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Casado ve un atropello legal el estado de alarma e Illa le pide responsabilidad

Salvador Illa defendiendo el nuevo estado de alarma. R. RUBIO
Salvador Illa defendiendo el nuevo estado de alarma. R. RUBIO
El ministro de Sanidad augura "unas fiestas distintas" y unos "meses muy duros"

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha instado este jueves al PP a apoyar el estado de alarma de seis meses de duración que ha propuesto el Gobierno, para así demostrar "si es un partido de Estado o está con la ultraderecha" que solo quiere "confrontación y división". 

"Tienen que decidir si quieren consolidar la nueva posición política que estrenaron el jueves pasado", ha dicho Illa, que ha sido el encargado de defender en el Congreso la medida excepcional y se ha dirigido singularmente al PP para que "una sus fuerzas al Gobierno para dar una respuesta contundente a la segunda ola" de la pandemia. Poco antes Casado calificaba como atropello legal la propuesta de estado de alarma del Gobierno.

El ministro se ha dirigido al presidente del PP, Pablo Casado, y le ha recordado su aplaudido discurso con el que rechazó la moción de censura de Vox contra el Gobierno: "Como dijeron la semana pasada, este es el momento de la política adulta, de la política real y de los consensos", ha afirmado. 

Además, ha señalado que, el hecho de que la población esté cansada de hacer esfuerzos o subestime el riesgo, lo que la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) ha tildado de "fatiga pandémica", coloca a todas las fuerzas políticas ante la responsabilidad de reforzar los instrumentos que den estabilidad y previsibilidad para combatir la pandemia. 

Tras una exposición en la que ha defendido que el estado de alarma está "plenamente justificado desde el punto de vista epidemiológico", ha pedido al PP que, tras su rechazo al estado de alarma en primavera, ahora "reflexione" y "acierte" por "el bien de todos". 

SÁNCHEZ, EN EL BANCO AZUL. Illa ha subrayado que el estado de alarma es la "herramienta constitucional para situaciones de emergencia" y ésta lo es. A Illa le ha escuchado desde el banco azul del Gobierno el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, aunque inicialmente se justificó que no defendiese él mismo la prórroga por motivos de agenda. Sánchez tiene una videoconferencia con líderes europeos, pero está fijada para las 18.30 horas de la tarde. 

El ministro ha defendido que el Gobierno está haciendo lo mismo que la mayoría de sus colegas europeos que, además, tienen el apoyo de "las oposiciones con sentido de Estado". Así, ha señalado que países como Francia, Alemania, Bélgica, Italia o Países Bajos están adoptando medidas de limitación de los horarios de circulación o de los establecimientos públicos. 

Se trata, ha dicho, de poner a disposición de las comunidades autónomas los medios legales para que aprueben las medidas necesarias en función de su situación epidemiológica. "Lo que ha hecho el Gobierno es responder con lealtad y compromiso a la segunda ola que azota a toda Europa", ha defendido. 

Illa ha detallado que el estado de alarma decretado ahora es distinto al de la primavera, puesto que las autoridades delegadas serán los presidentes autonómicos y éstos podrán modular las distintas medidas, como el toque de queda nocturno o los confinamientos perimetrales.  

Además, el Gobierno está dispuesto a que, al cabo de cuatro meses, el 9 de marzo, la Conferencia de Presidentes autonómicos pueda pedir que se levante la medida, previo acuerdo favorable del Consejo Interterritorial de Salud. 

"EL PLAZO NO ES INAMOVIBLE". Así, ha insistido en que "el plazo no es inamovible" y en que, si la "emergencia" se supera antes de mayo, el estado de alarma "se dejará de aplicar de inmediato", porque ni el Gobierno central ni los autonómicos quieren aplicar limitaciones que no sean "imprescindibles". 

Sin embargo, en este momento, el Ejecutivo cree que es necesario un "horizonte temporal amplio" para tener un marco estable que permita tomar medidas contra los contagios y dar tiempo a que se consoliden. La propia OMS, ha señalado, "dice que resulta prudente planificar la adopción de medidas para varios meses". 

A su modo de ver, lo que propone el Gobierno es lo que "exigen" los ciudadanos para tener un "horizonte de tranquilidad", lo que quieren los operadores económicos para contar con un escenario previsible y las administraciones para poder poner en marcha las medidas necesarias el tiempo que haga falta. 

UNAS FIESTAS DISTINTAS Y UNOS MESES DUROS.  El ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha comenzado este jueves su intervención en el Congreso para pedir la autorización de un estado de alarma que dure seis meses con un "mensaje a la ciudadanía" en el que, aunque ha afirmado que el Gobierno es consciente de que la población "empieza a estar cansada de meses realizando esfuerzos y sacrificios" contra el coronavirus, aún "no es el momento de relajar las medidas". 

"Estamos ante unas semanas y unos meses que van a ser muy duros, llevamos mucho tiempo conviviendo con el virus y queda un horizonte amplio por delante", ha dicho, añadiendo que llega "un invierno largo" en el que las fiestas serán "distintas" y habrá que adaptarse a la nueva situación. 

Pese a las "incertidumbres" sobre el virus, ha dicho, se sabe que son efectivas las medidas como usar mascarilla, lavarse las manos, mantener la distancia de seguridad, tener menos relaciones personales y menos movilidad. "Nuestra certeza es que hace falta esforzarse más para proteger a los más vulnerables, al sistema nacional de salud y a los profesionales", ha zanjado. 

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