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Chats de vídeo en tiempo de pandemia: luchamos contra las dificultades y aprovechamos los beneficios

El coronavirus COVID-19 ha cambiado radicalmente la vida de miles de millones de personas en todo el mundo. El virus que comenzó en diciembre de 2019 en la ciudad de Wuhan, provincia de Hubei, China, se extendió rápidamente a otras ciudades y países. Ya el 11 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud reconoció oficialmente la pandemia. A octubre de 2020, se habían registrado más de 40 millones de casos de infección en el mundo.

Las restricciones generalizadas se convirtieron en algo habitual en la mayoría de los países. Algunos de ellos no solo cerraron las fronteras, sino que también prohibieron el movimiento de personas entre las diferentes regiones. Para evitar la proliferación de la enfermedad, las empresas se vieron obligadas a establecer un régimen de trabajo a distancia para sus empleados. De esta misma manera actuaron las instituciones educativas y diferentes organizaciones.

Bajo estas condiciones, una de las tareas principales llegó a ser la comunicación completa entre los empleados de la empresa, socios, clientes, alumnos, estudiantes, profesores, etc. Por suerte, para ese momento ya existían muchas soluciones adecuadas de chats de video: Microsoft Team, Zoom, Skype, Slack, Discord y otros. Para muchos campos, estos servicios se convirtieron en una verdadera salvación, permitiendo establecer rápidamente la comunicación sin dejar de trabajar/estudiar.

¿Podría sorprender que la cantidad de usuarios de los chats de vídeo haya crecido exponencialmente? Por ejemplo, la editorial Mind informa, que el 12 de marzo de 2020, la cantidad de usuarios de la aplicación móvil Zoom fue de 32 millones de personas. Para finales de mes - 200 millones. Y ya en abril - 300 millones. Esto influyó en el precio de las acciones de la empresa. El 11 de marzo, el valor de las acciones de Zoom no excedía los 110 dólares y, a mediados de julio fue más del doble - $ 240. La capitalización de la empresa creció en $ 36 mil millones y ascendió a $ 67 mil millones.

Otoño de 2020: segunda ola de la pandemia y nuevas restricciones

Todo el mundo sabía, que con el inicio del otoño aumentaría la incidencia del coronavirus COVID-19. Según la OMS, a mediados de octubre de 2020, la cantidad de infectados en el mundo es como sigue:

  • Estados Unidos: 18,7 millones de casos;
  • Sudeste de Asia: 8,5 millones de casos;
  • Mediterráneo oriental: 2,7 millones de casos;
  • África: 1,2 millones de casos;
  • Pacífico Occidental: 680 mil casos.

En este sentido, la dinámica activa de morbilidad comenzó a observarse ya a fines de agosto y principios de septiembre. El número de muertes por coronavirus en el mundo en este momento superó el millón.

No es sorprendente, que bajo las condiciones actuales, los estados se esfuercen por mantener la estabilidad económica y tomen las medidas adecuadas. Uno de los ejemplos más notable es España. Aquí el número de empleados remotos desde el comienzo de la pandemia aumentó un 30,2%. En el verano de 2020, el Ministerio de trabajo de España aprobó ​​una nueva "Ley de Trabajo a Distancia". Sus principios básicos establecen que:

  1. A partir de ese momento, la empresa y el empleado deberán acordar y aprobar por escrito el horario de trabajo a distancia.

  2. Se impone una prohibición de discriminación de los empleados que trabajan a distancia. Es decir, el salario no debe cambiar independientemente de si la persona trabaja en casa o en la oficina.

  3. El paso a la forma remota de trabajo es un proceso voluntario.

  4. El acuerdo de transición se realiza por escrito durante la celebración del contrato inicial o en el momento de la transición.

  5. El empresario está obligado a compensar los gastos del empleado relacionados con el trabajo desde casa.

  6. Las empresas pueden implementar "controles comerciales" al empleado remoto siempre que esto no viole sus derechos de privacidad.

La preparación y aprobación de leyes similares en otros países es solo cuestión de tiempo. Según la OMS, la segunda ola del COVID-19 ya se ha vuelto mucho más extensa que la primera. La enfermedad ha "rejuvenecido" y se ha extendido a aquellos países que prácticamente no fueron afectados por la primera ola.

Desde luego, no todo el mundo está contento con el paso a una forma remota de estudio y trabajo. Incluyendo aquellos que entienden sobriamente que estas son medidas necesarias. Este formato de una forma u otra ralentiza muchos procesos laborales y educativos. Aunque en algunas situaciones todo es exactamente al revés.

Los autores del portal de Harvard Business Review, Liz Fosslien y Mollie West Duffy, publicaron un artículo en la primavera de 2020, en el que describían cómo el trabajo remoto afecta la productividad humana. Los criterios principales fueron los siguientes:

  • La videoconferencia es más incomoda que las conferencias fuera de línea. Una persona puede distraerse con los mensajes de chat entrantes, debe pedirle a su familia que no lo distraiga durante una conversación, etc. No obstante, la concentración de atención en el diálogo es a menudo más alta.
  • La percepción de la nueva información mejora, pero al mismo tiempo, aumenta el cansancio de la persona. Y la mirada constante del interlocutor "frente a frente" provoca malestar en algunas personas.
  • Además, muchas personas cuentan que se "alejan" de la plática del interlocutor mirando la ventana con su imagen en el chat de video. Y entonces, comienzan a pensar más en su propia apariencia.

Todos estos criterios no representan en absoluto un cuadro general, sino más bien son una muestra de las observaciones. No obstante, los autores del artículo dan una serie de recomendaciones sobre cómo hacer que el trabajo remoto sea más cómodo:

  1. Evite la multitarea y concéntrese en una sola cosa. De lo contrario, alternar con tareas pequeñas podría quitar hasta el 40% del tiempo laboral.

  2. Haga pequeños descansos. No solo durante el trabajo, sino también durante las videollamadas extensas. No es necesario interrumpir la charla, pero si se debe dar un descanso a sus ojos y mirar alrededor durante al menos un par de minutos.

  3. Minimice el video de su cámara web durante la llamada para mirar la cámara en lugar de a sí mismo. De lo contrario, sus ojos constantemente bajaran la mirada

  4. Establezca la comunicación no solo a través de video, sino también por teléfono, mensajería o correo electrónico.

  5. No haga videollamadas a otras personas sin previo aviso. Acuerde con anticipación el momento oportuno para la charla.

Como puede observar, no es nada complicado. Pero si cumple con estas sencillas reglas, puede realmente facilitar la comunicación entre sus colegas y usted. Bueno, vamos a desviarnos de los problemas laborales y hablemos de la comunicación común. Después de todo, también ha sufrido muchas metamorfosis debido a la pandemia.

Los chats de video para librarse de la soledad en 2020

El mayor salto en la popularidad de los chats de video anónimos se produjo en 2010. Y la primera chatroulette de la historia fue Omegle, lanzada el 25 de marzo de 2009. De acuerdo con Wikipedia, en el transcurso de un mes el sitio web alcanzó 150 mil visitas. Y a principios de 2010, hubo un aumento colosal en el número de usuarios activos. En algunos días, el número de visitas al sitio web llegó a los 2 millones.

Un nuevo incremento en la popularidad del servicio y en las alternativas de Omegle tuvo lugar de febrero a abril de 2020, cuando en decenas de países existían restricciones muy duras. Incluso después de su debilitamiento, la dinámica siguió siendo positiva. Si antes de la pandemia el número promedio de usuarios de Omegle en línea no siempre llegaba a 20 mil, ahora es de 23-25 ​​mil.

Incluso aquellos que no habían pensado anteriormente en usar el chat de video y los sitios web de citas, comenzaron a usarlos. Unos por curiosidad, otros para finalmente dedicar tiempo a su vida personal, y algunos con la intención seria de formar una familia. Un representante del servicio de citas Tinder dijo en una entrevista concedida a Made for minds, que la cantidad de mensajes de los estadounidenses a principios de 2020 aumentó un 10-15%. Además, la duración de las conversaciones también creció un promedio del 25%.

Cabe señalar, que incluso en el período de flexibilización de las medidas de cuarentena, muchas personas continuaron comunicándose a través de chats de video y en plataformas de citas. Esto se debe no solo al miedo a enfermarse, sino también a la conveniencia de este formato de comunicación. Y es que en verdad, aquí puede conocer a decenas de personas interesantes en una noche, estudiarlas en detalle y decidir si quiere contactarlas en la vida real y continuar la comunicación.

Conclusión

El mundo ya no será el mismo y todos entendemos muy bien esto. Cambian los formatos de trabajo, estudio e incluso la comunicación diaria entre las personas. Sí, estos cambios no siempre son para mejorar. Pero seamos optimistas y aprendamos a descubrir momentos positivos incluso en situaciones difíciles.

Después de todo, trabajar desde casa significa tener más libertad. Tener citas y chatear en línea es un ahorro de tiempo. La cita en línea es una forma inusual y extremadamente interesante de pasar el tiempo. Internet nos ofrece enormes posibilidades para una comunicación cómoda. ¡Solo hay que usarlas!

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