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Trabajar con la tele o con una pantalla, todo es una cuestión de cables

Un trabajador ante un ordenador y varios monitores. EP
Un trabajador ante un ordenador y varios monitores. EP

La presencia de las pantallas de todo tipo en el trabajo es cada vez mayor. Su protagonismo va en aumento y muchas de las profesiones que hasta ahora no las usaban, ya las han incorporado a la rutina de su día a día.

Las pantallas aparecen en sus más diversas modalidades y con todo tipo de funcionalidades, pero en todos los casos, necesitan de la mejor conexión posible a Internet o suelen hacer uso de un cable HDMI para conectar monitores, impresoras, proyectores de video y otros complementos.

Ordenadores: los reyes del mercado laboral

Es casi una obviedad, pero las pantallas de los ordenadores están ya en todos los ámbitos de las sociedades modernas y su protagonismo no hace más que crecer. Da igual el tipo de trabajo del que estemos hablando: allí habrá, seguro, al menos, un ordenador.

En el pasado, la imagen de una computadora se asociaba a trabajos más especializados o intelectuales, pero ahora ya no es así. Los ordenadores han amoldado su apariencia y podemos verlos en las oficinas, en los aeropuertos y estaciones o en los cajeros de los supermercados. Esta tendencia sigue al alza y ya hay quien advierte del riesgo que corren muchos empleos de ser reemplazados por la tecnología.

El uso de los ordenadores ha permitido desarrollar nuevas formas de negocio impensables hasta hace no tanto. Las grandes empresas de logística, por citar un ejemplo, dependen por completo de su informática. Las pantallas son elementos vitales desde las propias plantas de distribución hasta el momento de entregar los productos a los usuarios en sus casas.

Zoom y otras apps: la llegada del teletrabajo

En los últimos tiempos, el teletrabajo ha irrumpido con fuerza en la realidad diaria de muchas personas. La imposibilidad de acudir a los centros de trabajo ha hecho que cumplir con el horario laboral en el domicilio sea mucho más habitual que nunca. En este sentido, los ordenadores personales han multiplicado su presencia y la conectividad entre los trabajadores ha sido posible gracias a aplicaciones y programas como Zoom, Teams y otras muchas.

El contacto con nuestros jefes y compañeros de trabajo se ha visto reducido a una pantalla y, aunque no es lo mismo que el contacto personal, esto ha permitido mantener en cierto modo el espíritu de equipo. Las empresas encargadas del desarrollo de este tipo de programas han visto crecer sus ingresos y valores de una manera espectacular. Queda por ver hasta qué punto se habrá implantado de verdad el teletrabajo en nuestras vidas, pero lo que ha quedado claro es que muchos trabajos pueden verse reducidos a la pantalla de un ordenador en nuestras propias casas.

Datáfonos y tablets para comandas

Las pantallas son elementos de nuestro día a día, incluso cuando estamos en nuestro tiempo de ocio. Nada más habitual que acudir con los amigos o la familia a un bar o un restaurante. En ellos, los camareros usan cada día más pantallas en las que hacen sus comandas y en las que se registran todos los pedidos, cuentas y facturas.

Con su uso, se ha agilizado su trabajo y ha facilitado tareas como hacer la cuenta o hacer modificaciones de pedidos. En este caso, las pantallas no suponen nada más que un apoyo para los trabajadores, así que vuelven a poner de manifiesto su capacidad para mejorar ciertas tareas.

Enseñanza con pizarras digitales

Aquellos que hayan acabado sus estudios en los años 90 o incluso en los 2000, puede que solo conocieran las pizarras de toda la vida. De un tiempo a esta parte, las pizarras digitales son elementos comunes desde la enseñanza básica hasta la universitaria, y los estudiantes usan cada día más sus ordenadores y tablets durante las clases.

Con esta tecnología cada vez más presente, es evidente que buena parte de la educación se filtra ya a través de las pantallas y esta tendencia solo puede ir en aumento. Libros, diapositivas y otros elementos educativos han ido cediendo su espacio a unas pizarras con conexión a Internet que suponen un apoyo y una herramienta fundamental ya para el profesorado.

Riesgos del uso de pantallas

Como vemos, las pantallas lo inundan todo, tanto en el ámbito personal como en el profesional. Si los unimos, el resultado es que cada día pasamos más horas frente a las pantallas del ordenador, la Tablet, los teléfonos… y eso conlleva una serie de riesgos.

Para empezar, los médicos advierten de las consecuencias a nivel físico. Los ojos sufren ante tanta exposición a las pantallas y el mejor consejo que nos dan es el de usar en todo momento cristales antirreflejantes que nos protejan. Además, pasar muchas horas sentados frente al televisor y el resto de pantallas puede provocar molestias y lesiones más graves fruto de la postura.

Los efectos de una sobreexposición a las pantallas se pueden notar también a nivel mental. La fatiga puede pasarnos factura, así que lo mejor es controlar el tiempo que les dedicamos y cuidarnos ante todas estas amenazas.

Desconectar de las pantallas

Lo mejor para evitar las consecuencias que acabamos de ver es ser capaces de desconectar de las pantallas y su innegable poder para atraparnos. La proliferación del trabajo desde casa hace más compleja esta tarea, sobre todo, cuando nos toca conciliar la vida profesional con la personal y familiar.

Hacer descansos para relajar la espalda o los ojos y dedicar a otro tipo de actividades nuestro tiempo libre te ayudarán a evitar las molestias que hemos visto y, de paso, mejorarán tu comodidad y productividad. Sabemos que muchos trabajos obligan a pasar una buena cantidad de horas frente a una pantalla, así que no es lo más recomendable seguir mirando otras cuando estemos libres. Las pantallas son grandes compañeras de viaje tanto en lo personal como en lo profesional, pero no olvidemos sus riesgos para usarlas tan solo el tiempo que sea necesario.

Trabajar con la tele o con una pantalla, todo es una cuestión de...
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