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"Lo único que había contra el covid-19 en la selva era limón, ajo, jengibre y paracetamol"

Fátima Donado, en Monforte, antes de partir a Perú hace un año. AEP
Fátima Donado, en Monforte, antes de partir a Perú hace un año. AEP
En octubre de 2019, esta joven natural de Monforte llegó a Santa Clara del Ojeal, un pueblo peruano en pleno Amazonas, para ayudar a los vecinos a montar una radio local. El plan estaba avanzado cuando surgió el covid. Tras confinarse en la selva y en Lima pudo volver a España

AmazOndas es el nombre del proyecto de Fátima Donado en la Amazonía de Perú. Ha quedado pospuesto hasta su regreso a Santa Clara del Ojeal, cuya fecha decidirá la evolución de la pandemia. El covid impide por el momento que los habitantes cuenten con una radio comunitaria de contenido puramente local. Lo que sí está disponible es el podcast de Amazondas, en el que la periodista relata su experiencia, por ahora interrumpida, en el pueblo desde su llegada y los primeros contactos con los vecinos hasta el comienzo de la crisis sanitaria global. Puede escucharse en plataformas online como Spotify, Ivoox, Podimo o Apple Podcasts.

¿Qué le dicen quienes han escuchado el podcast?

Que es una forma de viajar, ahora que corren tiempos tan duros para hacerlo, desde casa a la selva con los sonidos y las voces. Es como si olieran las comidas o vieran los animales de los que se habla en los distintos episodios.

La pandemia ha frenado el proyecto. ¿Tiene pensado retomarlo y alguna fecha para hacerlo?

Es un plan inacabado. Tengo claro que volveré, pero aún no sé cuándo. El proyecto se merece concluir y quiero que la casa de la radio de AmazOndas sea una realidad en el futuro. Ya habíamos comprado las grabadoras, los micrófonos. Y allí siguen, nos los guarda un amigo en su casa. El objetivo es que la idea se materialice y que la emisora funcione y emita.

AmazOndas estaba en pleno auge y, de repente, surgió la pandemia. ¿Cómo se vivió en Santa Clara?

Fue muy frustrante, porque todo empezó cuando estábamos a punto de construir el estudio. Se paró en el momento más emocionante, pero las prioridades cambiaron. Conocí un nuevo concepto de resignación, que en la selva es muy diferente. Me llegaba lo que pasaba en España, con el fenómeno de la canción ‘Resistiré’, y me pregunté también cuál era el concepto de resistencia en un pueblo del Amazonas. Es otro totalmente distinto porque allí nos decían que había que lavarse las manos frecuentemente, pero apenas hay agua potable y deben esperar a que llueva. Y la vida allí es muy difícil no hacerla en la calle. Creo que la pandemia ha destapado carencias de la sociedad y ha servido para entender otras realidades.

"AmazOndas es un proyecto inacabado que se merece concluir. Tengo claro que volveré, pero todavía no sé cuándo"

Se quedó allí atrapada. ¿Cuándo pudo regresar a España?

Volví a finales de junio. Estuve dos meses confinada en Santa Clara y otros dos en un apartamento en Lima. La embajada española nos había dicho que saldrían vuelos pronto. Al llegar el covid empecé a pensar en otras cosas como la salud o la familia, pero está claro que me dio pena dejar un pueblo al que llegué en octubre de 2019. Aun así estoy súper agradecida y ahora tengo tiempo hasta de reflexionar sobre el proyecto, que nunca viene mal.

¿Hubo casos de coronavirus en Santa Clara del Ojeal?

Hubo algunos casos, aunque por suerte no murió nadie. En Iquitos, la ciudad más próxima, la situación fue más grave y sí hubo que lamentar fallecidos. En Santa Clara también vimos algún caso grave de covid. Se trataba con paracetamol, que era de lo poco que podíamos conseguir y con remedios naturales. Limón, ajo, jengibre o un brebaje hecho a base de cortezas eran lo único que había.

¿Qué información tenían allí sobre la pandemia y cómo les llegaba?

Los dos meses que pasé confinada en el Amazonas el acceso a información era muy limitado. Además había mucha confusión y se produjo un vacío sanitario brutal. Se les prometieron a los habitantes del pueblo unas bolsas de alimentos y unos bonos de ayuda que tardaron dos meses en llegar. De hecho nos vimos en la obligación de hacer una recolecta entre voluntarios para ayudarles a conseguir comida o combustible.

A nivel personal y según lo vivido antes de la irrupción del covid, ¿con qué vivencias se queda de su etapa en Santa Clara del Ojeal?

Una de las conclusiones más importantes es que no necesitamos muchas de las cosas que creemos que nos hacen falta para ser felices. Aprendes a vivir al ritmo de la naturaleza y a afrontar que no lo tienes todo hecho. Para ducharse hay que esperar a que llueva y se llene un bote, por ejemplo. En definitiva, el día a día tiene un ritmo más natural y eso ayuda a entender que hay otras formas de vida. También cambié mucho mi forma de ver el periodismo. Creo que nuestra profesión ayuda más a la sociedad parándose a escuchar a la gente y empatizando con ella.

"Lo único que había contra el covid-19 en la selva era limón, ajo,...
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