Vieites: "Precisamos impuestos modestos, un Gobierno limitado y equilibrio presupuestario"

Con mano firme, Juan Manuel Vieites tomó el timón de la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG) hace año y medio y rehabilitó su papel como agente social. En la antesala de un otoño incierto, insiste en que controlar los precios pasa por bajar la fiscalidad y por un pacto de rentas amplio. Solo así, dice, se evitará la estanflación
Juan Manuel Vieites.AGN
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"Soy de los que creen que la humanidad siempre mejora aunque se hayan dado pasos hacia atrás". Con esta convicción, el presidente de la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG), Juan Manuel Vieites Baptista de Sousa (Vigo, 1952), despliega las recetas que el tejido productivo reivindica para hacer frente a una travesía incierta, con los vientos de la inflación en contra. Frente a las "ocurrencias" legislativas, llama al Gobierno central a rectificar el rumbo apostando por "la expansión fiscal" y por ser "amigable" con los inversores. 

Tras el fin de la moratoria concursal y del periodo de carencia de los créditos con aval del Ico, ¿cómo ve la salud de la empresa gallega?

En lo que toca a los préstamos con aval del Ico, un 20% está en vigilancia especial por riesgo de impago. La morosidad está al alza y el Euríbor revienta las previsiones.  Debe haber un gran pacto político sobre rentas y hay que evitar un impacto amplio del sistema tributario. Es necesaria una política responsable en el terreno económico y garantizar los servicios públicos aligerando la carga fiscal a los ciudadanos. La situación es muy compleja y hay que focalizarse en la microeconomía. La mejor forma de bajar la inflación, que está desbocada, es acelerar el crecimiento a largo plazo trabajando más y mejor.

¿Por qué vías?

Hay que producir más productos, mejores y a mejor precio. Esta situación tan compleja la tenemos que salvar entre todos. En la UE, España y Galicia, las políticas monetarias y fiscales no hacen cambiar el rumbo de la economía. Las pymes se han descolgado de la recuperación, hay un endeudamiento por la pandemia, un desplome de las rentabilidades y la viabilidad de las empresas está en juego. Cada vez se recortan más las previsiones más favorables de organismos como la OCDE. El coste de la energía, la reducción de la globalización... todo indica que los niveles de PIB previos al covid no se recuperarán hasta 2024. Estamos en un escenario muy turbulento que deberíamos haber evitado. Los aumentos de precios y salarios se retroalimentan, por eso es necesario un pacto de rentas. Más de 110.000 empresas ya baten la inflación subyacente con alzas retributivas muy elevadas. De manera general, el Gobierno ha pedido moderar márgenes empresariales y salarios en los próximos tres años, un pacto en el que hay que incluir a pensionistas y funcionarios. Vivimos tiempos de incertidumbre y, a corto plazo, no tiene buena pinta.  

Que 85.000 personas al día no vayan a trabajar por absentismo en Galicia es una barbaridad. Pido vigilancia y control

Si tuviera que poner nota al Gobierno en la gestión de la pospandemia y la crisis energética, ¿cuál sería?

Sería un ‘muy mejorable’. La historia muestra que un sector público redimensionado, unos impuestos moderados y un equilibrio presupuestario son claves para la economía. Y el Gobierno hace lo contrario. La inflación es el resultado del desequilibrio entre la escasez de la oferta y el exceso de demanda, por lo que necesitamos la tríada ganadora: impuestos modestos, Gobierno limitado y equilibrio presupuestario. Soy de los que creen que la humanidad siempre mejora aunque se hayan dado pasos hacia atrás. Pero, actualmente, una parte de la sociedad quiere trabajar a ralentí sin oír hablar de obligaciones. Y es malo si no recuperamos un poco de disciplina y esfuerzo. La clave es la productividad, que tiene que ver con trabajar mucho y bien en la formación. La FP se está orientando de manera adecuada, sobre todo en Galicia. En definitiva, el Gobierno debe hacer cosas amigables con los inversores. Y un pacto de rentas lo valorarían muy positivamente. 

Hay que moderar los precios de manera inmediata, aunque suponga crecimientos muy bajos o una recesión

¿Cómo encaja que se vuelva a subir el salario mínimo en 2023?

Lo mejor que podemos hacer es ver qué pasa en otros países de la UE que son nuestros competidores. Se está haciendo una pésima gestión, con carencia de imaginación. Hay que evitar ocurrencias y errores con medidas que no van en la dirección adecuada para tiempos complicados. Es necesario un pacto de rentas, un pacto de reforma fiscal, un pacto de evaluación del gasto público y un pacto de reformas políticas regulatorias. Si no lo hacemos, nos ponemos en peligro de estanflación. El horizonte podría ser de una inflación permanente y un desempleo al alza. Tenemos que moderar los precios de manera inmediata, aunque suponga crecimientos muy bajos.

¿O incluso entrar en recesión?

Sí, claro. Las roturas de las cadenas logísticas causadas por el covid deben ir normalizándose, pero la escalada de precios se está comiendo la tardía recuperación del consumo. Para la segunda parte del año, las expectativas de empleo son mucho más modestas. En julio, la actividad industrial sufrió su primera caída desde mayo de 2020 por la presión de los precios. Somos campeones en  deuda pública, inflación, paro... El Gobierno debe comenzar a tomar medidas adecuadas hablando con todo el mundo. La viabilidad del país y el mundo empresarial está en juego. Es necesaria una mayor estrategia de complicidad con las empresas.

El Gobierno debe hacer cosas amigables con los inversores y valorarían positivamente un pacto de rentas
 

Los datos de julio reflejan que el mercado laboral ha gripado después de que la aplicación de la reforma laboral impulsase la contratación fija durante varios meses...

La reforma no favoreció la contratación indefinida, simplemente se ha contemplado de una forma diferente la figura de los fijos discontinuos. Si los consideramos indefinidos, tiene razón en lo que afirma. Pero hay que ir a los datos, que indican que tenemos un 12,6% de paro, por lo que mantenemos el liderazgo europeo. En Portugal tienen un 6,1%. Alemania está en el 2,8%. Tenemos que tomar medidas en la buena dirección.

Juan Manuel Vieites.AGN

¿Ve necesidad de elevar el control del absentismo laboral?

Sí. Creo que hay gente que se ha acomodado y trabaja lo mínimo posible o prefiere estar recibiendo un subsidio. No es bueno para el país. Nos encontramos con absentismos e incapacidades temporales por contingencia común con un gasto que ascendió a 9.700 millones en el 2021, un 1,4% más que en 2020. Esto es un coste directo para las empresas de más de 9.000 millones. Que en Galicia haya 85.000 personas al día que no van a trabajar por absentismo es una barbaridad. Galicia está en el primer puesto por duración media de las bajas por contingencia común, con 74,21 días de media. El gasto en contingencias comunes podría ser controlado y minimizado si las mutuas pudieran aumentar su capacidad de actuación. Lo que expongo es vigilancia y control. Es ineludible reflexionar sobre la viabilidad del modelo actual de prestación por incapacidad temporal por contingencias comunes.

¿Y la crisis energética? ¿Se puede capear aflojándose la corbata, subiendo la temperatura del aire acondicionado y bajando la calefacción?

Hay que evitar errores y ocurrencias. El impacto es mínimo si no abordamos otras cuestiones fundamentales como la revisión de lo precios de los contratos públicos. Todos queremos llegar a la transición energética y sabemos que el mercado atraviesa tiempos convulsos, especialmente desde la invasión de Ucrania. Debemos actuar con rapidez si queremos asegurar el suministro para el invierno y mitigar la presión que la escalada de la energía ejerce en empresas y hogares. La situación requiere medidas extraordinarias, con un compromiso de la actividad económica y el consumo. Hay que reactivar la central de As Pontes por un tiempo determinado. La transición a las renovables se debe hacer lo más rápido posible pero de forma equilibrada para evitar pérdidas de competitividad y productividad. Las decisiones no deben ser precipitadas y comprometer el abastecimiento a lo largo del proceso. Y hay que evitar errores de penalizar a tecnologías limpias de generación introduciendo nuevos costes en el precio de la luz. En cuanto al combustible, algunos sectores lo siguen pasando mal más allá de la prórroga de la bonificación de los 20 céntimos. Hay que hacerlo con sentidiño y, para eso, hacen falta piano y pianista.

La Xunta hizo los deberes; ahora debe minorar la presión fiscal
 

¿Qué espera la CEG de los presupuestos de la Xunta para 2023?

Necesitamos un modelo que implique bajadas de los impuestos para todos, generalizadas. Porque los empresarios que tienen más patrimonio y crean riqueza y empleo son, a su vez, los que pagan más impuestos. Hay que agradecer al sector privado que, con su trabajo, contribuya al mantenimiento del sistema público. Necesitamos ganar en competitividad fiscal. España está en un 12,8% por encima de la media de la UE en términos de presión fiscal normativa. Para las empresas familiares hay que seguir profundizando en la eliminación del impuesto de patrimonio y el de sucesiones y donaciones. El escenario actual debería ser lo suficientemente atractivo para captar inversiones productivas y, para eso, precisamos un marco fiscal transparente, que ofrezca a las empresas seguridad jurídica y evite situaciones que pongan en riesgo su viabilidad y supervivencia. Debemos minorar la presión fiscal para que se cree empleo y riqueza. Galicia lo puede hacer porque hizo sus deberes en los últimos años. Es lo que vamos a pedir al presidente de la Xunta.

Stellantis Vigo está excluida de la resolución provisional del Perte del automóvil, los planes de sostenibilidad y eficiencia energética de la industria del mar quedan fuera del Perte agroalimentario, Altri sigue analizando la viabilidad de su proyecto en Palas… ¿Galicia puede perder el tren de los fondos europeos?

Hay muchos nubarrones. Los fondos son instrumentos clave para la recuperación. Son imprescindibles para acometer los cambios e inversiones que apuntalen la competitividad. Desde la CEG, hemos instado al Gobierno a que acelere su ejecución y para eso debe trabajar con las comunidades. Hasta julio solo autorizó el 30% de los recursos que las autonomías tendrán que gestionar. Es preocupante, ya que la Comisión Europea asignó a España más de 143.000 millones, de los que 77.000 son a fondo perdido y deben estar comprometidos entre 2021 y 2023 para proyectos que deben estar ejecutados en 2026.

Hay dificultades para que los fondos de la UE lleguen a autónomos y pymes y una atomización excesiva de convocatorias

¿Qué propone la CEG? 

El Gobierno debe mejorar la planificación y la gestión. Menos centralización y más acercamiento a comunidades y al mundo empresarial. En España tenemos experiencia en gestionar fondos de la UE y Galicia, mucho más. Los informes de seguimiento de la CEOE reflejan que los principales problemas de acceso para las empresas no han variado. Hay una excesiva atomización de convocatorias y dificultades para que lleguen a pymes y autónomos. La velocidad de recepción de los fondos por parte de España debe acompasarse con su llegada a a la economía real. Hay que garantizar que las actuaciones se alejen del Plan E de 2008 y se centren en el cambio productivo. También es necesaria transparencia sobre el nivel de ejecución. Y los Perte, una de las grandes novedades, son una oportunidad para la colaboración público-privada, pero mientras en España no se permite participar al complejo mar-industria en el Perte agroalimentario basado a la descarbonización, en Portugal, sí. Hay que homogeneizar a nivel europeo cómo se invierte en las regiones.

"Apoyado por todo el mundo; hoy tenemos una CEG fuerte"
Con 68 años, en enero de 2021 Juan Manuel Vieites hizo suyo el reto de reconstruir la Confederación de Empresarios de Galicia y sacarla del ostracismo en el que se había enfangado tras años de guerra interna. Profundo conocedor de las políticas europeas, este doctor en Ciencias Químicas por la USC llegó avalado por una vasta trayectoria dedicada a defender los intereses del complejo mar-industria y a pilotar, desde 1991, la patronal de los conserveros Anfaco-Cecopesca, que contribuyó a dotar de un centro tecnológico que hoy es referente internacional. 

Ha logrado devolver el protagonismo a la CEG en los debates de interés general y dejar atrás el ruido interno. ¿Fue complicado?

Obtuve el 89,9% de los votos en las elecciones, que no es poca cosa. Significa que tenía un respaldo importante para unir, consensuar cosas y llevar adelante una organización a la que la Constitución da un protagonismo fundamental en el diálogo social y las relaciones con las administraciones. Es lo que he intentado hacer, además de abordar los temas clave para las empresas y conformar un equipo de gobierno con empresarios y un equilibrio entre provinciales, sectoriales y compañías concretas. Entraron en el comité ejecutivo Ignacio Rivera y Carmen Lence; Roberto Tojeiro y Emilio Pérez Nieto, en la junta directiva, y se conformó un potente consejo asesor. Eso ha permitido conformar una CEG cada vez más unida y defender al sector empresarial ante las administraciones y en el diálogo social. Estoy contento con el trabajo realizado. Supone mucho esfuerzo pero, apoyado por todo el mundo, hoy tenemos una CEG fuerte y escuchada en la CEOE.

¿Tocará aparcar la agenda y tomarse unos días de vacaciones?

Siempre paso unos días de agosto en Baiona disfrutando del parador y del Monte Real Club de Yates, saliendo a navegar. Hay que desconectar un poquito para volver en septiembre. Aun así, no hay que dejar mucho tiempo al asueto, porque luego no coge uno el hilo. Y la economía, tal como está, necesita esfuerzo y trabajo.

 

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