2-1. O Lugo perde nas Gaunas e non xogará a Copa do Rei

O equipo de Trashorras non puido cun Logroñés descendido a Primeira RFEF nun partido de moito ritmo. O cadro local quedou cun menos a falta de 25 minutos, pero o Lugo tamén por expulsión de Gorka
Jozabed dispara ante la presión de un futbolista del Logroñés. ADG MEDIA
photo_camera Jozabed dispara ante la presión de un futbolista del Logroñés. ADG MEDIA

El CD Lugo no disputará la próxima edición de la Copa del Rey. El único objetivo deportivo que le quedaba en el tramo final de la temporada se evaporó ayer en el estadio de Las Gaunas por la derrota del equipo lucense ante un conjunto descendido a Segunda RFEF como el Logroñés. El resultado, sumado al empate del Unionistas en casa del Rayo Majadahonda, hace imposible que el Lugo pueda sumar los puntos suficientes para alcanzar la séptima plaza, la última que daba derecho a participar en la máxima competición nacional del ko en el curso 2024-2025.

Una derrota dura, la decimocuarta de la temporada, ante un rival que no se jugaba nada más que su orgullo y que, solo con eso, le bastó para decantar el partido a su favor y despedir la categoría con victoria delante de su afición.

El Lugo recibió, quizá, demasiado castigo en la primera parte. El equipo de Roberto Trashorras llevó la iniciativa desde el primer minuto y logró encadenar ocasiones sobre la portería defendida ayer por Iru, habitual suplente en la SD Logroñés.

Fue un buen arranque del equipo rojiblanco. El Lugo movió la pelota con ritmo y obligó al Logroñés a encerrarse en su área. Narro y Aranda, activos por los costados, activaron las bandas con jugadas individuales, mientras Quintana y Jozabed ponían el fútbol por dentro. Arriba, Antonetti buscaba espacios entre lateral y central. Todo fluía, y de hecho el delantero puertorriqueño avisó con un disparo al larguero.
Fue la primera ocasión del Lugo en el primer tiempo. A partir de ahí despertó el Logroñés, que se desperezó un poco y concedió más espacios a la espalda de su defensa. En su primera asociación en campo contrario, obligó a la primera intervención de Tabuaço.

Aprovechando que adelantó un poco sus líneas en defensa, el Lugo volvió a atacar y a tener dos oportunidades muy claras, esta vez en las botas de Antonetti, que cruzó demasiado su disparo; y sobre todo en las botas de Aranda, que con todo a favor mandó el balón a las nubes.

Y como perdonar en el fútbol siempre se paga caro, ayer no fue una excepción. De un posible 0-3 en los primeros 25 minutos, el partido se puso 1-0 a favor de los locales. Y lo hizo porque Escobar, listo, aprovechó un error clamoroso de Tabuaço cuando se predisponía a sacar el balón jugado para abrir el marcador a la media hora de juego.

El 1-0 sentó bien al Logroñés, que por fin pudo pisar campo contrario con cierta autoridad. Los de Larrazábal completaron su mejor tramo del partido justo antes del descanso, pero no pudieron evitar el empate de Nacho Quintana en una gran jugada individual del de Seseña en la frontal del área.

Cuando todo parecía abocado al empate en el descanso, apareció de nuevo Escobar para fusilar a Tabuaço en el tiempo de descuento. El delantero rojiblanco cazó un balón dentro del área pequeña que Morgado no atinó a despejar, y puso a su equipo por delante antes de que finalizase la primera mitad.

Segunda parte

Con 2-1, el Lugo buscó el gol del empate con ahínco pero sin acierto, y de hecho solo Víctor Narro tuvo la calidad suficiente para inquietar a la defensa del Logroñés. El extremo derecho recogió un buen servicio de Jozabed que le dejó solo ante Iru, pero el guardameta local sacó una mano espectacular para evitar el empate del equipo rojiblanco.

A partir de ahí, el partido perdió revoluciones en lo futbolístico, pero las ganó en lo físico. Tanto fue así que Conejero vio la roja directa a falta de 25 minutos para el final y que Gorka Pérez, poco después, vio la segunda amarilla para irse a los vestuarios antes de tiempo.

Antes, Ferni lanzó un trallado al larguero en la única llegada clara de un Logroñés que ayer ganó su primer partido en los dos últimos meses a costa de un Lugo con poca personalidad.

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