Un tándem sin obstáculos

El jinete Cornelio Carvajal, que tiene una escuela en Rubiás, puso en pie al público en Equigal compitiendo con la yegua Giselle, que pertenece a un amigo y a la que califica de gran estrella
Cornelio Carvajal, con Giselle LD en Equigal. EP
photo_camera Cornelio Carvajal, con Giselle LD en Equigal. EP

Empezó a competir a los ocho años, pero es ahora, con 50, cuando Cornelio Carvajal parece estar viviendo el sueño deportivo de su vida. Lo está cumpliendo con Giselle LD, una yegua de once años, que está en su mejor momento de madurez.

La eficacia del tándem que forman Cornelio y Giselle se vio recientemente en Equigal, donde el jinete lucense ganó el Concurso Nacional de Saltos y puso en pie a 5.000 espectadores.

Cornelio Carvajal, con Giselle LD. EP
Cornelio Carvajal, con Giselle LD. EP

Cornelio enfoca todos los méritos en Giselle, una yegua de raza holandesa que llegó a Lugo desde Alemania cuando tenía cinco años. "Una veterinaria de Lugo la vio e inmediatamente percibió que era muy prometedora", cuenta el lucense, que además de jinete es también veterinario y profesor de equitación en la escuela que tiene en Rubiás.

Giselle no es de Cornelio. La yegua pertenece a un empresario, amigo del jinete, pero es él quien la ha entrenado siempre y quizás por eso forman un equipo tan perfecto. Cuenta que nadie había montado aún a la yegua cuando llegó a Lugo, así que él ha sido quien la ha entrenado y ha ido perfeccionando su talentosa capacidad hasta llegar a ese momento de madurez.

En el Concurso Nacional de Saltos de Equigal –certamen que volverá al Pazo de Feiras el próximo fin de semana–, Giselle saltó por encima del 1,35 metros y ahora ya están entrenando para saltar 1,40 metros. Su próximo gran concurso será el Campeonato Gallego, a principios de julio.

Cornelio, asturiano que llegó a Lugo en 1990 para estudiar Veterinaria, ha estado toda su vida vinculado al mundo del caballo. Empezó a competir con ocho años y ha tenido grandes profesores, algunos incluso olímpicos, como el portugués Paco Caldeira o como Luis Álvarez Cerdeira, el único español que ha ido a seis Juegos Olímpicos, destaca.

Lleva muchos años de vida deportiva, pero aún sigue yendo a cursos especiales con grandes jinetes, porque la hípica es una "disciplina de formación constante", destaca.

Lo bueno de todo ese entrenamiento es que los caballos son también su pasión. Eso hace que viva con entrega tanto su propia actividad deportiva y la de los alumnos que forma en la escuela que tiene en Rubiás, unos 50.

En esas instalaciones próximas a la capital hay ahora en torno a una veintena de caballos, ocho son para la enseñanza, "que es muy personalizada", destaca. El resto son animales que están en el centro "en pupilaje", es decir que sus dueños los dejan allí para que los cuiden y los entrenen.

La misión de Cornelio es enseñar a esos caballos para que desarrollen toda su capacidad y el jinete cuenta que en estos momentos hay uno en formación, Ukandice, que también promete llevar alto el nombre de Lugo. El animal está ahora en 1,20 metros en salto y el reto es que llegue este año al 1,30, cuenta Carvajal, que se muestra muy orgulloso de los caballos que entrena, pero no menos de los alumnos. La formación es lenta, pero varios ya están compitiendo en categorías menores», presume.

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