Aquí puedes leer la redacción ganadora, Audentes Fortuna Iuvat, y ver el dibujo premiado

La redacción es de Mateo García Casanova y el dibujo, de Alberto Manuel Iglesias González

Huevos fritos con jamón. Mi madre siempre supo cómo convencerme. Aunque no me agradaba la idea de viajar a casa de mis abuelos, este menú cambió mi carácter. Quiero mucho a mis abuelos, pero esas semanas había hecho unos planes fantásticos con mi panda: piscina en casa de Mauro, campeonato de Fortnite con Sebi y Pablo y fin de semana surfeando en la playa.

Dibujo ganador premio murallaMientras rebañaba en el huevo frito, trataba de controlar mi disgusto. ¡Qué difícil es tener doce años! Siempre haces lo que que te mandan tus padres, lo que te manda el profe, lo que te manda el entrenador... Pareces una marioneta yendo de un lado para otro. Ahora tocaba viaje a Lugo, ocho horas de coche escuchando a Joaquín Sabina, la pasión de mi padre. Lo dicho. ¡Qué difícil es tener doce años!

El despertador sonó a las ocho, todos listos y preparados para novecientos apasionantes kilómetros de carretera. Mi hermano y yo nos vengamos de esta traición familiar, ya que el viaje se les hizo muy largo a mis padres. Finalmente llegamos sanos y salvos, aunque un poco desquiciados.

Lugo, una ciudad pequeña y realmente bonita, aunque en verano con mucho calor y sin playa. Mis abuelos vivían cerca de la muralla. Siempre me imaginé esa muralla repleta de aguerridos guerreros y centuriones dispuestos a despellejar al más pintao. La época romana siempre me gustó. Fue mi único sobresaliente en historia. Era típico que en algún momento mis abuelos me recordaran la creación de "Lucus Augusti", y ya me la sabía de memoria.

Tres días de aburrimiento en Lugo hasta que una tarde ayudé a mi abuelo a plantar un manzano, no me apetecía pero, no había otra cosa que hacer. Nos pusimos a trabajar, a medida que excavábamos, quitábamos piedras que nos molestaban, y ocurrió. Me fijé en una de esas piedras, era distinta a las demás, estaba sucia, pero algo me atrajo hacia ella, tenía un color diferente, y al limpiarla descubrí que tenía unas formas curiosas. Mi abuelo no sabía de qué eran, así que me puse a investigar. La inscripción ponía: "Audentes fortuna Iuvat". Enseguida comprendí que era algo importante. No lo dudé. Mi tesoro y yo fuimos a la biblioteca a indagar.

Ya me daba por rendido cuando, al teclear de nuevo el texto en Google, apareció el enlace Eneida.

Averigüé que era una obra que había escrito Publio Virgilio. Y también que se la había regalado a Paulo Fabio Máximo, uno de los fundadores de Lucus Augusti. Leí la traducción de esa obra y descubrí lo importante que es tener fortuna en la vida. Hasta ese momento pensaba que la fortuna estaba en el euromillón y, sin embargo, la fortuna es luchar por tus sueños, vencer tus miedos y sentirte querido por tu familia y amigos. Ese tal Virgilio debía de ser un sabio.

Ese trozo de piedra cambió mi vida. Acompañado de mis abuelos y de mis padres me lo llevé al Museo Provincial de Lugo. La directora quedó impresionado del hallazgo. Nos dijo que pertenecía a la puerta norte de la muralla. ¡Increíble! Ese verano cambió mi vida. Siempre hay momentos para el Fortnite y para estar con tus amigos. Por eso hay que aprovechar cada minuto que pases en casa de tus abuelos. Y, si además, te hacen huevos fritos con jamón, éxito seguro.