El fiscal modifica la acusación al fisioterapeuta de Vigo denunciado por abuso sexual

Considera que el osteópata introdujo el dedo en la vagina de una paciente en una ocasión y no en dos, como figura en el escrito del Ministerio Público. El acusado se enfrenta a 13 años y medio de cárcel 
 

Exterior de la Audiencia Provincial de Pontevedra. DAVID FREIRE
photo_camera Exterior de la Audiencia Provincial de Pontevedra. DAVID FREIRE

El fiscal que acusa a un fisioterapeuta de Vigo de un delito continuado de abuso sexual con introducción de miembro corporal por vía vaginal a una paciente ha modificado la acusación en las conclusiones al considerar que el osteópata, para el que la defensa pide la libre absolución, lo hizo en una ocasión y no en dos, como figuraba en el escrito del Ministerio Público. 

El hombre se enfrenta a más de 13 años de prisión por cuatro delitos de abuso sexual a otras tantas clientas que pasaron por su clínica de Vigo entre el 20 de julio de 2020 y el 21 de enero de 2021.

En las conclusiones, el fiscal consideró probado que el profesional de la salud metió su mano por debajo de la braga de una paciente y le rozó los labios vaginales al menos en dos ocasiones, pero introdujo los dedos en una de ellas, en lugar de las dos a las que hacía referencia en el escrito de acusación, lo que ha considerado una "duda interpretativa, pero no una contradicción". 

Ha recordado que el acusado niega la introducción de los dedos en la zona íntima de la mujer y ha advertido de que "es una cuestión de credibilidad: o Celia miente, o miente el acusado" y, sobre eso, ha manifestado que "no hay dudas", que ni en su caso ni en las otras denunciantes hay "ningún tipo de motivo" para interpretar que ha habido "una denuncia falsa", sino que "los hechos ocurrieron".

Ha considerado que el osteópata "no pidió autorización" para aproximarse a las zonas sensibles de las pacientes, aunque él dijera que sí, y ha concluido que "las técnicas no legitiman" ninguno de los tocamientos.

El abogado de Celia ha rebajado su petición de condena de 11 a 10 años al retirar la continuidad del delito y ha afirmado que el fisio "técnicamente era muy bueno" pero sus prácticas dejaban "mucho que desear". 

La defensa ha sostenido que la osteopatía trata "partes del cuerpo de una forma interconectada", analizando al paciente, a poder ser, en ropa interior, para estudiar los desequilibrios, que era lo que "buscaba" el osteópata y ha justificado que incidiera en zonas del cuerpo en que los clientes "no presentan sintomatología" porque "va a la raíz del problema". 

Sobre el "consentimiento" ha considerado que es una cuestión clave y ha citado que el Colegio de Fisioterapeutas de Galicia explica que solo es necesario cuando hay un tratamiento más agresivo, con manipulación intracavitaria.

Ha defendido que es "físicamente imposible no rozar" las partes íntimas si la mano del fisio está a un centímetro y ha esgrimido que es "pura interpretación: ¿me está manoseando? No, me está tratando".

Ha considerado que no puede caerle una condena de 11 años por el caso de Celia con "semejantes contradicciones" por parte de la mujer que dijo que le había introducido el dedo en la vagina. 

Ha interpretado el relato de la víctima como una "invención anunciada" y ha recordado que a la policía Celia le dijo que estaba boca arriba cuando el fisio, supuestamente, le metió dos veces el dedo corazón en la vagina, mientras que en sede judicial afirmó que pasó "una única vez y boca abajo", una "contradicción que la deja muy mal parada". 

También ha afirmado que los forenses ven "incoherencia psicológica entre lo sucedido y las secuelas" y eso es, ha dicho, porque "está mintiendo; se lo está inventando". 

Restó credibilidad al testimonio de Verónica, la hermana de Celia, también denunciante, porque ella aseguró que lo hizo para apoyar a su hermana y cree que es exagerado que, en su caso, le pidan dos años de prisión por una caricia lumbar por parte de un profesional en un entorno sanitario.

El abogado ha admitido que el "único error reprochable" del acusado es que "interpretó que con otra paciente, Marta, "podía tener una relación de amistad" –llegaron a intercambiarse los papeles y él se quedó en calzoncillos para explicarle a la clienta lesiones que tenía en la espalda– y ha mantenido que no se le pueden pedir también dos años y medio.

Asimismo, ha señalado que rozar partes íntimas de los y las clientes fue consecuencia de un tratamiento profesional y no con intencionalidad de obtener una satisfacción sexual, y ha pedido la libre absolución porque, de lo contrario, "a ver quién tiene los bemoles de ser osteópata".

La aseguradora ha pedido la absolución de la responsabilidad civil y considera, además, que las cantidades -unos 10.000 euros- son "desproporcionadas".

En la segunda jornada del juicio declararon los testigos de la defensa, entre ellos Matilde, quien explicó que Óscar fue su osteópata y es su amigo, pero también es prima de dos de las denunciantes. El fisio la trató 9 años y nunca le pasó las manos por sus partes íntimas salvo cuando tuvo que colocarle el útero por un problema en el suelo pélvico. Además, afirmó que siempre recabó su consentimiento y le explicó la técnica. 

Rebeca, prima de Marta, otra de las denunciantes, ha dicho que el osteópata le "explicaba lo que iba a hacer", incluso le "pedía permiso para bajarse el pantalón" y ella decidía si hacerlo o no, pero "no pasó cerca de las zonas íntimas". Ella acudía a la clínica y también llevaba a su hija y siguió haciéndolo a pesar de que su prima le advirtió de su caso.

Las forenses confirmaron que la denunciante que afirmó que el fisio le había introducido el dedo en la vagina presenta una sintomatología adaptativa que aparece en el momento del factor ambiental estresante, pero sin secuelas, aunque "eso no quiere decir que no padezca síntomas o alteraciones" y han referido que tendrá seguimiento psiquiátrico a lo largo de su vida pero "no por estos hechos, sino por otros factores" previos.

En la sesión se escuchó el audio que esa denunciante envió a su hermana y su mejor amiga tras los hechos: "No vuelvo con el chico este, no me gusta. Estoy de los nervios. Caricias por toda la espalda, por las piernas, los labios, no paraba de meter la mano. Dos veces me metió el dedo en la 'tal'. No vuelvo. Sabrá muchísimo, de hecho muy bien la espalda, cuello y mandíbula, pero ahí no vuelvo".