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"Las listas de espera no son claras. El paciente tiene que saber cuándo se le va a atender"

Antonio Fernández. SEBAS SENANDE
Antonio Fernández. SEBAS SENANDE
Antonio Fernández, gestor de procesos del área sanitaria de Lugo, señala cuáles son los principales problemas del sistema público de salud: unas listas de espera excesivas, la falta de transparencia con la que funcionan y la inequidad que implican los enchufes para saltarlas

Lleva 32 años trabajando en la sanidad pública, primero como ucista y ahora en gestión. Antonio Fernández, gestor de procesos del área sanitaria, es el coordinador del programa Hermes, un sistema de derivación rápida entre centros de salud y hospital para enfermedades graves pero no urgentes que está dando muchas alegrías. Mientras que otros sistemas de salud quieren implantarlo, él aspira a pulirlo y a que se extienda su filosofía, abordando cuestiones que parecen casi endémicas en la sanidad, como la falta de transparencia o los enchufes.

¿Qué se ha conseguido con el sistema Hermes y qué falta por lograr?

Se ha conseguido que la minoría de pacientes a los que se les sospecha algo maligno, grave o que provoca mucho sufrimiento se atiendan con prontitud. También que los profesionales tengan unas vías más lógicas de derivación; por conseguir hemos conseguido hasta premios y el sistema está ahora incluido en el plan estratégico del Sergas. ¿Qué nos falta? Mucho. Hermes es como un niño pequeño, necesita cuidados y vigilancia, si no fracasará. En algunas especialidades nos hace falta afinar más el contenido y en otras explicar mejor el funcionamiento.

¿Cómo cree que está ahora el sistema sanitario público y cuáles son, a su juicio, sus principales problemas?

Creo que tenemos un buen sistema, atiende las urgencias en tiempo y forma, la calidad técnica de nuestros profesionales es buena y si tienes una enfermedad que necesite un tratamiento quirúrgico o médico normalmente te facilita el mejor disponible, pero tiene defectos y vicios importantes. No dependen de una determinada ideología política o de vivir en una determinada zona geográfica. Son suprapolíticos y supraterritoriales. Los vicios son socioculturales, te metes en la rueda y la sigues sin pensarlo. Yo mismo he participado en algún momento de ellos. ¿Qué defecto veo yo fundamental? La lista de espera. Los vicios son la falta de transparencia y la falta de equidad.

Deberíamos dar datos que no damos, como la espera por las revisiones o qué pasa con quienes rechazan ir al concertado

¿Qué nos dicen realmente las listas de espera? Si estamos esperando por una operación o una consulta ¿podemos hacernos una idea de cuánto tendremos que esperar si las consultamos? ¿sirven de algo a un paciente?

Para nada informan. Es muy importante que las listas de espera estén bien reguladas y que sean claras. Yo creo que no lo son. Los datos, que se dan cada seis meses por ley, son de esperas medias y son unos números reales, pero que están diseñados y pensados para que los responsables sepan si están mejor o peor que el año pasado, mejor o peor que otro hospital o para que el Gobierno central sepa si Galicia está mejor o peor que Asturias, por ejemplo. En ese sentido, valen, pero no dan una imagen realista de lo que va a esperar el paciente. Es decir, si una especialidad determinada dice que la lista de espera en consulta es de 30 días, eso no quiere decir que la mayoría de pacientes que pidan cita para esa especialidad vaya a esperar un mes. El paciente probablemente no sea visto antes de tres meses. Así, al que ve la diferencia entre lo que espera por su cita y los datos que se publican o bien la da la risa o bien se enfada. Eso hay que explicarlo. Tiene poco sentido hacer públicos esos datos más allá de cumplir con la obligación de hacerlo. Si no van acompañados de una explicación engañan más que informan.

Esa falta de transparencia es una de sus grandes inquietudes ¿Cuál cree que es la principal carencia que tenemos los pacientes, información que deberíamos poder conocer y que no sabemos?

La primera es la lista de espera. Digo una verdad, que es una espera media, pero con esa verdad no estoy informando realmente. Por encima, creo que deberíamos dar datos que no estamos dando porque la ley no obliga. Por ejemplo, no damos datos de revisiones. Eso es falta de transparencia y creo que puede incluso a faltar el respeto a la gente. Tengo el ejemplo de un familiar, que vive en España y que por su patología tiene que ir cada seis meses al especialista. Cada vez que va le ponen la cruz en el papelito de 6 meses, pero luego lo llaman cada 14 o 15 meses. Algo así no es la norma, pero ocurre. Y también hay falta de transparencia con los que rechazan ser operados en un centro concertado.

Es un tema que hay que corregir, acabar con lo que hay ahora, una aceptación social resignada

¿Qué pasa realmente con los pacientes que rechazan operarse en un centro concertado y acaban en la lista no estructural? ¿Se les ‘castiga’, acaban en el fondo de la lista?

Legalmente hay un tope para operar a un paciente desde que entra en lista de espera. Esa garantía temporal se pierde cuando rechazan una oferta de cirugía, pasan a la lista no estructural, de la que no se dan datos. El público no sabe cuánto va a esperar. Independientemente de que una organización decida hacer una estrategia de actuación, a la gente hay que decirle la verdad. Creo que podemos decir que si a alguien se le ofrece ir a un centro concertado y dice que no el precio que tiene que pagar es, posiblemente, esperar un año. No quiero usar la palabra castigo, pero no se le dice lo que implica y creo que está implicando más de lo que debería.

La inequidad es otro de esos vicios que denuncia ¿en qué se percibe?

La más llamativa es la facilidad que tenemos algunos pacientes de saltarnos la lista de espera. Hay gente que por tener buenas relaciones, por ser trabajador del hospital, por haber ido antes a la privada... al final consiguen una atención, sin motivo clínico diferencial, mucho antes que otros. Es una cosa que todo el mundo fuera del hospital dice que existe.

¿El enchufe? Sí

Creo que es un tema que tenemos que, de una vez por todas, abordar, corregir. Hay que acabar con lo que hay ahora, una aceptación social resignada.

En una situación de inercia ¿qué medidas propone para mejorar la equidad y la transparencia?

Estamos en una provincia en la que, sanitariamente, tenemos una ventaja, tenemos un sistema Hermes en el que, especialmente desde el impulso que le dio Alfredo Silva, el anterior director asistencial, hay mucha gente implicada y empieza a ser marca. Mejorar equidad y transparencia está en todas las versiones que ha tenido. La filosofía Hermes retoma el concepto del compromiso del empleado público en la defensa de los derechos de la población. Hay que reconocer las grietas que tiene, le faltan cosas y las podemos conseguir. Por otro lado, hay que dar más información de la que nos obliga la ley, creo que el ciudadano tiene que saber más o menos cuándo se le va a atender y hay que ver si se puede manejar de otra manera las esperas quirúrgicas, la espera no estructural. Como gestor de procesos, ya he tenido una reunión con directivos y jefes de servicio del hospital en la que adelanté que haría una propuesta para paliar esos vicios. Además, creo que hay que meter estos problemas en la agenda social. He pedido una entrevista a la Diputación, que entiendo que actúa como eje vertebrador de alcaldes y concejales, por si quieren conocer cuál es la situación sanitaria y qué opciones hay. También iré a los partidos políticos. Estoy dispuesto a ir a todos los foros representativos a informar de esto.

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