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Una exministra delfina de Fraga para reconducir el negocio del Pastor

Isabel Tocino. AEP
Isabel Tocino. AEP

El ajuste laboral, la fuga de 560 millones en depósitos y la fusión tecnológica, los retos de Tocino

Ligada a la entidad que preside Ana Patricia Botín desde que en febrero de 2006 desembarcó en el consejo de Banif, la división de banca privada del Santander, la cántabra Isabel Tocino (Santander, 1949) aterriza en la presidencia del Pastor con varios frentes abiertos. Además del ajuste de personal, la que fuera ministra de Medio Ambiente con José María Aznar (1996-2000) tiene por delante la integración tecnológica de la entidad gallega —la segunda de la comunidad por número de oficinas con una cuota del 25%— en la red del Santander, una compleja operación que culminará en 2019. Al menos hasta entonces, la marca del segundo mayor banco europeo convivirá con las de Popular y Pastor.

Entre los retos que Tocino encara está recuperar la confianza de la clientela en una división que en Galicia sufrió una fuga de 561 millones de euros en depósitos entre enero y agosto, pues según la AEB las reservas de clientes de Pastor alcanzaban los 7.843 millones en el octavo mes del año, en tanto que el crédito se situaba en 4.020 millones tras reducirse en 520 millones en ocho meses.

Doctora en Derecho Nuclear, Tocino es madre de seis hijos —tuvo una séptima que falleció ahogada en una piscina en 1988— y está ligada al Opus Dei desde su niñez. Sus inicios en política se remontan a 1983, cuando ingresó en Alianza Popular de la mano de Manuel Fraga. Elegida diputada por Madrid, Cantabria y Toledo durante cinco legislaturas, tuvo en el expresidente de la Xunta a uno de sus principales valedores, pues en 1989 éste defendió promoverla como candidata del PP a la presidencia del Gobierno, aunque finalmente la balanza se acabó inclinando en favor de Aznar.

Un año antes de su retirada de la actividad pública en 2002, Tocino protagonizó una polémica cuando realizó un viaje a China como presidenta de la comisión de Asuntos Exteriores y se llevó a su marido y una hija como acompañantes. Desde que en julio de 2002 renunció a su escaño para dedicarse a la empresa privada, Tocino fue presidenta de Siebel Systems para España y Portugal y, en 2006, se incorporó al consejo de administración de Banif. También pasó por los máximos órganos de gobierno de Ence y Enagás y pocos días después de que el Santander se hiciese con el Popular por un euro, la exministra dejó el órgano de gobierno de Naturhouse, la compañía de dietética de la que era consejera independiente. Lo hizo después de que el fundador, Félix Revuelta, emprendiese acciones legales al perder los 45 millones que invirtió en el Popular.

Con un paquete de 270.585 acciones del Santander —que este jueves valían 1,5 millones de euros en el mercado—, la profesora de la Complutense percibió en 2016 una remuneración de 442.000 euros como consejera de la entidad cántabra, a los que se suman otros 82.000 euros como vocal de Ence, 139.000 en Enagás y 39.000 en Naturhouse. En total, su actividad como consejera le reportó 702.000 euros.

Al margen de su actividad en el sector privado, en 2008 la exministra accedió al Consejo de Estado, órgano en el que es consejera electa, percibiendo este año hasta 974 euros al mes por asistir al pleno.

Una exministra delfina de Fraga para reconducir el negocio del Pastor
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