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Eduardo Vázquez Río: "Las multinacionales no nos van a sacar de este lío"

El empresario en la planta que la matriz del grupo tiene en O Ceao. SEBAS SENANDE
El empresario en la planta que la matriz del grupo tiene en O Ceao. SEBAS SENANDE
Augura un sombrío panorama, no para sus empresas, sino para el resto de la economía nacional

Los caminos de este empresario (Rábade, 1962) y del papel se cruzaron por primera vez hace 40 años. Con una inversión inicial de solo 40.000 pesetas –240 euros– comenzó dedicándose a la recuperación de papel. Eduardo Vázquez Río lo compraba, embalaba, clasificaba y enviaba a una fábrica de Valladolid para reciclar. Cuatro décadas después, la matriz de su grupo, Vrio Pack, es el segundo mayor productor de Europa de bolsas de papel para pan, el artículo con el que se anticipó a sus competidores a principios de este siglo. Por "casualidad", dice, hizo de una necesidad (el pan se ablandaba en las bolsas de plástico), su nicho de negocio.

Ahora Vázquez Río tiene 95 trabajadores fijos y otros 20 o 25 temporales. Su producción anual es de 8.000 toneladas y su facturación ronda los 14 millones de euros. Prevé exportar este año el 55% de su fabricación. En Francia, Bélgica y Países Bajos está al nivel del primer o segundo productor de esos países. También vende a República Dominicana, México, Suiza, Alemania, Reino Unido, Dinamarca, Finlandia, Nueva Caledonia o Bahamas.

"Nos cuesta competir en los mercados internacionales. Los costes laborales en otros países son la mitad"

¿Por qué es pesimista sobre la salida de la crisis?

Nos cuesta competir en los mercados internacionales. Portugal, Polonia, Rumanía, República Checa y otros países de la Unión Europea hacen lo mismo, pero el coste de la mano de obra es menos de la mitad que en España. Vrio Pack gasta entre dos y dos millones y medio de euros en Seguridad Social. Si en vez de estar en Lugo estuviésemos en Valença do Minho, que a nivel logístico nos daría lo mismo, obtendríamos más de ahorro de lo que damos de beneficios. Las empresas de bolsas de papel que se están situando en Portugal son más competitivas que nosotros. Eso poco a poco nos sacará del mercado. La administración dice que hay que innovar, invertir en I+D+i, pero para hacerlo las empresas tienen que dar muchos beneficios o la administración tiene que ayudar de una manera esencial. Hay empresas que pueden hacerlo, pero otras no. A corto plazo estamos mal y nos vamos a poner peor. Y eso repercutirá en la pérdida de empleo. Cuando se habla de subir salarios, no solo es subir salarios, también suben las cotizaciones a la Seguridad Social. La hostelería, agencias de viajes.., que son esenciales para el país, no están generando riqueza y eso nos arrastra a todos y por muchos años. ¿Por qué se está cargando a la hostelería y no se impide el botellón?

¿Los fondos de recuperación de la Unión Europea serán el maná deseado para salir de esta crisis?

Las compañías enormes son las que se van a llevar el pastel de la primera partida de 9.000 millones de euros de los fondos Next Generation que recibirá España, las empresas pequeñas no van a recibir ni un céntimo. Habría que poner a través del Ico un montón de dinero para las empresas pequeñas que necesiten financiación o refinanciación, a tipo de interés cero o uno, a largo plazo y sin miles de exigencias. El 80 o 90 por ciento de esas ayudas tendría que ir destinado a los autónomos y a las pequeñas empresas, que son las que hacen España. No lo veo nada claro. Pero acabaremos saliendo adelante, aunque esta vez costará más, gracias a que los trabajadores y empresarios tienen mucha más capacidad que los que nos gobiernan. Todo repercute sobre la pequeña y mediana empresa. Una empresa como la nuestra paga el 25 por ciento de sus beneficios, una multinacional, gane lo que gane, entre el 1 y el 12 por ciento. Ni Telefónica, ni Iberdrola, ni Repsol nos van a sacar de este lío, nos van a sacar los autónomos y las pequeñas y medianas empresas.

Es un reconocido defensor de la figura del empresario.

Hay que intentar que no cierren las empresas, por pequeñas que sean, porque para abrir otra nueva cuesta muchísimo. Hay un trato hacia el empresario que no es acertado, porque se le ve como una persona que se aprovecha, que explota... El empresario necesita un mínimo de respeto.

¿Cómo ha capeado su empresa el temporal de la pandemia?

Nosotros aumentamos el año pasado nuestras ventas un 15 por ciento con respecto al ejercicio pasado, gracias a las exportaciones y a que crecieron los envíos en el comercio electrónico y los repartos a domicilio en supermercados y restaurantes. En 2020 nos acercamos a los 14 millones de euros de facturación. Este año, si todo va bien, creceremos un 5 o 6 por ciento . Estamos al cien por cien de nuestra capacidad de producción. Desde hace cinco meses estamos intentando implantar cuatro turnos y medio de trabajo. No paramos ni fines de semana, ni festivos.

"Ahora mismo tenemos más dificultad en la compra de materia prima que en la venta al cliente final"

Varios sectores están sufriendo atrasos en el suministro de materiales. ¿Es su caso?

Tenemos unos retrasos enormes y anulaciones en el suministro de papel. Europa tiene mucha dificultad en conseguirlo porque lo están comprando las empresas asiáticas. Hasta el punto de que el incremento en el precio desde diciembre de 2020 hasta la actualidad ha sido casi del 50%, una tonelada de papel elaborado ha pasado de media de 800 euros a 1.100. La dificultad ahora mismo la tenemos más en la compra de la materia prima que en la venta al cliente final.

La legislación está estrechando el cerco sobre el uso del plástico. ¿Tiene realmente los días contados este material?

No. El mundo del plástico es muy dinámico. Sus profesionales buscan continuamente alternativas. Además, en España los supermercados apoyan más que se lleve la compra en bolsas de plástico que en las de papel, y eso que nosotros fabricamos unas que soportan 30 kilos de peso. Además, los loncheados en los lineales están todos en envases de plástico. En los anuncios salen con las de papel, pero en la realidad, en la fruta o en la caja, dan las de plástico. En Francia, con la misma legislación, eso no ocurre. Si abundase el uso de las bolsas que utilizan hechas con trigo, fécula de patata... qué precio llegarían a tener esos productos de primera necesidad para algunas economías por el volumen que podría adquirir el mercado de plástico. Con la legislación actual en el mundo por cada bolsa de papel circulan 40 de plástico. Los gobiernos tendrían que tomar una decisión por el coste que tiene el plástico para su reciclaje.

"Existe mucha picaresca en las mascarillas, de cada 100 importadas solo dos cumplen"

Si Vrio Pack mejoraba cifras el ejercicio pasado, en el momento más crudo de la pandemia, además ponía en marcha hace un año una fábrica de mascarillas, que hoy en día está produciendo un millón de unidades al día. ¿Por qué emprendió esta iniciativa?

Porque en la empresa no dábamos conseguido mascarillas para los trabajadores. No había forma. Yo ya las había vendido para alimentación y mataderos hacía tiempo y me quedaban aquí una caja o dos de 5.000 unidades, que les fuimos dando a los trabajadores. Queríamos más, pero no las conseguíamos y el precio era astronómico. Entonces me planteé fabricarlas.

Pero además vio una oportunidad de negocio.

No era montar una fábrica pensando solo en el covid, sino en continuar cuando esto se acabe. Una estructura pequeña. Ahora tenemos certificaciones de la quirúrgica sanitaria, la FFP2, el modelo tradicional y otra que es el modelo sari, que es la que llevo puesta en las fotos, de tres pliegues y que es más cómoda, con mucha más capacidad de protección, y dentro de un mes iniciaremos el proyecto de otra para los sanitarios. De forma que tendremos cinco o seis modelos. Cuando se acabe el covid, ojalá que lo antes posible, nuestra intención es seguir suministrando al mercado que quede, porque en épocas puntuales, como la de la gripe o la de la alergia, habrá muchas personas que sigan usándola, además de en hospitales, minas, mataderos... Dependiendo de la capacidad de venta así tendremos una estructura más grande o más pequeña. El mercado ya no está como estaba. Tenemos una estructura de ocho o diez trabajadores. Si vemos que el mercado de las mascarillas no nos llega, también fabricaremos gorros, calzas...

"A principios de año éramos como unos 100 fabricantes en España, ahora ya solo quedamos unos 30 o 35"

La decisión de que ya no sean obligatorias al aire libre, si se mantiene la distancia de seguridad, ha conllevado el cierre de muchas fábricas en España.

Nosotros estamos dentro de la Asociación Española de Fabricantes de Epis. Una de las reivindicaciones que le hacemos al Gobierno es que tiene que ayudarnos a mantener vivas estas estructuras una vez que acabe la pandemia porque si no las empresas cierran. A principios de año éramos unos 100 fabricantes de mascarillas en España, ahora ya solo quedamos 30 o 35. Además, de cada 100 que se venden en España, solo 30 o 35 están fabricadas en territorio nacional. El resto son importadas y no se les exigen los mismos requisitos. La mayor parte de las mascarillas que vienen de fuera, sobre todo de Asia, lo que hacen es copiar la certificación de otro. De cada 100 que vienen de fuera, calculo que solo dos cumplen la norma, que es de un 95% de filtración de las bacterias como mínimo para las FFP2. En el País Vasco multan con hasta 600.000 euros al que venda mascarillas que no cumplan la normativa.

¿Está denunciando que se produce competencia desleal?

No se puede competir con mascarillas que no tienen ni reclamación. Nosotros también pedimos a la administración que controle estas importaciones. No pedimos que impida las importaciones, sino que en aduanas hagan analíticas para comprobar si cumplen o no, para que jueguen con las mismas armas que jugamos nosotros.

¿Se produce, por tanto, picaresca en el sector?

Muchísima. Una mascarilla puede ser FFP2 o puede tener la forma de la FFP2. Una hecha con todos los controles que exige la normativa es inviable venderla a 8 o 9 céntimos, como existen ofertas de importadas en nuestro país. Un contenedor de 40 pies, que podría traer un millón o 1.200.000 mascarillas, desde China hasta Valencia, que sería una línea directa, cuesta actualmente entre 15.000 y 16.000 dólares. Solo con el dato de cuánto repercute el porte, nos tenemos que dar cuenta de que hay algo que no cuadra. Nosotros no pretendemos ser los más baratos del mercado, sino vender una buena mascarilla a un precio justo. El consumidor tiene que evaluar que si un artículo tiene un precio y otro es mucho más barato, es que no son iguales.

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