Una treintena de niños, huerto y gallinero en el colegio de Bóveda

El Ceip Rosalía de Castro es uno de los más pequeños de la provincia pero compensa eso con trabajo y creatividad. Hasta tienen en marcha un jabón solidario.
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photo_camera Alumnos y profesores en el patio del centro. EP

En el Ceip Rosalía de Castro de Bóveda son 38 alumnos, seis profesores de claustro y tres profesionales compartidos con otros centros. Son pocos pero muy bien avenidos, trabajadores y creativos. Además, hay una relación muy estrecha con las familias. El resultado de todo ello es que tienen un amplísimo repertorio de programas ("todos os que teñen os colexios grandes, incluídas seccións bilingües", apunta Ana de la Fuente, la directora)  además de huerto, gallinero y un programa solidario con Senegal.

El gallinero está ahora de enhorabuena. Tienen varias gallinas pero este año lograron criar pollitos por primera vez después de incubar los huevos de manera artificial. La directora cuenta que en cursos anteriores lo intentaron por vía natural, pero no lo consiguieron. Este curso crearon una incubadora casera y hace unos días nacieron seis hermosos pollitos.

Con el verano a la puerta de la esquina, el dilema es qué hacer con los animales. "As galiñas van todos os veráns para a casa dunha persoa achegada ao colexio e regresan en setembro pero cos pitiños decidimos facer un programa de adopción e que os nenos os leven para as súas casas", dice Ana de la Fuente. El caso es que tantas familias se apuntaron que habrá que hacer un sorteo para decidir los hogares de los seis pollitos.

En el huerto también están muy implicados, ahora les da mucha tarea pero a los niños les resulta especialmente gratificante recoger las hortalizas, regar y cuidar las plantas.

Jabón solidario para los niños talibé

La tercera parte de los proyectos singulares del Rosalía de Castro tiene un fin solidario. Hace tiempo que colaboran con el colectivo sarriano Hospitaleiros sen fronterias y con un proyecto que tiene en Senegal. Los niños talibé de Senegal viven en la calle y rondan a los turistas mendigando con sus recipientes de plástico. Las daaras son instituciones no oficiales en las que pueden ir a dormir. Están regidas por un maestro pero en muchas de ellas se dan situaciones difíciles, de abuso o maltrato.

El colectivo sarriano colabora con las daaras que tratan bien a los niños y busca apartarlos de la mendicidad y los niños de Bóveda ayudan a una de ellas, colaboran en la recogida de fondos y también se comunican con los chavales de Senegal.

El año pasado plantaron y repartieron plantas de tomates a cambio de donativos que luego enviaron a Senegal. Este año hicieron jabón. Pidieron grasa de cerdo a las familias y una madre que maneja la técnica les orientó en la elaboración. Hicieron más de 200 piezas de jabón con las que recogerán donativos de nuevo para Senegal. El proyecto fue conjunto, entre los 38 alumnos del centro, unos hicieron el jabón, los de otra clase lo cortaron, otros lo empaquetaron y otros elaboraron un tríptico con información del proyecto. 

Todo aquel que quiera una pastilla de este jabón solidario solo tiene que llamar al centro. La idea es venderlo desde el colegio y si no se le da salida a todo el sctok se llevará al mercado que organiza Hospitaleiros sen fronteiras en Sarria en junio.

Las ventajas de los colegios rurales

Explica Ana de la Fuente que todos estos proyectos dejan una enseñanza única en los alumnos del centro. "Eu era a primeira que non lle vía sentido a ter un horto e un galiñeiro en Bóveda, ao fin os nosos alumnos xa veñen do rural e pensaba que coñecían esa realidade. Pero todo o contrario, temos moitos nenos que son totalmente alleos a isto e están encantados. Dános moito xogo para aprendizaxe en Ciencias Naturais e en Ciencias Sociais, por exemplo", dice.

Con el proyecto solidario también había escepticismo porque en la actualidad hay proyectos por todas las esquinas  pero el hecho de que los niños pudiesen hacer una videoconferencia con los niños talibé, ver sus casas y su realidad les motivó especialmente.

Añade Ana de la Fuente que un colegio rural es un tesoro. "Eu non teño dúbidas, a atención que se presta aquí non se pode dar nun colexio grande. Somos poucos mestres pero con todo o entorno que se crea isto é impagable", afirma.

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