

Su milagro estaba en Barcelona, en el Hospital del Mar, un centro con una potente línea investigadora, que atiende patologías de complejidad media y alta. Ana Belén Gómez leyó en un periódico una noticia sobre un procedimiento experimental con estimulación cerebral profunda para tratar la anorexia nerviosa más grave y ella misma llamó al hospital y pidió ayuda. Su historia impactó al equipo de neurocirugía, que la consideró una candidata óptima para el procedimiento. Gloria Villalba, la neurocirujana que coordinó el proceso, reflexiona sobre este contacto: "A veces, los médicos somos muy reticentes a salir en determinados medios de comunicación que no son científicos, pero nos hemos dado cuenta de que así ayudamos a muchos pacientes, porque esa es la prensa que leen. Belén nos conoció así y, directamente, llamó al hospital. Nos contó su historia, nos envió toda la documentación y nosotros hablamos con el psiquiatra que la estaba atendiendo en Lugo".

Tratamiento experimental

La neuromodulación es un procedimiento quirúrgico que consiste en implantar electrodos en una parte del cerebro asociada a la enfermedad (en la anorexia nerviosa, el cíngulo subgeniculado). Estos envían unos impulsos eléctricos continuos para modular –estimulando o inhibiendo– la actividad de los circuitos cerebrales que funcionan de manera incorrecta. La estimulación es regulable y reversible, porque los electrodos van unidos, a través de un cable, a una pila bajo la piel, pudiéndose  ajustar su intensidad, apagar o encender.

La doctora Villalba explica que este es "un tratamiento puramente experimental, sobre el que existe muy poca evidencia, ya que solo se han publicado en revistas científicas los resultados de unos 70 casos a nivel mundial. Por eso, en los pacientes con anorexia solo se emplea en aquellos que están muy, muy graves. Aquellos para los que no existe ningún otro recurso terapéutico y a los que esta técnica podría salvar del fallecimiento".

En los pacientes con anorexia solo se emplea en aquellos que están muy, muy graves

A Ana Belén Gómez, esta intervención la rescató de la muerte. Lo sabe la propia paciente, lo sabe su familia y lo corrobora la doctora Villalba. "Tras la intervención, Belén ha conseguido aumentar siete kilos de peso. Dicho así parece muy poco, pero en una mujer  que pesaba 28 kilos, y que en cualquier momento iba a sufrir una parada cardíaca, esos siete kilos son la diferencia entre morirse y no morirse". Ahora, su madre vuelve a dormir. Durante años se pasó las noches en vela, como le contó a la doctora Villalba, "vigilando que su hija no falleciese a causa de una parada cardíaca, su gran miedo".

Perfil de los candidatos

El caso de Ana Belén Gómez ha supuesto una luz para otros pacientes. Siguiendo su ejemplo, muchos llamaron al Hospital del Mar buscando el milagro. Pero la neurocirujana explica que "no todos cumplen los criterios para el tratamiento. En base a un ensayo clínico que realizamos y a nuestra experiencia, hemos ido aprendiendo quiénes y en qué situaciones podrían responder. Básicamente, deben ser personas dispuestas a vincularse de una manera muy intensa con el hospital, que sufran anorexia nerviosa del tipo restrictivo y en las que el componente depresivo tenga un peso principal en la enfermedad, ya que la anorexia es un trastorno que se asocia a otras patologías mentales. Y, por supuesto, que estén muy graves. Nos han llamado algunos que no están tan graves, pero nosotros no les podemos garantizar si la neuromodulación va a funcionar o no y además es una cirugía que puede tener complicaciones, por eso tienen que ser pacientes en riesgo de muerte".

¿Qué pasará después?

La neuromodulación no cura la enfermedad, sino que interviene sobre sus síntomas. "Después de colocar los electrodos, el paciente sigue pensando como antes. Belén sigue contando las calorías y le cuesta comer. La diferencia es que ahora está menos angustiada, es más tolerante y eso le permite ingerir más, con lo que está en mejor situación física y mental".

Al no desaparecer la enfermedad, resulta difícil saber cómo pueden evolucionar los pacientes en el futuro. En el caso de Ana Belén Gómez, «de momento la hemos ayudado. Ahora hay que hacerle un seguimiento para ver si a largo plazo la neuromodulación sigue siendo efectiva. Con este tratamiento existe la posibilidad, en cualquier patología en la que se aplique, de que se produzca lo que se llama ‘adaptabilidad del cerebro a la estimulación’. Es decir, que pierda eficacia con el tiempo. El sistema que ella lleva es regulable y se puede subir la estimulación o modificar los parámetros. Incluso podríamos apagarlo y hacer un reset si fuese necesario para recuperar la mejoría inicial», señala la neurocirujana. 

Uso en otras patologías mentales y neurológicas

La neuromodulación lleva años empleándose en distintos hospitales españoles, pero no para la anorexia nerviosa. Todavía no se ha aprobado para este uso –solo se aplica en el Hospital del Mar y en otro centro en Reino Unido– y está considerada una "terapia de uso compasivo". El Hospital del Mar quiere seguir investigando las posibilidades de esta técnica, y para eso ha solicitado varias becas. "Ojalá nos aprueben alguna para varios proyectos novedosos con neuromodulación, como tratar a pacientes adictos a cocaína o que están en coma".

Donde más se ha probado esta intervención es en depresión mayor y TOC, con resultados bastante buenos

Todas las vías de investigación sobre la neuromodulación están abiertas. Por ahora, "donde más se ha probado es en depresión mayor y en trastorno obsesivo compulsivo (Toc), con unos resultados bastante buenos, sobre todo teniendo en cuenta que se aplica a pacientes que no tienen otro recurso terapéutico", señala la doctora Villalba, que quiere destacar que aunque la psicocirugía "es costosa, compleja y exige seleccionar bien al paciente, seguramente sea el futuro de muchas patologías neurológicas y psiquiátricas".

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