Sanciones a cuatro locales en Lugo por mantener la terraza de forma ilegal

La inmensa mayoría de las que estaban en plazas de aparcamiento ya han sido retiradas y hay 139 solicitudes de regularización
Restos de una terraza ya desmontada en Lugo esperando a ser retirados. XESÚS PONTE
photo_camera Restos de una terraza ya desmontada en Lugo esperando a ser retirados. XESÚS PONTE

Concello y hosteleros parecen haberse tomado muy en serio la entrada en vigor del bando que daba de plazo hasta el pasado día 20 para retirar todas las terrazas que ocupaban plazas de aparcamiento o de carga y descarga, así como las que ocupaban aceras en las que no quedara una zona de paso de 1,80 metros. La práctica totalidad de las terrazas en esta situación han desaparecido, aunque desde el pasado lunes, cuando de facto comenzaron las inspecciones, la Policía Local ha tenido que levantar acta de sanción contra cuatro locales que no habían acatado la orden municipal.

Se trata de este modo de regresar a la normalidad tras una situación de excepcionalidad que se había prolongado desde que en 2020, en plena desescalada del confinamiento por la pandemia el covid 19, se dio prácticamente barra libre a los hosteleros para que sacaran mesas a la calle, ocupando plazas de aparcamiento, de carga y descarga, y aceras.

Para hacerse una idea de la situación creada, el Concello contabilizó 323 terrazas en Lugo en agosto pasado, de las que solo 53 disponían de autorización. En estos momentos, y tras la publicación del bando y el inicio del periodo de regularización, en las oficinas municipales se han recibido 139 solicitudes de legalización.

La Rúa Mallorca, de 'semipeatonal' a la normalidad de los coches. XESÚS PONTE
Rúa Mallorca | Una imagen en agosto de 2020 y otra de esta semana: de 'semipeatonal' a la normalidad de los coches. XESÚS PONTE

La diferencia entre ambos números es una buena medida del cambio de la imagen que ha supuesto para la ciudad, que se puede apreciar con un simple recorrido por muchas de sus calles. Un buen ejemplo es la Rúa Mallorca, que hasta el pasado día 20 parecía casi una vía peatonal con todos sus locales con mesas instaladas en la calzada de ambos márgenes, ahora recuperados por los vecinos y conductores para aparcar. La camarera de uno de los locales reconocía que "sí que vamos a notarlo en el negocio, nos afecta a todos". Por otro lado, entendía que los vecinos también requerían plazas de aparcamiento, por lo que pensaba que la cosa sería muy diferente "si la calle fuera peatonal".

                      La Rúa das Garzas había sido repavimentada y el sitio de la terraza ha quedado más bajo.
Terraza reubicada en Rúa do Prado. XESÚS PONTE.

No muy lejos, en la esquina de Rúa do Prado con Camiño Real, puede apreciarse otro ejemplo de la capacidad de adaptación de la hostelería lucense. Con dos furgonetas ocupando las plazas que hasta hace unos días albergaban sus mesas, estas han sido sustituidas ya por otras ocho mesas altas de madera y hierro y sus taburetes, pegadas a su fachada para respetar el paso. "Nos llegaron ayer mismo", explicaba este martes una de las empleadas del bar, "y ya se ha pedido la autorización".

No obstante, aún pueden verse las estructuras sin desmontar de algunas terrazas sobre la calzada, como una que se mantiene íntegra, con sus paneles perfectamente serigrafiados e incluso sombrillas en la Rúa Eduardo Pondal. En otros casos, aún no se han eliminado todos los restos y bloques de amarre y guías metálicas esperan para ser retiradas, si bien ya con las terrazas inhabilitadas.

                      La Rúa das Garzas había sido repavimentada y el sitio de la terraza ha quedado más bajo.
La Rúa das Garzas había sido repavimentada y el sitio de la terraza ha quedado más bajo. XESÚS PONTE

Uno de los efectos más curiosos de la situación de los últimos años puede verse en As Gándaras, en la Rúa das Garzas. El espacio que ocupaba en la calzada la terraza de un local puede verse perfectamente delimitado porque está tres o cuatro centímetros por debajo del resto de la vía. Se dio la circunstancia de que la calzada se repavimentó hace algo menos de dos años y los operarios ni desmontaron ni alzaron la estructura metálica y de cristal, por lo que este trozo quedó como estaba. Ahora lo señalan dos vallas de obra atornilladas al suelo y una cinta policial: ni es terraza ni es aparcamiento.

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