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Los empresarios corroboran los pagos al exconcejal: "Le di 15.000 euros como detalle"

Liñares, a su llegada a los juzgados. XESÚS PONTE
Liñares, a su llegada a los juzgados. XESÚS PONTE

Ocho de los diez acusados llegaron a un acuerdo con la Fiscalía ► El exedil y expresidente de la CHMS lo niega todo

Ocho de los nueve empresarios que este martes se sentaron en el banquillo de los acusados junto a Francisco Fernández Liñares lo señalaron sin dudar como el corrupto que la Fiscalía mantiene que es. Cada uno de ellos confesó ante el tribunal de la Audiencia Provincial que habían pagado miles de euros en efectivo y en mano al entonces presidente de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil a cambio de adjudicaciones de obras de este organismo.

Solo dos personas rompieron este relato de los hechos: el propio Liñares, que negó que todo lo que acababa de escuchar en boca de los otros acusados fuera cierto, y otro empresario imputado, que aseguró que no solo no había pagado nunca por las obras, sino que había sido Liñares quien le pagó a él por unos trabajos en una finca.

Ver más: Liñares dice que se inventó su confesión porque creía que le iban a tirar la casa, la misma justificación que daba en esta entrevista de 2018

Este juicio, que está previsto que se prolongue hasta el viernes, es el primero de los derivados de la operación Pokemon que tendrá que afrontar el que fue poderoso concejal del Concello de Lugo, mano derecha del exalcalde José López Orozco y referencia del PSdeG lucense. En esta ocasión se le juzga solo por las supuestas ilegalidades cometidas mientras presidió la CHMS, entre 2009 y 2012. Bajo sospecha están 34 adjudicaciones de obras menores y por el procedimiento negociado que, según la Fiscalía, le habrían reportado entre 163.000 y 173.000 euros en comisiones, además de otras prebendas en especie, como trabajos agrícolas en sus plantaciones de árboles. El ministerio público solicita para los diez encausados cinco años de prisión por un delito de cohecho y 10 años de inhabilitación para empleo o cargo público por otro de prevaricación.

Sin duda, una petición importante que hizo que ocho de los empresarios decidieran no arriesgarse y llegar a acuerdos previos con el fiscal, tal y como adelantó este diario y como confirmaron ayer con sus confesiones, en las que la mayoría solo aceptaron responder a preguntas de la Fiscalía y de sus propios abogados. El acuerdo no se hará oficial hasta el último día del juicio, pero ya se van conociendo algunos detalles: aceptarán una condena de 15 meses de prisión, a sustituir en ejecución por una multa de entre 15 y 20 euros diarios, unos 9.000 euros por cabeza.

LAS CONFESIONES. Estas confesiones dejaron a Liñares a los pies del tribunal. Y eso que la vista no comenzó mal del todo para él, puesto que la sala aceptó la nulidad de las cuatro declaraciones autoinculpatorias que realizó tras su detención y mientras estaba en prisión, al considerar que se tomaron después de que se sobrepasara el plazo legal para su puesta a disposición judicial.

Fue casi la única buena noticia del día para él. En cuanto el resto de implicados comenzaron a desfilar por el estrado, las sospechas que el escrito de acusación contenía como manera habitual de adjudicaciones de obras en la CHMS empezaron a verse confirmadas: las empresas que iban a ganar los contratos se elegían de antemano y se les arreglaba el proceso.

Ver más: Las entrañas del proceso: Liñares, genio y figura

No obstante, no todas las versiones tuvieron la misma contundencia. Algunos de los empresarios beneficiados aseguraron que ellos solo presentaban su oferta cuando Liñares les decía, pero que no se encargaban de buscar a las otras dos firmas que se presentaban para simular la limpieza del proceso. Mientras, otros directamente reconocieron que también eran ellos los que buscaban a las empresas cómplices. También hubo diferencias respecto a los pagos: varios dijeron directamente que eran por las obras adjudicadas y que las cantidades se pactaban con anterioridad a la adjudicación, mientras que otros declararon que eran cantidades que le daban por buena voluntad o "como un detalle" por su ayuda.

"Le di en varias veces unos 18.000 euros", relataba José Gayoso, pedáneo de O Burgo, "pero no me los pidió él. Me dijo que tenía un amigo que andaba en un mal momento y que necesitaba dinero y yo se lo di, pero no era por las obras". Manuel Santiso y José Río Maciñeiras le entregaron en torno a 20.000 euros cada uno, pero solo "por tener un detalle", no como exigencia previa. Ángel Pico Yáñez aportó otros 15.000 en varias entregas en mano, pero casi por simpatía, ya que ambos eran militantes socialistas: "Me dijo que tenía muchos gastos por la política y eso y le di algún dinero".

Antonio Díaz, José Blanco, Manuel Álvarez y Javier Anchelergues se anduvieron con menos remilgos y reconocieron que los pagos, similares a los anteriores, fueron pactados antes de la adjudicación y a cambio de las obras. O pagaban, o no había negocio.

Y entre todos ellos, Julio Franco, amigo con buena relación con Liñares, según aseguró. "Nunca pacté nada con él, ni él me pidió ni yo le di nada", afirmó rotundo, para añadir que "mi empresa hizo un tratamiento fitosanitario en una finca suya y el trabajo fue facturado y cobrado".

"No me extrañaría que tuvieran acuerdos previos para presentar ofertas"

DECLARACIÓN DE LIÑARES. Fue tras escuchar a todos ellos cuando Liñares se sentó en el estrado para responder solo a las preguntas de su abogado, Evaristo Nogueira. Lo hizo para negar todas las acusaciones escuchadas sobre pagos y para asegurar que no reconocía su letra en alguno de los documentos encontrados en los registros.

Luego, se extendió en la organización de la CHMS, en la formación de las mesas de contratación y el proceso de adjudicación, para resaltar que él no participaba en nada y se limitaba a firmar lo que le decían los técnicos. Hasta negó que él invitara a ninguna empresa a participar, "por mi incapacidad con las tecnologías. No uso ni correo electrónico ni Whatsapp".

También tuvo una explicación para el supuesto concierto entre empresas para repartirse los contratos de manera irregular: "No me extrañaría que tuvieran acuerdos previos para presentar ofertas", afirmó, "pero es una derivada no querida de la ley de contratación pública, porque hay que publicar la información en el portal web de contratos y a lo mejor las empresas tuvieron más información de la que deberían tener".

Antes de levantarse, también justificó los trabajos en sus fincas y dio una explicación burocrática al chófer a cargo de una de las empresas del que disfrutaba.

[Liñares y Evaristo Nogueira. XESÚS PONTE]

xLiñares y Evaristo Nogueira. XESÚS PONTE

La previa del juicio
Junto a Liñares, se sientan en el banquillo nueve empresarios beneficiados por sus concesiones, y son precisamente ellos el eslabón más débil en la cadena de su defensa.

Según pudo confirmar El Progreso antes del juicio, gran parte de estos empresarios estaban estudiando declararse culpables y llegar a un acuerdo con Fiscalía para aceptar una condena inferior a los dos años que los libre de entrar en prisión. La pena que el ministerio público reclama en su escrito de acusación para los diez acusados, incluido Liñares, es de cinco años de prisión por cohecho y una prohibición de seis años para contratar con la administración y para obtener subvenciones y ayudas públicas, además de una inhabilitación para cargo o empleo público durante 10 años por otro delito de prevaricación.

Las informaciones recabadas por este diario confirmaban los contactos de los abogados de los acusados con la Fiscalía para negociar sus confesiones, partiendo también del hecho de que es más que probable que el ministerio público tenga que reconocer la atenuante de dilaciones indebidas, dado que se trata de una investigación que comenzó hace más de ocho años y que estuvo afectada por los retrasos acumulados en el juzgado de Instrucción 1 cuando estaba al frente Pilar de Lara. Esa atenuante ya implica de por sí una rebaja de las penas, y del mismo modo beneficiaría a Liñares.

Este, sin embargo, no ha aceptado hasta ahora ningún acuerdo, si bien escuchar cómo otros compañeros de banquillo lo señalan ante el tribunal podría hacer que reconsidere su situación. De todos modos, los posibles pactos de la Fiscalía con los acusados no se conocerán hasta el momento de las declaraciones de cada uno de ellos durante la vista oral: cada uno que reconozca públicamente su culpabilidad verá rebajada la petición de pena durante las conclusiones finales.

CUESTIONES PREVIAS. En estas circunstancias, el abogado de Liñares, Evaristo Nogueira, anunció este lunes en declaraciones a Europa Press que pedirá la libre "absolución", al tiempo que planteará "cuestiones previas especialmente técnicas desde el punto de vista procesal" para tratar de que la Audiencia declare la nulidad de las actuaciones, bien en su totalidad o bien en parte.

Nogueira quiso ser "cauto, en cuanto a los argumentos que se van a verter por esta defensa en el acto de juicio oral", pero recordó que "tampoco es ningún secreto, y así se contó en autos desde el principio de la instrucción, que esta parte viene denunciando ciertas nulidades que en el acto del juicio se plantearán por esta defensa y no sé si se sumará algún compañero más". En cualquier caso, insistió, defenderá su inocencia.

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