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Manuel Pimentel: "Irrita el tono paternalista de la UE con el agro"

El exministro de Trabajo estará este viernes en los Encontros en El Progreso (O Vello Cárcere, 19.30 horas) para hablar de la agricultura y la política europea.
Manuel Pimentel, en un foro del viernes pasado en Pamplona. VILLAR (EFE)
photo_camera Manuel Pimentel, en un foro del viernes pasado en Pamplona. VILLAR (EFE)

El ingeniero agrónomo y ganadero Manuel Pimentel, que fuera ministro de Trabajo en el Gobierno de Aznar de la sexta legislatura, es un reputado editor y media ahora en diversos conflictos. Vive cerca de Córdoba en su explotación agroganadera y este viernes estará en los Encontros en El Progreso (O Vello Cárcere, 19.30 horas) para hablar de la agricultura y la política europea.

Como empresario y escritor ha tocado distintos palos pero conoce muy bien los efectos de la política europea en la agricultura y ganadería. Su último libro, La venganza del campo, habla de un futuro ya palpable. Y avisa: "la producción agraria tendrá que ser economía de escala y habrá que agrupar explotaciones para sacarles dinero".

¿Está jugando Europa con las cosas de comer y su soberanía alimentaria?
Desde hace años, las políticas de la Unión Europea dificultan y encarecen la producción agraria. El inconsciente colectivo apunta a un campo para pasear y que los alimentos los produzcan otros. Eso conlleva que cuando surgen dificultades con la globalización y las guerras, los alimentos hayan duplicado su precio de tres años para acá. No creo que vaya a faltar comida pero se encarecerá muchísimo y en parte los responsables somos nosotros como sociedad europea.

Hace décadas, al entrar en la UE, aquí se incentivó el abandono de la producción láctea pero ahora han caído drásticamente las explotaciones y falta relevo. ¿No es muy contradictorio? 
Es un problema estructural de difícil resolución pero muy importante, con varios factores: nadie quiere trabajar en el campo porque es muy duro, tiene poca rentabilidad o ninguna y encima está mal visto socialmente. Es un oficio sin prestigio, y más la ganadería, que encima te acusan de maltratador animal y endurecen todo. Así, los jóvenes huyen del campo, se produce menos y suben los precios. Pero además, hay toda una corriente en Europa Occidental que quiere dificultar la ganadería porque entiende que comer carne es pecado y se deben limitar granjas, mataderos, etc. Es otro nivel de dificultad  pero como necesitamos proteína animal, porque si no enfermamos, la carne, los huevos y la leche van a subir de precio, inevitablemente.

¿Han ganado los lobbies de la ecología y sostenibilidad a ultranza frente a los ganaderos y pescadores, dejándolos quedar de sospechosos?
El presupuesto agroganadero de la UE es importante pero ha ido perdiendo peso y los criterios de sostenibilidad son hoy muy importantes, a tener en cuenta. No se puede plantear un futuro de agresión al medio ambiente o de políticas que no sean sostenibles, estamos todos de acuerdo;  pero la política agraria debe regirse por algo más y la PAC solo se preocupa de la sostenibilidad y no de la producción de alimentos ni de la despensa europea. Nos hemos olvidado de producir la comida y eso hace que deban revisarse, en mi opinión, las políticas. La sostenibilidad es irrenunciable pero los europeos merecen alimentos variados y a precio razonable.

¿Si cae el campo, irá todo detrás,?
Hace tres años, un carro medio en una gran superficie eran 125-150 euros, ahora ya son 250 euros. Y seguimos dificultando la producción agraria y deseando que venga de fuera...cuando esté en 500 euros el carro, nos acordaremos.

El ganadero ecológico Joel Salatín lanza en su libro 'Esto no es normal' alertas sobre la desconsideración del campo en los EE.UU. que se parecen bastante a lo que ocurre en Europa Occidental.
Sí. Personalmente soy agricultor ecológico pero entiendo que debe haber varios tipos de agricultor y que los consumidores elijan. El problema es simple matemática: la población mundial sigue creciendo, aumenta el consumo de alimentos y queda menos tierra para producirlos. Por tanto, habrá que producir más alimentos con menos tierra y recursos disponibles. La agricultura ecológica es una opción pero la más innovadora y de otro tipo harán falta.

¿Qué produce usted?
Soy ganadero en extensivo con 30 vacas, los becerros y dos toros. Y cultivo también cereal.

"No habrá mano de obra suficiente y las explotaciones van a tener que agruparse y habrán de mecanizarse todavía más para sacarles dinero"


¿Qué opina de las ayudas de la Política Agraria Común tal como las han reorientado?
A día son absolutamente prioritarias para mantener las explotaciones pero falla su enfoque al primar ese criterio de sostenibilidad sobre la producción, alimentando la desconfianza. Pensemos en el cuaderno digital, que tanto ha enfadado a los agricultores. Todos los sectores tienen que digitalizarse y la agricultura también, por supuesto. Pero irrita el tono paternalista hacia los agricultores, diciéndoles que son gente muy primaria y sin nivel, por lo que 'os ponemos esto para que os digitalicéis'. Yo estoy en otros sectores, como el editorial y no me obligan, no me ponen un cuaderno para digitalizarme. Y sin embargo como agricultor sí me lo hacen. Sobre la desconfianza, como creen que somos contaminadores y maltratadores de animales, quieren controlarnos todo. Lo que no ocurre en otros ámbitos. Aparte de las cuantías, es el tono y el enfoque de la PAC lo que ha terminado por  molestar a mucha gente. 

¿Externalizó la digitalización de  su explotación, las altas y bajas?
Sí. La Junta de Andalucía ya lo tiene todo digitalizado.

Parece que en España tampoco damos con la tecla de gestionar bien el fenómeno de la inmigración.
Es de los grandes retos. La población española nativa disminuye e incluso contando los muchos nacionalizados, decrecemos. Por tanto, la inmigración va a ser necesaria, continua y creciente. A partir de ahí, estoy de acuerdo con la regularización actual pues no tiene sentido necesitar mano de obra y que haya cientos de miles de personas en la economía sumergida. España no va a poder vivir sin inmigrantes y aunque acogerlos y regularizarlos es complejo, tendremos que gestionarlo.

¿Los estamos tratando bien?
La inmigración empezó a venir sobre todo para el campo pero ya hace falta en hostelería, transporte...y hay dificultad para cubrir muchos otros puestos. No hay otra pero nadie quiere asumirlo y escondemos la cabeza. Dejamos que vengan ilegalmente y cuando se acumulan, regularizamos. Esa es la peor de las políticas. Lo lógico es que vengan con los papeles, los necesarios. 

Manuel Pimentel y Miguel Sebastián, en el foro de Pamplona. VILLAR (EFE)
Manuel Pimentel y Miguel Sebastián, en el foro de Pamplona. VILLAR (EFE)

"Veo una deriva de la ministra de Trabajo, ya no busca el consenso"

Manuel Pimentel es editor de la cordobesa Almuzara y ha escrito novelas y ensayos. Es licenciado y doctor en Derecho y ha sido reclamado como mediador en diversos conflictos laborales.

¿Cuál ha sido el mayor éxito de su editorial, Almuzara? ¿Las memorias de El Lute, quizás?
A lo largo de estos 20 años de catálogo hemos vendido muy bien Camina o revienta de El Lute pero también Entre limones, de Cris Stewart; El arte de pensar, de José Carlos Ruiz; 'Ana de Tejas Verdes en infantil, de Lucy Maud Montgomery, La venganza del campo, de la que soy autor y va por la séptima edición...

¿La gente lee ensayo de agricultura y ganadería?
En España se lee menos que la media europea pero cada año más y se venden más libros. Vamos por el buen camino. Ojalá fuéramos más rápidos.

Cómo ve las últimas medidas en pensiones o las adoptadas por el Ministerio de Trabajo en el ámbito laboral que a usted le tocó también abordar?
Veo que el empleo no va mal, aunque los fijos discontinuos distorsionan un poco el dato pero la productividad no crece, con lo cual nuestro nivel salarial retrocederá respecto a Europa. Yo alguna de las políticas del ministerio actual las he apoyado y me alegro de los grandes acuerdos pero veo una deriva de la ministra. Ya no busca el consenso con empresarios y sindicatos, que es lo que tiene que hacer siempre un ministro de Trabajo. En el equilibro entre las necesidades de la empresa y de sus trabajadores está la virtud pero se está convirtiendo en la ministra de los sindicatos. Dedicarse a la actividad sindical es muy noble pero una ministra debe serlo del empleo y del trabajo, y por tanto del equilibro. Se está sesgando mucho y al final eso lo pagamos todos.

¿El consenso es lo primero?
Es muy importante. Y si uno del PP se convierte en ministro de los empresarios, cometería un error tremendo. Se firman convenios colectivos a diario, con dificultades y tensiones, pero hay que intentarlo.

Tras el aceite, ¿cuál cree que será el próximo producto que se ponga por las nubes?
En el sur ha llovido esta primavera y lo razonable es que el aceite de oliva baje. Con los productos hay situaciones coyunturales pero la media válida a tener en cuenta es el coste del carro de la compra y a medio plazo la cesta del ciudadano tenderá a encarecerse.

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