"Me hubiera gustado acabar lo que empecé, pero lo digo sin rencor, la decisión fue mía"

El exalcalde de Lugo Joaquín García Díez cerró el año pasado una extensa y completa carrera política que compañeros de partidos y amigos quieren reconocer con un acto abierto y que pretende ser plural que se celebrará el día 11 en el Torre de Núñez. A continuación repasa parte de su trayectoria y analiza la situación de la ciudad, del momento político y de su propio partido
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photo_camera Joaquín García Díez. SEBAS SENANDE

Joaquín García Díez, nacido en Ferrol y criado en Monforte, cumplirá 70 años en septiembre. Lleva uno jubilado, tras poner fin a una larga carrera política, y además de plantar castaños, preparar un libro  -que no serán unas memorias, precisa- y disfrutar de sus nietas también asesora a recién graduados de la Universidad de Santiago de Compostela, a través de un programa de mentores. De su partido no recibe muchas consultas, bromea, aunque lo ve en forma. No así la actividad política en general, que ve demasiado embarrada. Empieza la entrevista advirtiendo que él ya no habla como político, sino como un ciudadano más. 

¿Se habla con más libertad de esta forma?
Se habla con más tranquilidad, diría yo. Yo voy a una tertulia todas las semanas a Onda Cero, con Orozco, que se alterna con Sonsoles López; con Fernando Blanco y con Olga Louzao o Juan Vidal y yo les dije el primer día, yo aquí vengo como Joaquín. no como ex de nada. 

El problema es que con personas como usted, que vivieron y ejercieron tanto la política, resulta difícil separar la persona del político.
Bueno, yo lo separo, no porque me arrepienta de lo que fui, sino porque ahora es una nueva etapa y la quiero exprimir. Está siendo una jubilación activa, porque además durante muchos años estuve diciendo, esto para cuando me jubile, y la lista es larga y el tiempo limitado. Tengo tareas para dentro y fuera de casa, según el tiempo que haga. Si llueve prepara los artículos, pongo orden en archivos, sobre todo fotográficos. Ahora me he metido a colaborar con la USC en un programa que tienen de mentores para graduados. Me ofrecí y me cogieron y junto a muchos otros empresarios conocidos de Galicia estamos tratando de enfocar la vida profesional de esos jóvenes. Me he puesto a plantar castaños..., ya voy por 500. 

Vamos, que no le ha costado desconectar de la política.
A mí no. Es verdad que no puedes decir borrón y cuenta nueva, y ya no me interesan estos temas, pero no estoy obsesionado y no sigo el día a día, de ver un pleno online, por ejemplo. Ahora, no puedo ocultar que el gusanillo queda, y uno no deja de ser alcalde.

La principal responsabilidad de llegar a acuerdos es de quien tiene las riendas, de quien tensa, pero veces en el PP ha habido reacciones que no contribuyeron al entendimiento con el gobierno de Pedro Sánchez

¿Le siguen llamando alcalde por la calle?
Sí, muchos sí me llaman, igual que yo llamo a otros que lo fueron, porque creo que es algo que te queda para toda la vida. Me sigo fijando en las cosas que a mi juicio se hacen bien o se hacen mal, voy con espíritu crítico…

Es frase común que no hay mayor satisfacción política que ser alcalde. ¿La comparte?
Sin duda. Lo he dicho siempre. La política local debería ser asignatura obligatoria en una carrera política. Te permite cercanía con la realidad y empatizar. Y hoy en la política lo que yo noto es mucha falta de empatía, mucho argumentario, mucha crispación, mucho muro, muchas palabras que a mí me hubiera gustado que no se hubieran vuelto a escuchar en nuestro país, buenos, malos… Todo lo que hemos escuchado estos días. Me preocupa y me entristece.

De usted siempre se ha destacado su gusto por la corrección, las buenas formas y el entendimiento. Le imagino sufriendo con la política actual.
Para mí no tiene ningún mérito porque he tratado de hacer lo que me enseñaron cuando era niño. Me educaron tanto en el colegio como en casa, a respetar, a tratar de ser educado y yo creo que eso es fundamental en cualquier ámbito. Estos tiempos que ahora vive la política se alejan mucho de ese modo de actuar. Siempre me ha gustado la palabra pacificar. Siempre busqué entendimiento y nunca abusé de lo que te puede dar una mayoría. Eso es lo que echo en falta. En el terreno nacional me hubiera encantado que quien gobierne se hubiera entendido con el principal partido de la oposición, en vez de con pequeños grupos que se alejan mucho del planteamiento quizás mayoritario de la sociedad.

Artículos de opinión de Joaquín García Díez en El Progreso

¿Y en eso solo tiene responsabilidad el partido que gobierna?
No hay trato si uno no quiere. Siempre es necesario que las dos partes pongan algo de su parte, pero para mí sin duda quien provoca siempre es más responsable que quien contesta a la provocación. Y 
quien provoca es quien dirige, que tiene las riendas del gobiernom pero es verdad que a veces dentro de la oposición ha habido reacciones que no han contribuido a ese acercamiento. Pero es mucha mayor la responsabilidad en todo este lío de quien maneja el gobierno.

¿Comparte, como otras personas, que el Alberto Núñez Feijóo que vemos en Madrid no es el mismo que conocíamos en Galicia?
Yo no he percibido tanto esa transformación. Lo conozco bien, quizás de los que más lo conozco desde el principio, porque entró en política sustituyéndome a mí cuando yo era secretario general de Agricultura con Romay Becaría. No voy a presumir de que soy amigo, pero lo que he percibido es una adaptación a un nuevo terreno de juego. No es lo mismo la política local o autonómica que hacerse cargo de las riendas de un partido de todo un país complejo, con sus diversidades. 

Fui pionero en los carriles bici y después vinieron personas progresistas que lo taparon, me sorprendió

En todo caso, ¿cuál es su pronóstico para los próximos meses? ¿Qué cree que nos espera?
A mí me gustaría equivocarme. Pronostico peores tiempos de los que estamos viviendo. Me han preocupado mucho los acontecimientos de estos últimos días. Esa puesta en escena del presidente. que ha dejado su imagen y la del gobierno, sobre todo en el ámbito internacional, muy tocada por la forma infantil de comportarse. Yo fui, como muchos, de los que pensaba que esto era una estrategia para luego quedar más legitimado en lo que va a tratar de hacer, que ya lo está diciendo él. Esto se va a tensionar más. Poderes como la prensa o el judicial pueden estar hoy en el foco de las estrategias que el gobierno nos pueda preparar, proyectos de ley o medidas que traten de acotar esos pilares fundamentales en cualquier democracia, como es la libertad de expresión y la justicia. Y por tanto, a corto plazo no veo elecciones, donde los españoles puedan volver a decir lo que quieren.

Ese uso de los medios y de la justicia al que alude es criticado por ambos lados. De hecho, el detonante de lo que sucedió en la última semana parece haber sido la denuncia de Manos Limpias contra la esposa del presidente del Gobierno.
Es que ese mismo grupo de personas, que yo no conozco pero he escuchado que tiene una etiqueta que lo focaliza en la ultraderecha, fue aplaudido por los que hoy lo critican cuando la denuncia que presentó iba contra la Corona, contra la hija del Rey. Apoyaban esa denuncia los que hoy los cuestionan. Pero me está haciendo hablar de muchas cosas de las que yo ya no quiero hablar.

Volvamos a Lugo, entonces. ¿Cómo ve la ciudad y el gobierno tras el reciente cambio?
Del gobierno no opino porque no estoy dentro. He visto dos cosas negativas y algunas positivas. De las primeras es que se ha improvisado mucho y no se han planificado adecuadamente las principales actuaciones. Me refiero fundamentalmente a estas obras de mayor impacto visual como las que se están haciendo ahora en el centro. Da la sensación de que había que utilizar como fuera en un plazo corto de tiempo unos fondo. Da la sensación de cierta improvisación y descoordinación, las obras se prolongan con prórrogas sucesivas, y eso no es bueno ni para el gobierno ni para los ciudadanos. Sí veo bien que se apueste y se siga trabajando en la dirección que otros comenzamos hace años.  A mi juicio no se debe hacer como en algún momento me dio la sensación que se hacía. Al ser un gobierno de dos partidos políticos, había una cierta competencia por quién 'vendía' más peatonalización o más carril bici. Es fundamental que haya un proyecto de ciudad que no termine cuando termine un gobierno. Las ciudades en cuatro años no se consiguen cambiar. Necesitas un tiempo y en Lugo los tiempos son muy lentos. Todavía estamos con cosas que se empezaron hace muchos años.

¿Cómo recuerda aquella peatonalización que impulsó usted?
Fue muy diferente.. Dada la complejidad y, sobre todo, la novedad y los miedos lícitos que suscitaba. lo que impusimos en el pliego de condiciones es que se trabajara en tres turnos, las 24 horas, aunque de noche sin máquinas que hicieran ruido. Las obras se acometieron con bastante más rapidez. La calle Bolaño Ribadeneira lleva un año y se ha avanzado escasos cien metros. Es muy importante que desde el Concello haya un control firme y diario de la ejecución. Y tengo la sensación de que falla. Nosotros en su día contratamos un ingeniero exprofeso para eso. Estamos viendo que losetas que se colocaron hace semanas o meses vuelven a tener que levantarse y volverse a poner. Y me preocupa que todo este volumen de peatonalización no vaya acompañado de un cierto volumen de alternativas a la expulsión de los coches. No estoy viendo la alternativa real al ciudadano que quiera acercarse a esos puntos a los que antes podía acercarse. Y eso le preocupa mucho a los comerciantes, que ven que esas dificultades al potencial cliente le obligan casi a desplazarse a centros comerciales donde tienen la comodidad de llegar y aparcar gratuitamente.

¿Y de lo que se ha hecho en la ciudad desde que usted dejó de ser alcalde qué es lo que le gusta?
Se ha conseguido que la ciudad contara con un auditorio, aunque aún no está en funcionamiento, y a mí me hubiera gustado que estuviera en otro sitio, donde lo dejamos ya orientado. Me ha gustado que se siguieran potenciando las señas de identidad romanas a través del Arde Lucus o de otras actividades, porque nos diferencia de otras muchas ciudades. Se ha continuado con la idea de la peatonalización. Me ha gustado que se siguiera con la idea del carril bici, pero no cómo se ha hecho. Yo fui de los pioneros en los carriles bici. Por cierto, detrás de mí algunas personas taparon el carril que habíamos hecho [en Ramón Ferreiro]. Me sorprendió, por ese progresismo que tiene como etiqueta la izquierda. La apuesta por el río Miño me gustó que se continuara, pero no puedo entender que no se haga la unión con el Rato, no sé que coste puede tener, pero son esas cosas que a uno le resulta incomprensible. Y nos estamos peleando por si la playa tiene que ir aquí o allá. ¡Pero si había un Peprim aprobado casi por unanimidad! Me parece triste que una vez más no seamos capaces entre todos, las fuerzas políticas, pero también la sociedad, que no puede estar de brazos cruzados mirando para otro lado y hablando solo cuando tiene la papeleta en la mano. Tiene muchas oportunidades y muchos canales para transmitir su opinión. Hay asociaciones. Pero que no sea capaz de decir claramente si Lugo necesita y quiere una playa, y luego peléense ustedes, que los técnicos digan el lugar más idóneo. Pero no estemos todos los veranos con la misma música. O con que se abre o no el nuevo el auditorio, si la culpa es tuya o es mía… Esas cosas los ciudadanos no las entienden y es lo que está provocando esa desafección con los políticos.

¿Y cómo se sale de esa espiral? 
Tendrá que haber conductas personales que favorezcan estos entendimientos. Yo creo que es lo que distingue a un político de otro, su forma de ser y de actuar. Lo que más preocupa es que este ambiente político provoque, y lo está provocando, desafección, sobre todo en los más jóvenes, que acabarán, si no lo están haciendo ya, por no ir a votar, por votar en blanco o nulo, porque no les va a dar satisfacción ninguna opción. 

¿Y a los suyos aquí en Lugo cómo los ve?
¿Quiénes son los míos?

El PP, presupongo. Pero le devuelvo la pregunta. ¿Quiénes son los suyos?
Los míos son todos mis amigos, conciudadanos y vecinos, con los que procuro llevarme muy bien. La mayor satisfacción que tengo tras haber salido de la política es poder caminar por la calle con tranquilidad y sin tener que esconderme de nadie. Aunque por supuesto agradezco el homenaje que ahora se me brinda, entre otras cosas porque creo que no soy merecedor, o que hay muchas más personas que lo merecerían igual o más que yo.

¿Le consulta su partido?
Pocos [ríe]. Pero bueno, también lo veo normal. Puede ser que yo no tenga mucho que aportar o aconsejar. No me considero un mentor de políticos. Mira, ahora soy mentor de universitarios. La experiencia vital creo que está por encima de la profesional y de la política. Desde niño he tenido circunstancias especiales. Mis padres fallecieron siendo muy niño y la vida de obliga a madurar de forma mucho más rápido. A lo mejor esas circunstancias provocan una mayor sensibilidad por todo lo que te rodea. No soy quien para dar consejos a nadie, pero si alguien me pide mi opinión yo la doy con mucho gusto. 

Veo a Elena Candia y a su equipo muy activos y veo el partido bien, sin cuestionamientos de liderazgos ni de nada

¿Cómo ve la labor que está realizando el PP en la ciudad y en el Concello como oposición?
Yo la veo bien. No veo malas formas. Que haya críticas en algún momento es normal, legítimo, pero veo más propuestas que críticas, otra cosa es que caigan en saco roto. Pero yo estoy viendo 
a Elena [Candia] y su equipo muy activos. Ella es una mujer muy trabajadora, la veo con ganas, con ilusión.

¿Y al partido cómo lo ve? ¿Cree que está unido, ilusionado...?
Yo lo veo bien. He visto tiempos peores. No le veo problemas, que haya cuestionamientos de liderazgos ni de nada. No he visto nada que me haya preocupado o llamado la atención. Me parece que están muy centrados como equipo en recorrer la ciudad, hablar con todo el mundo y trasladar propuestas a la alcaldía. Espero que en los años que quedan haya muchos acuerdos entre el gobierno y la oposición.

No parece que apunte a ello...
Yo la esperanza no lo pierdo.

Se lo habrán dicho multitud de veces, pero usted fue el último alcalde que tuvo el PP en Lugo, hace ya más de veinte años. En ese momento dejó la política por desencuentros con una parte de su partido. ¿Habría hecho hoy las cosas de la misma manera?
Por desgracia para mi partido fui el último alcalde, me hubiera gustado que eso no fuera así, esa etiqueta no me gusta tenerla. Más que enfrentamientos fueron discrepancias. Yo no sé si me equivoqué o no. Lo que puedo decirle es que me hubiera gustado terminar lo que empecé. Pero lo digo sin rencor hacia nadie, porque la decisión fue mía, y si no fue la adecuada, la responsabilidad es mía. no de otros. Siempre se ha buscado culpabilizar de esas circunstancias a otras personas, como el presidente de la Diputación, Paco Cacharro, y yo nunca lo culpé de tal cosa. Decidí lo que creía que era mejor para mí, para el partido y para la política municipal. Jamás lo culpé ni dejé de respetarlo ni de saludarlo. Además, yo en política entré porque fue él quien vio que yo podía ser útil.

La decisión fue únicamente suya relativamente, porque a lo mejor no se daban las circunstancias para que decidiera otra cosa.
Sí había. Si yo hubiera dicho que quería volver a presentarme estoy convencido de que no me lo iban a impedir. Pero para mí es tan pasado que, entiendo muy bien el interés periodístico, pero en este momento de mi vida es como que no tiene ni sentido pensarlo. Hace mucho que lo archivé. Es un ejercicio forzado recordarlo.

Terminemos entonces. Entre sus ocupaciones está la preparación de un libro. Cuéntenos.
Como ya llevo muchísimos artículos escritos en este periódico, estoy intentando hacer una selección, más que una recopilación, y agruparlos por temáticas, con algunos dibujos que espero que haga un hermano mío al que se le da muy bien. La idea es, si se vende algún ejemplar, contribuir a una asociación de la ciudad, probablemente Aspnais, en la que ya colaboro como socio. No es un libro de memorias sino que agrupo temas. Por ejemplo, la Casa Real, que yo traté de utilizar adecuadamente para la promoción de Lugo. Es una de las cosas que lamento, que, con independencia de la ideología  y el posicionamiento de cada partido, no se siga manteniendo una vinculación, más grande o más pequeña, con quien puede contribuir a que se siga hablando de Lugo. No es casual que ahora en un concurso televisivo cuando se dice el nombre de una letra se diga Lugo. Estoy convencidísimo de que Lugo se puso en el mapa en su momento, no digo por mí, con la ayuda de mucha gente, con la declaración de la muralla como Patrimonio de la Humanidad y con esas otras cuestiones. Aquello [el título de Duquesa de Lugo a la infanta Elena] estoy seguro que nos ayudó mucho. 

Las tarjetas para asistir al homenaje a García Díez se pueden retirar hasta el próximo martes

Las tarjetas para acudir al homenaje a Joaquín García Díez están disponibles en la sede del PP de la Rúa Ramón Cabanillas, en el local del grupo municipal popular en el consistorio y en el Café del Centro, en la Praza Maior.

El tributo a quien fue alcalde de Lugo entre 1995 y 1999 y diputado en el Congreso desde 2004 hasta el año pasado, cuando dejó el escaño, tendrá lugar durante una comida el día 11, en el salón Imperial del Torre de Núñez, a las 14.00 horas.

García Díez se estrenó en política en el año 1990, durante el primer gobierno de Manuel Fraga en la Xunta, como secretario general de la Consellería de Agricultura, Ganadería y Montes, con José Manuel Romay Beccaría al frente.

En mayo de 1991 desembarcó en la política municipal, formando parte de la candidatura del PP de Lugo en las elecciones municipales. Desde ese año hasta 1995 ejerció como primer teniente de alcalde de Tomás Notario Vacas y concejal de Economía y Medio Ambiente.

En mayo de 1995 concurrió como candidato a la alcaldía y la logró con mayoría absoluta, al obtener el PP 13 de los 25 concejales de la corporación. En 1999 dio un paso atrás, tras la falta de entendimiento con el sector del partido que entonces dirigía en Lugo Francisco Cacharro, presidente de la Diputación. El PP perdió ese año el gobierno de la ciudad y aún no lo logró recuperar.

García Díez volvió a la política en 2004, como diputado en el Congreso, donde tuvo un papel destacado como portavoz de Pesca del PP y defensor de otros temas de interés para la provincia. Se enorgullece de haber logrado que se duplicaran las conexiones de tren con Madrid.

García Díez volvió a competir por la alcaldía de Lugo en 2007 y, aunque no la alcanzó, sí contribuyó a que José López Orozco perdiera la mayoría absoluta. Dejó la corporación en 2010 para seguir centrándose en el Congreso, donde con el tiempo fue dando paso a otros valores del PP.

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