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Un siglo de espera por un bautizo

El bautizo se ofició este miércoles en una engalanada capilla del Carmen. VICTORIA RODRÍGUEZ
El bautizo se ofició este miércoles en una engalanada capilla del Carmen. VICTORIA RODRÍGUEZ
La capilla del Carmen acoge el primer bautismo que se oficiaba desde hace más de 100 años, el de una niña brasileña, cuyo padrino visitó este templo el mismo día de su nacimiento
Alice nació hace tres meses en Sao Paulo (Brasil). El día que vino al mundo, el 9 de julio, su tío abuelo, Claudinei Ícaro Alba, estaba recorriendo a pie el Camino Primitivo, desde Oviedo hasta Santiago. Cuando le comunicaron su nacimiento, este peregrino estaba entrando por la puerta de la capilla del Carmen en Lugo para sellar la credencial.

"Ese nacimiento fue como un milagro al final de la pandemia, que ha producido tantas muertes", afirmaba Claudinei Ícaro Alba, que, debido a "esta coincidencia positiva, vital, familiar...", promovió la celebración del bautizo de la que es su también ahijada a 8.400 kilómetros de distancia de su tierra natal, en la capilla del Carmen.

Este templo del último tercio del siglo XVIII acogía este miércoles el bautizo de Alice. No se oficiaba uno "desde hacía más de un siglo", según aseguraba el hermano mayor de la Cofradía de la Virgen del Carmen, Antonio de los Ojos, que recordaba que sí se celebran bodas y primeras comuniones.

El tío abuelo promovió el bautismo en la capilla al ver el nacimiento de la pequeña como "un milagro al final de la pandemia"

Esta iglesia, que depende de la parroquia de San Pedro, abría el miércoles además sus puertas para este oficio por segunda vez en octubre, pues solo alberga uno al mes –salvo en julio–, la misa del 16, coincidiendo con el día en el que se honra a su patrona.

La capilla se engalanó para tan especial ocasión. Velas, flores, incienso y música lucieron por expreso deseo del padrino, que consideraba que así "se daba auge" a la celebración en este momento que considera de "renacimiento" tras la pandemia.

EN LA INTIMIDAD. El del miércoles fue un acto entrañable, oficiado por el sacerdote Guillermo Carrillo, al que solo asistieron los padres y los padrinos de Alice, junto al hermano mayor de la cofradía, que afirmaba que "este bautizo multicultural", que reconocía que supuso "una enorme alegría", es también "una manera de promocionar la capilla".

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Es multicultural, como lo calificaba Antonio de los Ojos, porque los padres, Michael Alba Pereira y Lais Vieira, son brasileños, como el padrino, director de ópera que reside en Bruselas. Y la madrina es belga, Nadyne Tyteca, que preside el coro Les Pastoureaux de Waterloo, formado por más de un centenar de niños. Esta se mostraba como "muy feliz y orgullosa" de esta responsabilidad y anunciaba su pretensión de que este grupo vocal visite Lugo en el futuro para ofrecer un concierto.

Alice vino con un pan debajo del brazo. Al día siguiente de su nacimiento, su padre, Michael Alba Pereira, que es ingeniero informático, se fue a trabajar a Porto (Portugal), en donde reside ahora con su mujer y con su hija.

Pese a que solo pudieron pasar 72 horas en Lugo, Michael y Lais, como los otros invitados, coindicieron en que les pareció una ciudad "increíble", que les hizo sentir "muy felices y especiales".

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