La lucha por el control del movimiento vecinal enfrenta de nuevo al PP y a la federación

Candia busca meter la cuña en un colectivo originariamente próximo al partido, que giró hacia el PSOE y cuyo papel en procesos electorales es clave. El becerro al espeto es el protagonismo del último desencuentro entre ambas facciones

Jesús Vázquez y Ricardo Varela. AEP
photo_camera Jesús Vázquez y Ricardo Varela. AEP

Se dice que César Dorado, presidente de Acruga, puede ser el último damnificado de la guerra larvada —una más— que se vive en la federación vecinal de Lugo. La comisión de las fiestas de San Isidro, que organiza la Asociación de Vecinos de A Milagrosa —comandada, como la federación, por Jesús Vázquez— decidió incluir una degustación de becerro al espeto. Se trata de un acto que es la seña de identidad del San Xoán de A Piringalla, evento y barrio que tienen como referente a Ricardo Varela, que además es miembro de la directiva de la federación y tesorero. Varela ya ha anunciado que en A Piringalla de ninguna manera faltará el becerro al espeto el próximo San Xoán. Así que puede que, este año, Dorado tenga que poner dos animales. O no, porque a Varela no le faltarán otros aliados si hacen falta.

Vázquez y Varela fueron grandes colaboradores durante muchos años. La relación empezó a torcerse antes de las municipales de 2019, cuando ya era muy evidente que la preferencia política del primero era la socialista Lara Méndez, mientras que la del segundo seguía siendo el PP. 

Hasta no muchos años antes, Vázquez había sido también un fiel colaborador del PP. Él mismo se jacta de haber hecho presidenta provincial del partido a Elena Candia en 2016, con la recogida de avales. Pero con el tiempo, y el PSOE gobernando en el Concello y la Diputación, Vázquez y muchos de sus más estrechos colaboradores fueron girando hacia el socialismo. Porque la federación —y según algunas lenguas, también algunos de sus miembros— tiene que nutrirse y hay que llamar a todas las puertas, defiende siempre su presidente. Y en el PSOE parecían abrirlas más.

Las diferencias

Ese giro ya dio lugar a otros desencuentros antes de ahora, incluso a algún amago de ruptura. Y a sonadas polémicas, como la del año pasado a raíz de una multitudinaria cena en la que Vázquez pidió el voto para Méndez.

El desembarco de Elena Candia en la ciudad como candidata a la alcaldía no ayudó a reconducir la situación. Más bien al contrario. Consciente de la capacidad de movilización de este colectivo y de su influencia en los resultados electorales, se propuso llevar a su terreno al menos a parte de él. 

El acercamiento del PP a Varela se acentuó y su empresa de pinturas empezó a recibir encargos a través de la Delegación de la Xunta en Lugo, lo que acabó de provocar la pérdida de confianza de Vázquez. Pero como un clavo saca otro clavo, Vázquez ya tiene una nueva asociación en A Piringalla, que preside Francisco González.

Candia se llevó a su terreno a algunos miembros de la federación y Vázquez afea a la Xunta la retirada de subvenciones al colectivo

El PP fue echando las redes también a otros miembros de la federación, como Christian Fernández, de Paradai, que formó parte de la candidatura al Concello. Estrechó su vínculo con Cecilia Vázquez, de A Residencia. Y en algunos de los movimientos vecinales surgidos antes de las elecciones también hubo —aunque no solo— personas próximas al partido. El caso más claro es el de SOS Milagrosa

Algunos otros intentos de entrar en el movimiento vecinal no tuvieron el éxito o el recorrido esperado, como sucedió en O Castiñeiro, en la zona centro, en el Sagrado Corazón o en el barrio Feijóo, que tiene como referente a Luis Abel. Es uno de los más estrechos colaboradores de Vázquez y en su caso no sucumbió a los cantos de sirena de Candia.

Sí lo hizo Flor Rubinos, que lleva en el movimiento vecinal desde finales de los noventa, al frente de asociaciones de Muxa y As Gándaras. Tiene una gran red de contactos en la zona rural y forma parte de la directiva de la federación. No mucho antes de las elecciones municipales, su relación con el gobierno de la ciudad era más que cordial y, en una comida en su propia casa con Méndez, Vázquez y el concejal Miguel Fernández, llegó a escenificarse incluso cierto compromiso de colaboración. Pero Candia valoró su red de contactos en la zona rural y Rubinos acabó en el quinto puesto de la candidatura. Hoy es una de las concejalas de la oposición con sueldo.

El dinero

La estrategia del PP no solo pasa por intentar ganar adeptos sino también por apretar a Vázquez y a lo que representa. Empezó por dejar a la federación sin las subvenciones que le concedían los departamentos de Igualdade (40.000 euros) y Medio Ambiente (12.000) de la Xunta y por eliminar o reducir otro tipo de colaboraciones, como la de los premios Milagrosistas del Año. Este año no hubo galardonados del lado popular ni invitación al delegado de la Xunta, Javier Arias, ni a Candia, presidenta provincial del partido y líder del PP en el Concello. Además, Vázquez hizo pública una carta enviada al recién investido presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, recordándole los debes con Lugo y con la federación y su compromiso de “gobernar para todos”.

Mientras tanto, la federación tiene el presupuesto asegurado para 2024 y prácticamente para 2025 entre colaboraciones privadas (Abanca, La Caixa…) y de administraciones gobernadas por el PSOE. Con la Diputación tiene convenios de 40.000 euros, con el que sufraga los sueldos de dos trabajadores; 12.000 euros, para las acciones de igualdad que dejó de apoyar la Xunta, y 18.000 euros, para el Día do Veciño. Asimismo, recibe aportaciones puntuales del Concello y está gestionando un acuerdo con otro organismo ligado a la administración del Estado.

En las últimas décadas hubo otros movimientos de contrapeso a la federación, pero todos acabaron fracasando

Vázquez tiene casi setenta años y no le faltan herramientas para hacerse con recursos, sabedor de su capacidad de movilización ciudadana y de influencia política. La campaña y la manifestación que promovió en 2015, a tres días de las municipales, para reclamar el servicio de Hemodinámica en el Hula probablemente dejó sin la alcaldía al popular Jaime Castiñeira. Y Méndez aguantó en 2019 y 2023 en la alcaldía en parte por la movilización que votos que llevaron a cabo Vázquez y los suyos.

Otros pulsos

No es la primera vez que este maestro y psicopedagogo jubilado, tan eficaz como controvertido líder vecinal, se enfrenta a un pulso. Y hasta el momento siempre los ganó. Sucedió a finales de los noventa, cuando el farmacéutico Enrique Seoane promovió otra federación en un momento en el que Serafín Pena Souto, el hombre del PP en el rural, veía con desconfianza como Vázquez extendía sus tentáculos. 

Ese movimiento contó con algunos colaboradores del todopoderoso presidente de la Diputación, Francisco Cacharro, pero duró poco. Años después fue otra activa dirigente vecinal, Beatriz Vázquez, quien quiso plantar cara a la federación a cuenta de la instalación del centro comercial As Termas en la ciudad. Defendía su ubicación en Frigsa, idea que tampoco disgustaba al alcalde José López Orozco. La federación se oponía por el impacto que tendría en el parque. Ganó su tesis y Varela desapareció del asociacionismo. 

Fue otro vecino de A Milagrosa, Valentín Arias, el único que durante una época logró ejercer cierto contrapeso a la federación, aunque siempre en una proporción de fuerzas muy desigual. Ahora es Candia quien parece estar detrás de ese mismo objetivo. No hay que subestimarla, porque en otras lides ya ha dado muestras de su capacidad, pero tampoco Vázquez  ha dejado nunca que le segaran la hierba bajo los pies.

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