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Un dúo que va sobre ruedas

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Álvarez Cortés y Genaro Saavedra. XESÚS PONTE
Manuel Álvarez Cortés, vendedor que se jubila, y Genaro Saavedra, empresario que ya lo está, han sido la seña de identidad de L-Motor a lo largo de más de 35 años, en los que este grupo lucense vendió más de 18.000 vehículos nuevos

En los próximos días Manuel Álvarez (Vilar dos Adrios-Baleira, 1956), al que todos conocen por su segundo apellido, Cortés, aparcará definitivamente su turismo profesional. Se jubilará, tras 35 años y medio trabajando en la misma empresa, Lugocar, que forma parte del grupo L-Motor, y vendiendo siempre vehículos de Fiat y sus marcas vinculadas. Su caso es casi inédito. Son contados los comerciales que permanecen tantos años en la misma firma y encima en un sector tan mudable como el de la automoción.

Y todos esos años, excepto los últimos cuatro, ha trabajado codo con codo con el mismo patrono, Genaro Saavedra (Friol, 1948). Durante más de tres décadas, hasta la jubilación de este último en 2017, han formado un matrimonio profesional bien avenido. Tres décadas que además fueron muy prolíficas, porque vendieron «más de 18.000 vehículos» del grupo industrial italiano.

A Genaro Saavedra no se le caen los anillos cuando asegura que "Cortés é un símbolo desta empresa, case máis ca eu porque estaba en contacto directo cos clientes". La respuesta no se hace esperar. El decano de sus vendedores afirma que "Genaro é o referente máis importante da automoción en Lugo pola súa forma de ser" y añade que "por iso pegamos tan ben".

Desde el retiro dorado en el que está a punto de entrar y echando la vista atrás Manuel Álvarez señala que "o automóbil foi evolucionando máis ca nós e a venda tamén". El que fuera su jefe hace hincapié en que "hoxe o cliente está máis informado".

Tras un paso por otra firma lucense del sector, en 1986 se subía al coche de Lugocar, cuatro años después de su creación

Esa evolución se refleja, por ejemplo, en que antes "ata visitaba as casas" de los clientes para realizar las ventas, recuerda Cortés, mientras que ahora va ganando enteros la comercialización de los vehículos a través de la red, pero no la de los concesionarios, sino la cibernética, internet.

Coinciden ambos en que han vendido turismos a tres generaciones de lucenses, "desde aos avós ata aos netos". Tienen claro también que "antes fidelizábase moito ao cliente", dice Cortés, porque "se creaba unha confianza moi grande" entre comercial y usuario.

El fundador de este grupo de automoción, por su parte, resalta que la filosofía de esta empresa familiar, que va por la segunda generación, es apostar por el usuario, ya que, según explica, "prestamos moita atención á posvenda (taller, repostos...)".

Manuel Álvarez siempre ha estado relacionado con el mundo del motor. Estudió maestría industrial en automoción. Tras un paso por otra firma lucense del sector, en 1986 se subía al coche de Lugocar, cuatro años después de su creación.

"Son unha persoa á que lle entusiasma o traballo. Sempre vin moi contento a traballar. Son feliz traballando", afirma cuando ya ha iniciado la última cuenta atrás para pasar a la reserva.

Lo suyo siempre ha sido la venta. "Gústame o mundo comercial", reconoce Cortés, que aprecia "vantaxes" en este puesto como "flexibilidade, horarios, coñecer a moitas persoas..." y, antes de la crisis de 2008, "viaxes por todo o mundo aos mellores hoteis", como incentivo de las marcas por los resultados.

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