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La adaptación del sector de la cristalería a los nuevos tiempos

Mamparas oficina. ep
Mamparas oficina. EP

El coronavirus ha cambiado las perspectivas de todos. En el último año y medio, muchas empresas y autónomos han tenido que cerrar su negocio temporalmente, para luego adaptarse a la nueva situación (con nuevos horarios y restricciones) y, finalmente, explorar vías de negocio alternativas. Afortunadamente, aunque la crisis ha golpeado a todos, hay muchos ejemplos de resiliencia y capacidad de reinvención. En este sentido, las crisis suelen ofrecer también la oportunidad de asumir retos aprovechando nuevas oportunidades que surgen.

Muchos particulares han redescubierto su hogar durante la pandemia. Miles de familias se han decidido a hacer sus casas más cómodas y adaptadas a sus necesidades: se ha producido un boom de las reformas en el que las cristalerías han jugado un papel relevante.

Las cristalerías no son un sector ajeno a este marco general. Como cualquier negocio, tuvieron que parar durante las semanas más duras del confinamiento, pero tras el levantamiento del estado de alarma, muchas de ellas encontraron nuevas vías de negocio siendo fieles a su vocación tradicional: ofrecer soluciones útiles a los clientes.

Cristalería Aluspai es uno de esos ejemplos. Una de las principales cristalerías en Barcelona desde hace más de veinticinco años, capaz de ofrecer a sus clientes un servicio versátil que cubra las nuevas necesidades generadas por la pandemia: acristalamientos de terrazas, oficinas… Obviamente, sin dejar de prestar sus servicios tradicionales: la instalación y reparación de todo tipo de vidrios y cristales para particulares, empresas, oficinas o locales en Barcelona.

Nuevas necesidades que satisfacen las cristalerías

Y es que la pandemia de coronavirus ha generado una nueva demanda de mamparas, cristales o vidrios templados. El motivo es sencillo: con el paso de los meses, se ha confirmado que la principal vía de transmisión del virus es la vía aérea. Tanto las pequeñas gotas que expelemos al toser o estornudar, como el aire exhalado al hablar o gritar (los llamados aerosoles) transportan virus que pueden provocar el contagio.

Por eso, la compartimentación de los espacios se ha convertido en una de las herramientas esenciales para luchar contra la pandemia en cualquier espacio de trabajo o lugar de ocio. De esta forma, desde hace meses las cristalerías están instalando:

- Mamparas y cristales anti-Covid en locales y establecimientos de restauración. Gracias al clima suave de muchas de nuestras ciudades, como Barcelona, instalar una separación mediante cristales en una terraza permite disfrutar del espacio exterior, donde el riesgo de contagio es menor.

- Cristales en terrazas particulares: este tipo de acristalamiento es también muy demandado por clientes particulares que quieren disfrutar de su terraza sin perder ni un ápice de vistas. A diferencia de un cerramiento de obra o con barandas, los cristales permiten mantener la vista diáfana, y dan una mayor sensación de amplitud a todo el espacio. Además, son una solución elegante con la que dejar boquiabiertos a los vecinos.

- Mamparas y cristales anti-Covid en oficinas: es otro de los nuevos nichos de mercado de las cristalerías que han sabido adaptarse a la nueva situación. Este tipo de cerramientos dificultan la dispersión del virus, aunque no sean herméticos o no lleguen hasta el techo. En lugar de que los trabajadores de la oficina estén frente a frente o trabajen codo con codo, con el riesgo de contagiarse, las mamparas y cristales les separan impidiendo la difusión del virus.  

La adaptación del sector de la cristalería a los nuevos tiempos