Luis Miguel Romera, comisario jefe en Lugo

"Estuve 30 años en antidisturbios y sigo siendo un 'botas', pero estoy muy a gusto de comisario"

Desde el año pasado, Luis Miguel Romera dirige las comisarías de Monforte, Viveiro y Lugo, donde desde enero de 2022 ejercía como jefe provincial de operaciones. Un destino improbable para un hombre de acción que, sin embargo, no se arrepiente de su decisión
Luis Miguel Romera, comisario jefe de Lugo. XESÚS PONTE
photo_camera Luis Miguel Romera, comisario jefe de Lugo. XESÚS PONTE

Ha pasado la mayor parte de su vida en una guerra callejera permanente: kale borroka en Euskadi, huelgas de camioneros, mineros o trabajadores de astilleros, independentistas en Cataluña, vecinos aguerridos en Gamonal... Luis Miguel Romera ha vivido todos esos conflictos con chaleco, casco, escudo y porra, al principio como simple policía de la unidades antidisturbios y luego como jefe de esos mismos dispositivos.

Cruz al Mérito Policial con distintivo rojo (el color bueno, el que acarrea pensión), su currículum demuestra que no es solo un hombre de acción: licenciado en Ciencias de la Actividad Física y Deporte, grado en Criminología y diplomado en Ciencias Policiales, es además un experto en protección de edificios, dirección de unidades de prevención y dispositivos de seguridad en grandes eventos. Esta es la primera entrevista que concede desde que está en Lugo.

Hemos tenido en Lugo hace 15 días un fin semana en el que coincidieron un maratón popular, el Facela Fest, una prueba del campeonato del Mundo de motocross y, el lunes, la visita de la reina Sofía. ¿Cómo se gestiona eso?
Bueno, hay veces que se nos juntan varios eventos, que no es muy habitual. Lo que pasa es que la plantilla de Lugo no tiene la infraestructura preparada para esos momentos. Vigo o A Coruña tienen equipos más específicos para otros eventos, las unidades de intervención rápida, UIP (Unidades de Intervención Policial) o UPR (Unidad de Prevención y Reacción); o ya si son dispositivos un poquito más fuertes, pues también está Goes (Grupos Operativos Especiales de Seguridad, Guías Caninos, Subsuelo… Nosotros si hace falta lo reclamamos.

¿Cómo hicieron, pues, esos días?
Pues hemos tenido que hacer encajes de bolillos, porque lo hemos sacado adelante sin pedir ayuda, con nuestra plantilla. También es verdad que eran eventos que, según los análisis de riesgo, no implicaban problemática. De hecho, en algunos estuvimos valorando sin pedir un apoyo de UIP o UPR, pero decidimos que no, que lo podíamos compaginar con la actividad diaria. Reforzamos un poco, obviamente, los indicativos y los turnos y determinamos que no necesitábamos un refuerzo presencial constante. Pero es que a lo mejor se necesita más en un partido de fútbol, un Lugo-Deportivo o con el Ponferrada o el Spórting, que todo esto junto. Hay situaciones en las que ya automáticamente pedimos los refuerzo, como los deportes. Partidos de fútbol un poco conflictivos que van a mover gente y siempre van a mover a un grupo que es susceptible, potencialmente, de generar alguna alteración. Nos mandan UPR de otra plantilla o incluso UIP de otra región, porque la UIP tiene la movilidad totalmente nacional. 

¿Cuántos refuerzos se pueden recibir en uno de esos casos?
La UIP y la UPR se mueven por unidades orgánicas. Dependiendo del evento, pues un subgrupo, que son dos furgonetas y entre 13 y 15 agentes, o un grupo completo, que ya son unos 50. Pero para que vengan 50 tienen que ser partidos de fútbol y cosas así. Y para acontecimientos como las huelgas que ha habido de ganaderos o de transportistas incluso pueden venir más. Recientemente tuvimos la concentración de los bomberos forestales y vinieron dos grupos debido a al antecedente en Ourense, donde hubo enfrentamientos serios, que hizo que en la siguientes, en A Coruña y aquí, el análisis de riesgo ya cambiara. Es como los ganaderos, que son movilizaciones que pueden desmandarse por el volumen que coge la protesta. Ahí hay que tener un despliegue exclusivo para eso y una plantilla como Lugo necesita esa ayuda. 

Por ejemplo, para el Arde Lucus, que lo tenemos ahí a las puertas, ¿qué ha previsto usted?
Pues para el Arde Lucus ya está el análisis de riesgo hecho, salvo que surja alguna cosa... El Arde Lucus no es un riesgo muy alto, pero por el volumen de gente ya es importante. Sobre todo, por el volumen de gente en especial a ciertas horas. Las primeras horas, la gente está de fiesta, hay mucha gente pero tranquila a efectos de causar problemas. Luego hay otro tema, que es el despliegue normal de prevenir hurtos y lo que es la delincuencia habitual. Eso también se refuerza, pero a nivel de problemas, no suelen empezar hasta ya metida la noche, bastante tarde. Y es cuando se adaptan los horarios de los refuerzos. Por eso, se va a pedir un grupo de apoyo, que son 50, pero no van a trabajar a la vez. A ese grupo se le van marcando unos horarios, por tercios, para que no trabajen todos todo el día y, a la vez, que estén en las horas que más interesa el refuerzo. 

Riesgos: "Aquí no hay tanto riesgo por la coincidencia de eventos como por un partido de fútbol conflictivo" 

Iba a preguntarle cuál es el momento más complicado que le ha tocado vivir en Lugo, pero viniendo de donde viene me da hasta apuro. ¿Cuántos años ha sido usted antidisturbios?
En la UIP, treinta años. Yo llevé el dispositivo de Gamonal, por ejemplo (es el barrio más poblado de Burgos, que se alzó en 2014 contra los planes urbanísticos del Ayuntamiento y registró violentos enfrentamientos durante días), y allí lo pasábamos mal, a mí me hirieron en el hombro con un adoquín. Estuve en el Rodea el Congreso, y en Cataluña tanto en 2017 como en 2019. Yo además llevaba todo el dispositivo de Girona, dispositivos muy complicados. También con los ganaderos y los transportistas, que son difíciles más que nada por la tensión que generan y porque lo que siempre pretendemos nosotros es no interrumpir demasiado, procurar que el resto de la gente resulte afectada lo menos posible, y ellos pretenden paralizar y tal;  ahí es donde vienen las tensiones y donde es difícil de gestionar. 

Y ahora, comisario jefe de una lugar tan tranquilo como Lugo. Sin embargo, dicen algunos de sus hombres que sigue siendo en esencia un antidisturbios, firme y rápido en las decisiones pero  que también reacciona rápido si debe cambiar en función de las circunstancias. ¿Cree que es así, es un antidisturbios en funciones de comisario jefe?
Soy un "botas", sí, son 30 años en esas funciones, quitando los periodos obligatorios, porque en al UIP cuando asciendes de escala no puedes seguir, tienes que ir un periodo a un destino normal para luego volver a hacer otra oposición y curso pero ya para el siguiente nivel. En esos distintos periodos, por ejemplo, yo estuve en A Coruña, luego pasé por Vigo y también en Vitoria. Son periodos de desintoxicación, que no vienen mal tampoco.

¿Está, entonces, de paso por Lugo, piensa en volver a la UIP?
No, aparte de que sería muy difícil porque si me reclamaran la única posibilidad que me queda es la de comisario en Madrid, en la jefatura, y solo hay dos puestos para toda España, ocupados por gente muy competente.

¿Se esperaba acabar de comisario jefe  en una ciudad como Lugo?
Yo estoy muy a gusto aquí. A ver, yo soy de Cáceres. Bueno, siempre digo que soy de Cáceres y de Valladolid. De Cáceres porque me he criado, aunque nací en Eibar pero estuve muy poco tiempo allí; mi padre es de Cáceres y mi madre es de Valladolid, siempre he estado entre esas dos ciudades. Estuve además de subinspector en Vigo, y también me hubiera gustado quedarme en A Coruña, porque estuve súper a gusto allí cuando vine a Galicia. Pero, insisto, toda la familia de mi madre vive en Valladolid y mis padres y mis hermanas viven en Cáceres.

¿Cree que verá usted la nueva comisaría de Lugo construida?
Me gustaría al menos ver el proyecto aprobado, que no es fácil

Ya no hablo siquiera de completar el catálogo de puestos de la Policía en la provincia, pero ¿cuántos policías más cree que necesitaría para poder construir la Policía Nacional que le gustaría para Lugo?
Me pone en un compromiso porque por pedir, como cualquier jefe, pediría un montón, pero ya sabemos que no los vamos a tener. Pero yo creo que estaría bien 30 o 40 más para Lugo capital, y luego diez para Monforte y otros diez para Viveiro.

¿Si dispusiera de ellos, qué servicios reforzaría?
Los servicios que están en la prevención. Sin duda, porque la principal razón de la Policía es la atención al ciudadano, la protección del ciudadano, el mantenimiento de la seguridad. Luego, como es imposible evitar el delito al 100%, pues tiene que haber las unidades de investigación y demás, que también están muy justas, pero sobre todo me gustaría que se vieran policías en la calle. Eso es la seguridad subjetiva de la ciudad, ver patrullas por la calle que en cualquier momento pues a lo mejor voy a hacer cualquier delito y me lo pienso porque sé que a la vuelta de la esquina hay un dispositivo policial; y que el ciudadano pueda reclamar su ayuda en cualquier momento.

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Luis Miguel Romera en la comisaría de Policía de Lugo. XESÚS PONTE

¿Cuáles son los delitos que más le preocupan en estos momentos?
La ciberdelincuencia, que es muy difícil de prevenir y de perseguir, y los de violencia contra la mujer. Estos también son muy difíciles de prevenir, porque es una cosa que se da en la intimidad o se viene produciendo durante tiempo en una pareja y la prevención ahí es muy difícil. Pero cuando se produce la agresión la actuación debe ser lo más rápida y eficaz posible. Ese es, quizás, el tipo de delito más grave que sucede en el Lugo, que es una ciudad tranquila. Hay otros, como robos y hurtos, pero tenemos que tener en cuenta que en Lugo tenemos mucha extensión y muchas viviendas muy repartidas, con lo cual la prevención se complica. Entonces, es difícil el objetivo ese de reducir, no a cero, pero mucho, el tema de los hurtos y los robos, en lo que tampoco es una de las ciudades complicadas.

Dotaciones: "Me gustaría tener 30 o 40 agentes más en Lugo, otros 10 en Monforte y otros 10 en Viveiro"

Veo que tiene la radio patrulla sobre su mesa. ¿Cuántas veces le dan ganas de salir pitando cuando oye a sus hombres en una acción?
(Ría) Sí, la he apagado para que no estorbe durante la entrevista, pero el equipo está encendido todo el rato. Y sí, alguna vez ha bajado, si estoy en condiciones de ir, pues voy. Y si no, estoy constantemente llamando a ver cómo va.

"No estoy casado, todavía; es que no me ha dado tiempo"

¿Está casado?
No, todavía. Y eso que voy ha hacer 59 años en un mes.

¿Consecuencia de vivir prácticamente en una furgoneta?
No me ha dado tiempo. Y luego también es verdad, sobre todo en la época primera en A Coruña, aparte de la vida que llevamos en la UIP, que era una vida de viajar mucho más, pues también me dio por estudiar. Vivía en Santa Cristina y estaba al lado Inef, así me que me puse a estudiar Inef y los ratos que tenía libres me dedicaba a estudiar. Y, bueno, nunca se me ha cruzado por el medio este tema del matrimonio.

"Me gustaría reforzar los servicios que están en la prevención, que se vieran más policías por la calle"

¿Y qué hace cuando sale de aquí, le va a pegar patadas a un saco en un gimnasio, corre, lee, hace artes marciales, va al cine..?
Pues la verdad es que no tengo ni un momento libre, porque además no tengo jefe operativo, que es lo que yo era cuando llegué a esta comisaría. Está por cubrirse la plaza pero no la ha pedido nadie o no se ha convocado. No tengo muchas esperanzas de que a corto plazo tengamos ese jefe operativo, pero, a lo que iba, que con los achaques que tengo ya casi no debo correr, lo que me gusta más últimamente es salir con la bici, pero tampoco me da mucho tiempo. Sí que he hecho artes marciales, pero no he sido mucho de gimnasio. Soy más de salir por ahí a andar, estar en la naturaleza.

¿De verdad que no se aburre un poco, se ve unos añitos en Lugo? 
Sí, no me aburro. Podría haberme ido, cuando llevaba muy poco tiempo aquí.  Yo en todo el día no me aburro.

¿Qué le ata, entonces, a Lugo, que le retiene, y más estando solo?
Solo, solo no estoy, no me siento solo, porque lo principal que me gusta de Lugo es la gente. A ver, yo he estado en muchos sitios destinado, pero esa facilidad de acogida de Lugo… Es cercanía, que estás aquí cuatro días y enseguida te saluda gente. De hecho, yo al principio me sentía un poco mal porque había gente que me saludaba y no la conocía, me sentía abrumado. O sea, tienen un carácter aquí que yo no lo he vivido en ningún sitio. A lo mejor me ayuda que el carácter de Cáceres es ciertamente similar o parecido al de Lugo.

¿Y qué es lo que no le gusta?
Hombre, pues tampoco es que el clima sea una cosa...

"Es más difícil controlarse de jefe que cuando vas con la porra"

Estuvo en las unidades de intervención de Valladolid, una de las que habitualmente acudía al País Vasco cuando había kale borroka y muchos muertos por el terrorismo. ¿Cómo recuerda esos tiempos? 
Sí, fui entre en 87 y el 91 también. En el País Vasco eran literalmente zonas guerra. Además, era la incertidumbre esta de que no sabías lo que iba a pasar en el siguiente momento, era muy diferente a otros sitios: también he estado con el tema de los mineros o de los astilleros, que son gente muy aguerrida pero tenían cierta nobleza, sabías que una vez que se terminaba la batalla, por decirlo así, cada uno a lo suyo. En el País Vasco no, no sabías si a la vuelta de la esquina te estaba esperando alguien. Y era impresionante la capacidad de movilización y cómo se coordinaban. Porque ahora, cuando lo de Cataluña, la coordinación era muy grande, pero ya con redes y con sistemas que se puede llegar a todo el mundo, pero entonces en el País Vasco no había eso.

Dice que estuvo usted en Girona. ¿Percibió allí la misma sensación de riesgo que  el País Vasco? ¿Cree que allí se vivieron situaciones de terrorismo?
Creo que sí se vivió este tipo de tensión del que estamos hablando, similar a la del País Vasco. Los grupos que estaban en Girona dependían de mi mando y me comunicaban todo lo que sucedía. Por ejemplo, una furgoneta que un día me comunica que dos coches se les habían cruzado porque sí, para obligarlos a parar, y  se tuvieron que bajar y apartarlos por la 33. Sí, sí, una sensación de hostigamiento, Pero de hostigamiento casi en todos los sentidos, ibas por ahí y te miraban de tal modo que tenías la sensación de que si pudieran dispararte, lo harían. Una vez en Girona, en la comisaría, estábamos preparados dentro  esperando a que la asaltaran; los Mossos estaban fuera, y yo con otros dos grupos dentro, en el patio de la comisaría pensando: "Como se les ocurra entrar, entonces vamos lanzados".

¿Qué es más difícil, controlarse cuando se está de jefe o cuando está de antidisturbios con la porra en plena actuación?
De jefe, porque debes tener en cuenta que todos están pendientes de ti, porque estás en la primera línea. Lo que hagas o la orden que des implica una situación peligrosa.